Ilustración por Melissa Vásquez.

Colombia ya no es solo un país productor de droga, sino también consumidor, según anunció el Departamento Nacional de Planeación (DNP), en su estudio, “Narcomenudeo en Colombia, una transformación de la economía criminal”. De acuerdo con el DNP, en el país, el número de consumidores ronda el millón 500 mil personas. Como si fuera poco, otra de las cifras alarmantes publicadas por el estudio es lo lucrativo que resulta el negocio del narcomenudeo, el que se encarga de surtir a los consumidores, que se calcula que mueve $6 billones de pesos anuales.

Para entender a qué equivale esa cifra, el estudio asegura que con ese dinero alcanzaría para cubrir cuatro veces el presupuesto de la Universidad Nacional, o para financiar tres proyectos de vías 4G o la navegabilidad de los ríos Atrato y Meta. Incluso se podría multiplicar por siete el presupuesto del Programa de Alimentación Escolar (PAE) para 2016. Todo eso, con lo que mueven las drogas al menudeo.

Pero quizás una de las revelaciones más destacadas del estudio de planeación es la explicación que aporta a la relación entre el incremento del consumo y los cambios en las estructuras narcotraficantes de los últimos años. Según la investigación del DNP, en los últimos años, especialmente entre 2008 y 2014, se presentó una mutación en el fenómeno del narcotráfico, pues se pasó de grandes carteles a organizaciones fragmentadas, lo que llevó al incremento del consumo, pues ahora, bajo esa estructura resulta más rentable el mercado interno que la exportación de drogas. La mutación ha sido así:

Entre los años 80 y 90 el negocio del narcotráfico estuvo bajo un control absoluto de lo que el DNP llama la primera generación, es decir, los grandes carteles como el de Medellín y el de Cali. Luego, entre 1992 y 2008, apareció la segunda generación, encabezada por el cartel del Norte del Valle, las Farc y las AUC. Más adelante, entre los años 2000 y 2005 surgieron las Bacrim, representando la tercera generación. Con ellos inició una dispersión de las organizaciones dedicadas al narcotráfico y, a partir de 2010, se abrió paso la cuarta generación que no es más que delincuencia organizada operando de manera multicriminal.

Según estimaciones del DNP, la rentabilidad del narcotráfico por estos días es de apenas el 10% de lo que el negocio generaba en las épocas de Pablo Escobar y Rodríguez Gacha, pues en ese época los narcos dominaban cada una de las etapas del mercado, desde la producción hasta la distribución en las calles. En cifras, la rentabilidad se traduce así: mientras que Escobar y los suyos tenían una rentabilidad de 2.800%, entre 2009 y 2015 fue de apenas 260%, como consecuencia de la desaparición del método de integración vertical.

“La acción estatal, con el aumento de recursos y de pie de fuerza, llevó a que las organizaciones del narcotráfico cambiaran el modelo de negocio a partir del 2009 e hicieran el tránsito hacia la multicriminalidad y delincuencia organizada para abrir nuevos mercados como el del narcomenudeo, que les generan más rentabilidad así hayan perdido la hegemonía sobre el negocio”, aseguró Simón Gaviria, director de Planeación Nacional.

Como consecuencia de la fragmentación, el incremento del consumo de sustancias llevó a Colombia a ocupar el 4° lugar en Suramérica con mayor consumo de cocaína y marihuana luego de ser uno de los países con menores índices en la región. Así está el panorama de consumo según Planeación:

 

 

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