Ilustración: Juan Ruiz.

OPINIÓN | El uribismo es un paquete de salchichas que venció en 2010 y Duque es tan solo una nueva etiqueta para tratar de revenderlas

Por: @Danielruge* 

Si la carrera presidencial hubiera sido una dieta para bajar de peso, la campaña de Duque sería como ponerle una ramita de perejil a un plato de fritanga y llamarla de otra manera: 

Duque se la pasó hablando de la legalidad. Una ironía porque todo su éxito ha dependido del capital político de Álvaro Uribe, el presidente de escándalos como las chuzadas, la yidispolítica, falsos positivos y etceeeeeetera. El reencauche político del uribismo se basa en aparentar, pero no solo aparentar algo distinto sino absolutamente opuesto a lo que es:

Esa estrategia tiene su origen en el mismo nombre del partido: Centro Democrático ¿Alguien imagina cómo carajos fue la reunión de creativos para ponerle nombre al partido de Uribe?

–Uribe: hijitos, el partido necesita un nombre que signifique todo lo contrario a lo que yo soy…

–Creativo: ah bueno, entonces … mmm…  ¡Ya sé! Pongámosle Joven Convergüenza…  

Duque dijo que no entiende por qué le llaman “paraco” al gobierno que desmovilizó y extraditó a los cabecillas de las AUC. Bueno, ¿y por qué no le puede llamar así la gente a un gobierno que garantizó sus mayorías en el Congreso con parapolíticos? Al menos 32 congresistas fueron condenados por hacer acuerdos con paramilitares para obligar la gente a votar por ellos en 2002 y por su candidato a la presidencia que era Uribe. Incluso el exjefe paramilitar ‘Ernesto Báez’ dijo que controlaron el 50 % del Congreso. Tal vez lo que quiere Duque, que es la versión hipster de Fernando Londoño, es abrir su propia tiendita de productos saludables para vendernos café sin cafeína, leche sin lactosa y uribismo sin parapolítica.

Para disimular esas cosas es que Álvaro Uribe necesita al mozalbete canoso. Entre otras, la experiencia de Iván es tan corta que en los salones de belleza no solo están pintando las uñas con banderita de Colombia por la fiebre del Mundial, también las pintan con la hoja de vida de Duque:

Al expresidente Pastrana se le ve muy bien el modelito:

Duque también repitió sin parar “el que la hace la paga” para atacar el proceso de paz con las Farc, sin embargo en su lógica no entra el exguerrillero del M-19 Everth Bustamante, quien se volvió senador del Centro Democrático. Duque podría decir que como el Estado no hizo justicia, en el uribismo decidieron castigar a Bustamente eligiéndolo senador pero, eso sí, poniéndolo a compartir el puesto con José Obdulio durante cuatro años.

Considero que esto es un incumplimiento del acuerdo con el M-19. Yo no creo que ningún guerrillero sea tan tonto como para entregar las armas y terminar en una cárcel o aguantándose cuatro años a José Obdulio. Es más, el castigo fue tan duro que hasta la comida le quitaron al excombatiente:

Claro, José Obdulio demuestra que es gran discípulo de Uribe:

Duque habló de legalidad pero su propuesta fue tan politiquera como las de todos los expresidentes. La campaña uribista jugó al límite del reglamento con apoyos de las estructuras clientelistas de condenados por parapolítica a través de terceros como Nadia Blel, hija de un Vicente Blel; Emeterio Montes, sobrino de William Montes; o Ciro Ramírez, de padre homónimo.

Y todo esto en primera vuelta, o sea, antes de que llegaran todos los enmermelados de la Unidad Nacional. Puede que Duque no tenga líos judiciales y sea un Messi atrapado en el cuerpo de un Looney Tune, pero tendrá que gobernar con quienes lo llevaron al poder. La renovación que propuso sería como la de los Thundercats 2018:

Por último, Duque posa de conciliador. Otra de sus máximas en su estrategia de sicología inversa ha sido “soluciones, no agresiones” pero se presta para ser la cara amable de un montón de agravios. Mientras María Fernanda Cabal niega a las víctimas del conflicto, él sale a decir que le preocupan los líderes sociales. Mientras Uribe calumnia periodistas, él dice que respeta la prensa. Mientras Ordóñez y los pastores del ‘No’ dicen que la mujer que decide abortar comete un crimen, él dice que respeta el aborto en los casos que contempla la ley colombiana. En concreto, el uribismo es un paquete de salchichas que venció en 2010 y Duque es tan solo una nueva etiqueta para tratar de revenderlas:

Quién querrá desayunárselas con tres huevitos…

*Daniel Ruge es periodista y libretista de Radio.

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