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Foto: Senado

Foto: Senado

Con tortugas de plástico y las fotos de los 300 congresistas, la organización Ojo a la Paz protestó este lunes 13 de marzo por la lentitud en la aprobación de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Fuera del Congreso, cientos de ciudadanos se mostraron indignados por las demoras de los parlamentarios, y miles se hicieron sentir a través de Twitter mediante el hashtag #OjoALaPaz, que fue tendencia durante el día.

La JEP sienta las bases del sistema de justicia transicional sobre el cual estribarán temas tan sensibles como el tratamiento de crímenes de lesa humanidad y el derecho de las víctimas a la verdad, así como el futuro de guerrilleros, paramilitares, figuras políticas y del empresariado involucradas en crímenes atroces.

Durante la votación en el Capitolio, sin embargo, al parecer lo más importante han sido los intereses políticos de las bancadas, y no el trasfondo de la JEP, ni sus implicaciones para el Estado, ni sus efectos para la sociedad colombiana. ¡Pacifista! habló con algunos actores para explicar por qué el Congreso ha necesitado tantos días para decidir.

Las figuras de plástico fueron utilizadas como voz de rechazo al 'plan tortuga' que adelantaron algunos congresistas. Foto: Aitor Sáez/¡PACIFISTA!

Las figuras de plástico fueron utilizadas como voz de rechazo al ‘plan tortuga’ que adelantaron algunos congresistas. Foto: Aitor Sáez/¡PACIFISTA!

Para Ojo a la Paz, durante el debate y la votación del pasado 8 de marzo, algunos legisladores exigieron cuotas políticas al gobierno a cambio de su participación en el acto legislativo. Como método de presión, 24 senadores se declararon impedidos, según ellos, por supuestamente tener vínculos familiares con personas investigadas o con víctimas de grupos armados. Explicaciones, según los expertos, insuficientes para un impedimento.

A las denuncias también se une la organización Sinestesia, cuyos representantes le dijeron a ¡Pacifista! que la votación de este punto del acuerdo solo se dará tras haber negociado dádivas políticas y tras haber considerado el cálculo electoral de varios congresistas para los comicios de 2018.

En concreto, las denuncias se centran en las movidas de algunos partidos políticos. Juan Camilo Caicedo, de Ojo a la Paz, sostiene que la bancada de Cambio Radical, que lidera a control remoto Germán Vargas Lleras, ha aplicado una estrategia doble: por un lado, fortalecer su imagen ante el Gobierno mostrando “un falso apoyo al proceso de paz”; y por el otro, buscar paralizar la votación del JEP con el fin de desligarse de las Farc con miras a las urnas en 2018.

El senador del Centro Democrático Alfredo Rangel secunda la hipótesis: “Cambio Radical está dilatando la votación porque el Gobierno no acepta algunas modificaciones, propuestas por ellos, en la Jurisdicción Especial para la Paz. Esto incrementa las dificultades en el trámite”.

Pero los dedos no solo señalan a Cambio Radical. Las denuncias también salpican al Partido Conservador y al Partido de la U. Caicedo se refiere a la ausencia de esta última bancada durante el debate de la semana pasada: “El hecho de que algunos de los representantes no hayan asistido es una clara voluntad de no querer participar de la plenaria. Declararse inhabilitado no es motivo para que los miembros del Congreso no asistan a los debates. Ha sido una estrategia para dilatar la votación”.

En entrevista con este portal, un miembro del gobierno usó palabras incluso más fuertes: “Esta es una clarísima extorsión al Gobierno con el fin de buscar mermelada”. En un sentido parecido, un representante del  Polo Democrático dijo que “Santos no disciplina a su bancada porque la tiene acostumbrada, no programáticamente, sino con mermelada”. Por su parte, Sinestesia considera que ha habido un “boicot” para presionar a Santos y su gabinete (presente permanentemente en el Congreso) mediante impedimentos.

El supuesto boicot a la paz tiene una explicación. Según Rangel, la votación de la JEP ha dejado claro que el Gobierno tiene cada vez mayores dificultades en contener a la mayoría de su bancada, además del desprestigio que sufre. Rangel concluye que esa serie de desconfianzas tendrán un “final traumático”.

Frente a las críticas, el senador del partido de la U, Manuel Enríquez Rosero, asegura que los presuntos casos de manipulación detrás de la votación no corresponden a la realidad. “Sé que hay inconformidades de algunos en el Congreso, pero a mí no me consta que la votación se esté condicionando, yo no conozco ese tipo de exigencias”, dijo en entrevista con este portal.

Frente a la declaración de Rosero, un senador del Polo le dijo a  ¡Pacifista!: “La votación no ha podido concluirse, porque mientras existan los carrotanques de mermelada todo se termina aprobando. No tengo pruebas, pero aquí la mermelada es clave para moverlo todo”.

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