Deyder Henríquez. Foto: Mateo Rueda

“No hay miedo, no tenemos pánico y vamos a seguir adelante venga de donde venga la amenaza. Vamos a continuar nuestro trabajo por la paz”.

Deyder Henríquez es coordinador de la mesa Alternativa de Juventudes de Cartagena, y además es representante y miembro de la Mesa Departamental de Víctimas de Bolívar y de la Mesa Nacional de Víctimas. Fue uno de los 18 jóvenes de todo el país que participó en la creación de Candidater, una aplicación de ¡Pacifista! para que el usuario determinara su afinidad con los candidatos a la presidencia durante la pasada campaña. Hoy, por su trabajo en la Mesa de Víctimas, está amenazado de muerte junto a sus compañeros.

La amenaza llegó en forma de panfleto, dentro de un sobre, a la casa de una de las personas que hace parte de la Mesa de Víctimas. En este escrito, que firman las AGC (Autodefensas Gaitanistas de Colombia), los tratan de “guerrilleros disfrazados de la defensa de Derechos Humanos” y aseguran que saben dónde viven, quiénes son sus familiares y cuáles son sus recorridos habituales. Según la Policía, sin embargo, se desconoce la fuente real de estas amenazas y pueden no provenir de las AGC.

“La Policía aduce – dice Deyder– como siempre lo ha hecho con los líderes asesinados, que no hay ningún riesgo y que la fuente de las amenazas es falsa. En ese debate estamos con las autoridades, que dicen que son falsas las amenazas pero no han podido dar claridad de su procedencia. Estamos desprotegidos, como los líderes asesinados y amenazados. Hay una incóngnita sobre cuál es la respuesta del Estado para proteger y prevenir la violencia contra líderes de manera que podamos ejercer nuestra labor sin ningún tipo de temor ni impedimento. En este momento estamos casi que sin proteccion, pero hemos decidido que de ninguna manera vamos a abandonar”.

La respuesta de los líderes es que a pesar de las amenazas, quieren continuar con el trabajo que vienen realizando. “Ya pasó lo que fue, ahora lo que sigue es continuar adelante con los procesos sociales y las luchas que estamos abanderando, y sobre todo dar a entender que no hay miedo, que no tenemos pánico y que vamos a seguir adelante venga de donde venga la amenaza. Vamos a continuar nuestro trabajo por la paz”, asegura Deyder.

Algunos miembros de la Mesa de Víctimas han sido evaluados por la Unidad Nacional de Protección(UNP), que ha dispuesto para su seguridad medidas de chalecos antibalas y celulares con líneas directas a la Unidad. Ellos, sin embargo, desconfían de estas medidas y las consideran insuficientes, porque el celular tiene registro dentro de la UNP y prefieren no hablar con él y porque, con el trabajo que realizan en los barrios periféricos de Cartagena, usar un chaleco antibalas les da más visibilidad y los pone más en riesgo. Tras las amenazas, la UNP va a realizar otra evaluación de riesgo para probablemente fortalecer los esquemas de seguridad de los miembros de la Mesa.

Ellos insisten, sin embargo, en que el mejor método de protección que tienen es el autocuidado, que es “el que le queda a los líderes sociales”. También que entre ellos están fortaleciendo redes de apoyo para, desde adentro estar lo más protegidos posible.

En este momento, el trabajo de la Mesa está centrado en procesos de restitución de tierras en territorios cercanos a Cartagena, otros de reparación colectiva a víctimas y de incidencia en las políticas públicas de vícitmas. También han generado comunicados de rechazo hacia las amenazas y asesinatos a líderes sociales en el país, y están interviniendo en los barrios periféricos de Cartagena mediande el acompañamiento y la instrucción a las víctimas de estos barrios sobre sus derechos, cómo defenderlos y cuándo son vulnerados.

“Creo que las amenazas sí están relacionadas con nuestro trabajo. Aunque desconozco la procedencia de las amenazas, hay grupos y personas que no les gusta lo que hacemos aquí en Cartagena”, dice Deyder. Sin embargo, asegura: “No tenemos miedo, vamos a continuar adelante. Hay que alarmarse, pero sobre todo hay que seguir adelante con nuestros procesos”.

Ese es el panfleto que contiene las amenazas. Decidimos no incluir los nombres de los amenazados por razones de seguridad:

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