Fernanda Daza

Fernanda Daza, una de las víctimas, maquillada con moretones para la campaña ‘Rompe el Silencio’. Foto: Aitor Sáez

Por: Aitor Sáez

Recuerda que quedó embarazada por una violación de su padrastro a los 13 años mientras su madre estaba fuera de casa. Fernanda Daza, al darse cuenta de que estaba esperando un hijo de su agresor, acudió con su madre a hacer la denuncia “ese proceso es traumático. Me preguntaron porque estaba en pijama en el momento de la violación” asegura. Pero el mayor problema no es el  interrogatorio o la recordación de los hechos frente a personas desconocidas, sino la falta de respuesta cuando le preguntan por el papá de su hijo.

Tras el hecho tenía miedo de acercarme a un hombre y me he vuelto muy desconfiada con el cariño, pero, con el tiempo, he aprendido a tomar nuevas fuerzas. Explica la joven, ahora de 21 años, quien encontró un gran apoyo en ‘Rompe el Silencio’, un movimiento que ayuda al empoderamiento de las mujeres frente al maltrato.

El hogar debería ser el lugar más seguro para una mujer, sin embargo, la inmensa mayoría de agresiones físicas las comete la pareja o expareja, así como los abusos sexuales a menores tienen como violador a algún familiar o vecino. Salir de la casa a la calle es un tortuoso camino lleno de obstáculos, tanto de las instituciones que deberían servir de protección como de la sociedad.

En el caso de Fernanda, su padrastro fue condenado a cárcel por tratarse de abuso sexual a menor. Pero en otros tipos de maltrato la Justicia no actúa con la contundencia necesaria.

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Un grupo de mujeres que, en su momento, fueron agredidas, salieron a las calles para protestar. Foto: Aitor Sáez.

“La respuesta de los entes públicos es nefasta. Vemos que los funcionarios no están capacitados para reaccionar ante esas situaciones. Ellos de hecho nos revictimizan. Nos toca enfrentarnos a nuestro agresor, y además frente a las instituciones”, explica la creadora de ‘Rompe el Silencio’, María Isabel Covaleda, quien impulsó esa asociación tras denunciar el maltrato que sufría de su pareja. “Desperté inconsciente después de una paliza y llamé a la Policía. Me trasladaron en el mismo carro junto a mi agresor y después nos tuvieron cinco horas juntos en la Fiscalía, tiempo en que me estuvo amenazando”, relata María Isabel, y añade: “La paz no se podrá construir con la guerra en las casas. El lugar más inseguro para una mujer es su hogar. El principal agresor puede ser la pareja o cualquier otro familiar.

El temor ante las amenazas del agresor, la falta de protección y la estigmatización son los factores que impiden que una mujer denuncie. Según las autoridades, apenas una de cada cinco víctimas presenta denuncia. Para dar ese paso, la mayoría han contado con el apoyo de su entorno o de alguna organización.

“Aunque hay un maltrato en el cuerpo, el alma se lesiona. Una se cree fea, gorda, mala profesional. Eso te debilita. Hay un trastorno mental y la sociedad lo incrementa. A mí me preguntaban por qué me pegaba, qué había hecho”, cuenta Camila Arias, de 31 años, quien pasó tres de su vida aguantando maltratos del padre de su hijo para conservar el hogar. Denunció en varias ocasiones pero la Justicia nunca tomó medidas.

Camila fue quien invitó a su amiga María Paula La Rotta para que hiciera parte de ‘Rompe el Silencio’. Su caso se volvió mediático. “Hace un mes mi novio me dio una paliza delante de una amiga y su hijo de tres años. Era la cuarta vez. Denuncié por miedo a que la próxima me matase”, explica María Paula, de 32 años. Sus padres se avergonzaron de ver a su hija en todos los medios de comunicación.

La sociedad, todavía machista, también da la espalda a las víctimas. Su única solución es unirse entre ellas.

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