Temístocles Machado caminando solo en el barrio Isla de la Paz. Fotos: Elizabeth Otálvaro – Pacifista

Una estela de silencio cubre las casas del barrio Isla de la Paz, en el oriente de Buenaventura. Con el paso de las horas, las voces de todos los vecinos que conocieron a Temístocles Machado se han ido apagando. El asesinato de ‘Don Temi’, como lo llamaban, era un presagio de lo peor que les podría pasar a las comunidades más vulnerables del puerto. Era, en el fondo, un mensaje inminente de despojo, de la continuación de intimidaciones y amenazas.

Esa sensación me la describía Antonio*, un amigo cercano de Temístocles y vecino del barrio Isla de la Paz. “No es, como lo dicen en los noticieros, el asesinato de un líder social en Buenaventura. Es más que eso: es una forma de amedrantar a las comunidades para que abandones sus casas. ¿Quiénes quieren esto? Los mismos que amenazaron durante décadas a Temístocles y a otros líderes sociales que defienden el territorio”.

Temístocles Machado, quien vivió 59 años en los 12 kilómetros de la Comuna 6, quien desde niño caminó por los senderos selváticos de Isla de la Paz de la mano de su padre –el líder social Juan Evangelista Machado– quien ayudó a levantar las casas de madera, a sembrar chontaduro, a construir canchas para los niños, fue asesinado en la tarde del sábado 27 de enero. “Era el único que le podía contar toda la historia del barrio en un orden cronológico, con documentos, papeles, fotografías”, dice Antonio, con una voz que se va quebrantando.

El reporte de la Policía de Buenaventura dice que a Temístocles Machado lo asesinaron en un parqueadero que él administraba, ubicado en la vía Altera – Interna de Buenaventura, la misma a la que él y otros líderes sociales se opusieron en 2006 a sus construcción, porque fragmentaría el barrio, como en efecto sucedió. Dos hombres armados le dispararon; dos tiros en el tórax y uno en la cabeza. Huyeron en una moto Eco de Lux negra, como dice el informe de la Policía.  Fue trasladado a la clínica Santa Sofía del Pacífico, donde llegó sin signos vitales.

Las calles que rodean la clínica fueron el escenario de encuentro de muchos líderes que, como Antonio, conocían a don Temístocles. “Llegamos pero no pudimos pasar porque llegaron militares a cercar el lugar. Incluso había una tanqueta”, cuenta Antonio, sin sorprenderse. Don Temístocles era también uno de los líderes más visibles del Paro Cívico de Buenaventura, el mismo que en mayo de 2017 marcó la agenda mediática del país durante 20 días. Ese mismo paro que logró que el gobierno se sentara con líderes como Temístocles para resolver problemas de salud, servicios públicos, educación, agricultura…

¿A quiénes incomodaba Temístocles Machado?

La pregunta es difícil de resolver. El mismo Temístocles me lo confesó hace dos meses, cuando lo visitamos en el barrio Isla de la Paz. En ese momento su obsesión era una cancha de fútbol. En una noche, de improvisto, hombres desconocidos trataron de destruirla, quitaron el pasto, la llenaron de piedras; querían convertirla en un parqueadero para el muelle. “Tómele foto a la cancha”, me decía Temístocles orgulloso, después de recuperarla con los niños del barrio.

El domingo 19 de noviembre de 2017, cuando nos vimos por primera vez, Temístocles contó su historia en Radio Conversa, como parte de un proyecto del Instituto Goethe que apuntaba a rescatar la memoria de las comunidades. En una casa de madera que levantaron los investigadores del Instituto junto con la comunidad, se desarrolló el programa radial. Temístocles habló sobre sus amenazas y, rodeado de niños, les pidió a todos los jóvenes que jugaran en la cancha, que no dejaran que los extraños intentaran usurparla de nuevo.

La cancha que recuperó Temístocles en Isla de la paz. Foto: Santiago Valenzuela

Su vida transcurría en un presente de diferentes luchas. El miércoles 24 de enero fue el último día en el que Antonio pudo hablar con él. “Ese día llegó de Bogotá, estaba en un proceso por los litigios de las tierras. A él lo asesoran abogados de la Universidad Javeriana y me dijo que la acción popular iba muy bien. Él lleva 10 años en un litigio por impedir que nos saquen de las casas”. En efecto, Temístocles Machado, como vocero del barrio y expresidente de la Junta de Acción Comunal (JAC) de Isla de la Paz, sostenía una disputa jurídica con Jairo Arturo Salamando Ochoa, quien asegura ser dueño del barrio por una sucesión de su abuela, Dolores Salamando. Vecinos del barrio aseguran que Salamando es un intermediario de las multinacionales que quieren asumir el control de la zona, una versión que él ha rechazado en múltiples oportunidades.

“Ese miércoles fue un día muy bonito para él”, me cuenta Antonio, “también logró que en el marco del Paro Cívico se abriera una mesa autónoma para hablar sobre el tema de las tierras”. Se queda en silencio, se asoma el llanto: “El lunes comenzaba a funcionar la mesa, donde el principal vocero sería ‘Don Temi’. Él era una Biblia, sabía todo sobre las tierras, sobre toda la historia del barrio. Esto es muy difícil para nosotros”.

El lunes 20 de noviembre, cuando nos vimos por segunda vez, Temístocles no tuvo que decirme que habitaba ese territorio desde los años setenta. Cuando caminaba por el barrio tomaba atajos, sabía quién vivía en cada casa, todos lo saludaban, le hacían preguntas sobre el paro, sobre los servicios públicos que nunca llegaron. Él tomaba nota. Caminaba tranquilo, confesando que su única protección era Dios, la Biblia, el amor, la solidaridad. Caminaba consciente de que la muerte era un riesgo latente, como si fuera una enfermedad terminal que en cualquier momento lo podía devorar. “Por eso es tan importante que mi conocimiento quede en otras generaciones”, decía.


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Y así fue. El Comité del Paro Cívico de Buenaventura ha difundido todos los documentos que, como ellos argumentan, demuestran que las obras de infraestructura en el puerto han venido acompañadas de una estrategia de despojo de los barrios vulnerables. Estrategias que beneficiarían a las empresas que día a día cargan y descargan en el puerto. De hecho, el mismo Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) tiene en su poder los archivos que Temístocles, como líder social, guardó durante más de 30 años.

Al revisar esos archivos aparece, por ejemplo, que Temístocles Machado recibió medidas de protección por parte del gobierno en 2006, cuando se inauguró la vía altera interna, visible como una cicatriz en el barrio Isla de la Paz. Medidas de protección que le quitaron porque después de que la vía siguió funcionando, supuestamente ya no corría peligro. Entre 2005 y 2006, como Temístocles me contó, asesinaron a dos de sus compañeros, también líderes sociales: Albeiro Osorio y Wilber Rodríguez.

En ese entonces, el Bloque Calima de las Autodefensas intimidó a los líderes sociales de Buenaventura. Temístocles me decía que los paras nunca abandonaron el territorio, que hoy estaban encarnados en las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), herederas también de Los Urabeños, banda criminal que sembró terror no solo en Isla de la Paz, sino en otros barrios, como Santa Fe, durante la ampliación del puerto.

“¡El pueblo se respeta carajo! ¡El pueblo no se rinde carajo!”

Esta es la consigna del Paro Cívico de Buenaventura, la misma que Temístocles pronunciaba con todas sus fuerzas cuando tenían que marchar en una protesta. En los últimos años ‘Don Temi’ se apartó de la Junta de Acción Comunal de Isla de la Paz para darles voz a los jóvenes y para trabajar de lleno en la mesa de negociación con el gobierno que instaló para resolver las peticiones del Paro Cívico.

Don Temístocles, en Isla de la Paz. Foto: Elizabeth Otálvaro

Un poco más calmado, Antonio me cuenta que Temístocles lo vio crecer, que en los últimos meses estaba feliz por la cantidad de jóvenes que salían a marchar, que se sentían interesados por los problemas del barrio. “Él estaba muy contento por el relevo generacional. A mí me vio crecer, se sentía orgulloso cuando me escuchaba hablar con los delegados del Gobierno, cuando me veía reclamando por los derechos de nuestras familias. Él era una voz, como le decía, una Biblia en el Paro Cívico, pero siempre nos insistía en aprender todo, en no dejar las causas, por eso le entregó toda la documentación al Centro de Memoria sobre lo que sucedía en la ciudad, eso nadie lo podía borrar”.

Temístocles Machado era un referente clave en las discusiones sobre la titulación de baldíos y el desmonte del paramilitarismo en Buenaventura, dos de las múltiples peticiones que hizo el Comité del Paro Cívico. Los reclamos del Paro Cívico son, como lo cantamos, un reflejo del Acuerdo de Paz en Buenaventura. Del éxito de la negociación con el Gobierno depende que temas esenciales como el agua potable, la construcción de una ciudadela hospitalaria y la reactivación de la agricultura se hagan realidad. El Gobierno dijo que tenía listos 1,6 billones de pesos para cumplir con lo pactado, pero a la fecha los temas siguen siendo debatidos.

Uno de los negociadores del gobierno durante el Paro Cívico nos contó que Temístocles era una voz imprescindible en la mesa de vivienda y territorio, la cual abordaba el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de Buenaventura. “Sabía mucho sobre temas ligados a las políticas públicas relacionadas con suelo y territorio. Hizo un trabajo muy fuerte como interlocutor con Planeación Nacional y los ministerios de Vivienda, Interior y Ambiente”.

El Comité del Paro Cívico organizó una rueda de prensa en la noche de este domingo, cuando recibieron el féretro donde estaba el cuerpo de Temístocles Machado. Los integrantes del comité se mostraron molestos por las declaraciones del secretario de Gobierno de Buenaventura, Luis Fernando Ramos Carabalí, quien aseguró que el asesinato de Temístocles no tenía relación con su trabajo como líder social, “descartada de plano esta posibilidad”, dijo.

Ante esta declaración, el Comité respondió que “era conocida la defensa del territorio y el derecho a la vivienda en la comunidad de Isla de la paz, que lideraba ‘Don Temis’ en contra del señor Jairo Arturo Salamando Ochoa y Los Games.  Es un litigio de carácter comunitario, no personal, como lo asegura irresponsablemente el secretario de gobierno Distrital, pues el propósito es prevenir el despojo sistemático”.

Antes de terminar la conversación telefónica, Antonio me dijo que estaba acompañando a los 11 hijos de Temístocles y a su esposa en Medicina Legal, esperando el dictamen, la entrega del cuerpo. “Yo quiero que la gente sepa que nosotros vamos a volver a Isla de la Paz, que no nos vamos a dejar intimidar por el miedo. El asesinato de ‘Don Temi’ nos lastima, pero la esperanza que nos dejó no la vamos a dejar morir”.

Esta última frase me remitió inmediatamente a la última conversación que sostuve con Temístocles, cuando le pregunté sobre los temores que surgían alrededor de su familia cuando él se enfrentaba a personas poderosas. En ese momento me respondió: “Este territorio está mezclado con mi sangre, no me puedo desarraigar (…) Irme sería como olvidarme de mí mismo, de mi historia”. Hoy ‘Don Temi’ ya no está.

*Nombre cambiado por seguridad de la fuente. 

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