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Ilustración por: Melissa Vásquez.

Ilustración por: Melissa Vásquez.

Por: Gigen Mammoser

 

¿Se podría comparar el sentir la gloria de Dios con algún placer terrenal? Parece que sí.

Un nuevo estudio de la Universidad de Utah, Estados Unidos, muestra que el cerebro humano procesa la satisfacción espiritual y religiosa de una manera similar a otras experiencias agradables, incluyendo la actividad sexual y el consumo de drogas.

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La satisfacción espiritual proporciona un “golpe” de dopamina neural como otros placeres más mundanos, dice Michael Ferguson, un asociado postdoctoral que trabaja en el Departamento de Desarrollo Humano de la Universidad de Cornell. Sin embargo, hay una diferencia significativa entre los dos: conseguir una gratificación en el cerebro a causa de la religión requiere una “mente más elevada”, un pensamiento más abstracto sobre conceptos cpmo la personalidad y la moralidad. Mientras tanto, sustancias “como el azúcar o la cocaína … lo que hacen es secuestrar el complejo de recompensas del cerebro”, explica Ferguson. Él espera que sus estudios en neurología con la Iglesia de los Santos de los Últimos Días ayuden a comprender mejor la compleja relación entre sociedad, religión y psicología.

El estudio sometió a 19 jóvenes de la Iglesia Mormona (doce hombres y siete mujeres) a una serie de pruebas diseñadas para invocar sentimientos de espiritualidad. Esto incluyó actividades tales como la oración, lecturas bíblicas y estímulos de audio y video relacionados con la Iglesia Mormona.

Los cerebros de los participantes se midieron utilizando una máquina fMRI. Después repartieron un cuestionario para evaluar sus sentimientos, específicamente, si estaban “sintiendo el Espíritu”.

Los investigadores demostraron que cuando los participantes estaban “sintiendo el Espíritu”, ciertas áreas del cerebro se iluminaban con actividad, incluyendo el estriado ventral (centro de recompensa) y el núcleo accumben, una zona cuya actividad se ha asociado con el amor romántico y es “un camino común para los estados eufóricos alterados químicamente asociados con drogas de abuso, incluyendo cocaína y metanfetaminas”, dice Ferguson.

¿Qué es lo que realmente producen esos impulsos espirituales? Ferguson dice que los estímulos más eficaces para “sentir el Espíritu” eran imágenes de Jesús, las familias y los líderes religiosos. Él señala que en las escrituras hay un pasaje del Libro de Mormón que es particularmente evocador:

“Por tanto, los hombres son libres según la carne, y todas las cosas son dadas a los hombres, y son libres de elegir la libertad y la vida eterna, por medio del gran Mediador de todos los hombres, o elegir el cautiverio y la muerte”.

Ya te sientes mejor, ¿no?

 

*Este artículo fue publicado originalmente en Tonic, nuestra plataforma especializada en temas de salud.

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