El presidente Iván Duque (izquierda) y el ministro de Defensa, Guillermo Botero. Foro: Ministerio de Defensa

Decir que el nuevo gobierno va a ‘acabar con la erradicación voluntaria y volver a la forzosa’ es partir de una falsedad. 

El nuevo ministro de Defensa, Guillermo Botero está haciendo ronda de medios planteando la estrategia del gobierno entrante para acabar con la coca: “se acaba la erradicación voluntaria y se vuelve a la erradicación forzosa”.

El problema es que esa afirmación es falsa. El argumento de Botero —que ha repetido el nuevo presidente Iván Duque varias veces y también el senador Ernesto Macías— es que la sustitución de coca fue opcional durante el gobierno Santos para los campesinos que la tienen sembrada y que esa falta de castigo explica el histórico incremento en los cultivos de uso ilícito.

Este video muestra que la postura del nuevo gobierno es falaz y que la opción forzosa nunca se dejó de usar. En él se ve a Román, quien fue el comandante del frente 36 de las Farc, dirigiéndose en enero de este año a la comunidad de cocaleros en una vereda de Briceño, el municipio antioqueño donde arrancó el piloto de sustitución voluntaria.

“Las personas que no se acojan al programa de sustitución voluntaria, ya entraría el gobierno con la institucionalidad a erradicar. Las personas que estén dentro del programa no pueden ser objeto de erradicación, pero en caso de que no se acojan el Gobierno puede proceder con la erradicación”, les dice claramente Román, en este video grabado por Juan Carlos Garzón, uno de los investigadores que ha seguido con más juicio el proceso de sustitución de cultivos en el terreno desde la Fundación Ideas para la Paz (FIP).

Es decir, está clara la estrategia de zanahoria y garrote. Zanahoria si deciden sustituir y garrote si deciden no hacerlo.

Aunque los resultados del Programa Nacional Integral de Sustitución (PNIS) que lideraron el Alto Consejero Rafael Pardo y Eduardo Díaz son agridulces, el Acuerdo de paz planteó esa fórmula, aprendiendo de las lecciones del pasado.

Privilegia la sustitución hecha mano a mano con las comunidades (por eso la llama ‘voluntaria’), a sabiendas de que las opciones represivas –como la fumigación aérea o la erradicación forzosa a mano— no generan cambios reales en los territorios y un número alto de gente vuelve a sembrar. Como Luz Dary Díaz, una excocalera en Putumayo –cuya historia contó Proyecto Coca– que resembró las tres veces que la fumigaron y una que la erradicaron.

En los casos en que los cocaleros no quieran firmar el acuerdo voluntario de sustitución o incumplan sus compromisos de erradicar, el Acuerdo es claro en señalar que aplica la opción forzosa o el castigo. Literalmente dice, en su página 107, que:

El propio Iván Duque prometió, en su discurso inaugural, que “vamos a ser efectivos en la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos de la mano de las comunidades”.

La pregunta, entonces, es: ¿Cómo van a hacerlo él, su ministro de Defensa Botero y su nuevo consejero para la implementación Emilio José Archila si solo habrá erradicación forzosa?

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