Foto: Presidencia

Otro encuentro histórico. Esta vez, Uribe y Santos se reunieron con el Papa. Foto: Presidencia

Parecían dos niños regañados: El expresidente Uribe desparramado en una silla blanca de espaldar ovalado, y el presidente Santos erguido y concentrado en las palabras del Papa, que movía sus manos como tratando de explicarles algo. Al fondo, asomaba el vestido negro y púrpura de un cardenal, y un pedazo del lente de algún camarógrafo del Vaticano.

En el escritorio papal brillaban tres adornos metálicos alumbrados por las luces de la mañana, que comenzaban a despuntar. Frente al Sumo Pontífice, un libro abierto, unas gafas y un par de papeles.

Fue la foto del día. Eran las 7 de la mañana en Colombia y la imagen ya inundaba la prensa nacional y las redes sociales. Lo era porque no estaba prevista: el encuentro sería entre el presidente Santos —estrenando premio Nobel de Paz— y el Papa. Sin embargo, el jueves en la tarde el expresidente Uribe le pidió permiso a la plenaria del Senado para salir del país con rumbo al Vaticano. “Me invitó el propio Papa”, dijo en rueda de prensa.

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La familia Santos con el Papa en el Vaticano. Foto: Presidencia

El presidente Santos llegó primero. Acompañado de su esposa y sus hijos, recorrió varios recintos del Palacio Pontificio y le presentó al Papa a la Canciller María Ángela Holguín, la Ministra de Comercio, María Claudia Lacouture; y al general (r) Óscar Naranjo, miembro plenipotenciario del equipo negociador.

Luego, en la biblioteca del palacio, le entregó “una obra de la artista colombiana Ana González Rojas. Se trata de una corona hecha en porcelana y alusiva a las flores de la Amazonía y el Chocó, que refleja la biodiversidad del país”, según informó la Presidencia.

“Afloje un poquito”, le dijo Uribe a Santos.

El expresidente Uribe llegó después, habló con el Papa y luego sucedió el esperado encuentro. Hablaron de paz, el pontífice invitó al diálogo pero el expresidente Uribe le pidió a Juan Manuel Santos que no trate de imponer el acuerdo firmado con las Farc y que “afloje un poquito”.

“Le dije al papa que yo soy apenas una de las personas que votó por el No, que todos queremos la paz pero tenemos desacuerdos en temas en los que aún subsisten diferencias”, dijo Uribe al salir del encuentro. Mientras tanto, Santos señaló que “a nadie le conviene ni la división ni la polarización y que mejor que en la paz se pueda hacer coincidir nuestras opiniones. Le explicamos a Uribe que los acuerdos ya están firmados y en proceso de implementación y que es ahí que podemos sentarnos a analizar cómo quieren los colombianos que se implementen esos acuerdos”.

A pesar de que, según varios asistentes, el encuentro fue cordial, no hubo acuerdo y las diferencias entre los dos políticos más importantes de la actualidad nacional persisten.

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El presidente Santos le muestra el Balígrafo al Papa. Foto: Presidencia

Santos no perdió la ocasión y le entregó al Papa un “balígrafo”, el esfero diseñado por el Ministerio de Educación y una agencia de publicidad a partir de casquillos de balas calibre .50. “Este balígrafo representa el proceso de transformación que vivirá Colombia en el marco de la firma de los acuerdos que nos lleven a celebrar en una Colombia que no tenga que ver más víctimas y le entregue a las nuevas generaciones las llaves de una Nación en paz, con equidad y mejor educada”, dijo en junio de este año la ministra Gina Parody.

Al salir de la reunión, el mandatario colombiano se reunió con el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado del Vaticano, y con el presidente de Italia, Sergio Mattarella.

La imagen del encuentro entre el Papa, Uribe y Santos quedará para la historia. Será otro capítulo del histórico momento que vive el país, una radiografía más de la polarización y una nueva iconografía de la política nacional, trasladada ahora al mismísimo despacho del líder religioso más importante del mundo.

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