Así se veía una farmacia autorizada para vender cannabis el pasado miercoles en Montevideo // Imagen vía facebook: GrownIn Uruguay

En Uruguay, luego de las largas filas que las primeras jornadas de venta de cannabis en farmacias significaron para los marihuaneros del país, una tosesita inconformista ha quedado en el aire: para algunos consumidores,  Alfa 1 y Beta 1, las dos primeras variedades cuya venta ha sido autorizada por el gobierno para mayores de edad previamente registrados, no son lo suficientemente potentes.

Las dos variedades contienen un 2 % de THC, el principal componente psicoactivo de la planta. Para que se hagan una idea, según los estudios que el colectivo Acción Técnica Social hizo el año pasado, la “cripa” –así la reporta la Policía cuando la incauta– del mercado negro de Bogotá tiene en promedio 18 % de THC. O sea que es entre ocho y seis veces más potente que la marihuana que los uruguayos han estado comprando legalmente desde el miércoles pasado.

“Como consumidor siento que es un defraude. Con esa cantidad de THC no podemos hablar de cannabis psicoactivo, esto es un cáñamo industrial” me decía Guillermo Amándola, ganador –con flores cultivadas por él mismo– de la última Copa Cannabica de Uruguay. Guillermo es miembro de uno de los 63 clubes que han venido produciendo cannabis legalmente desde hace poco más de dos años en Uruguay.

Alfa 1 y Beta 1, los nombres burocráticos de la marihuana de farmacia uruguaya. // Imagen vía usuario de Facebook

A parte de la venta de flores de cannabis listas para fumar en farmacias, la legislación uruguaya  contempla también otras dos posibilidades para abastecerse: el autocultivo y los clubes de membresía en los que hasta 45 personas pueden juntar esfuerzos para cultivar hasta 99 plantas. En ninguno de los casos pone límite a la concentración de THC.

La mayoría de veces, los miembros de estos clubes cultivan variedades de cannabis que contienen concentraciones de THC superiores al 15 %. Para ellos, la diferencia entre la marihuana que acostumbran fumar y la que salió a la venta en farmacias desde la semana pasada es parecida a la que hay entre tomarse un trago de whisky y uno de cerveza.

“En mi club hay gente que se salió para comprar en farmacia y ha vuelto defraudada por la marihuana de mentira del gobierno”, aseguró Guillermo.

Ahora, que la marihuana de calle colombiana –como la de club Uruguayo–sea más potente que la de las farmacias, no necesariamente significa que sea una marihuana “mejor”. En junio de 2015, el neuropsicólogo Juan Daniel Gómez publicó un paper en el que advertía acerca de trastornos en el sueño, dependencia, problemas de memoria y otros posibles efectos nocivos de la marihuana de alta potencia.

En el documento, Gómez sostiene que muchas de las genéticas que se encuentran hoy en el mercado de semillas de cannabis contienen cantidades altas de THC y muy bajas de CBD, otro compuesto del cannabis que es responsable por la mayoría de sus propiedades medicinales, pero que ‘bloquea’ algunas de la sus propiedades psicoactivas. El investigador sostiene que algunos criadores de cannabis, al aumentar desmedidamente la concentración de THC sin incrementar la de CBD, han creado variedades que podrían ser demasiado psicoactivas.

Así que con las dos variedades de marihuana que se encuentran en las farmacias desde la semana pasada, el gobierno uruguayo pareciera estar curándose en salud: tanto Alfa 1 como Beta 1 contienen un 2% del psicoactivo THC y un 6 y 7% respectivamente de su contraparte, el CBD.

Según Guillermo Garat, un periodista uruguayo que ha seguido muy de cerca todo el proceso de la legalización y regulación del cannabis en su país, la relación relativamente conservadora entre THC y CBD que contienen las variedades ‘oficiales’ hace parte de “una visión sanitarista del Ministerio de Salud uruguayo”.

Además, dice Garat,  el gobierno optó por esta baja concentración de THC porque calcula que esta es una cantidad similar a la que contiene el “prensado paraguayo”, una variedad de marihuana de baja calidad que se encuentra el mercado negro local desde hace años.

“El porcentaje (de THC) es bajo, pero el cannabis traba bien”, asegura Garat.

Algo parecido me dijeron algunos usuarios uruguayos que ya probaron la marihuana de farmacia:

Para Carolina, una estudiante de doctorado que fuma varios porros al día desde hace años, la marihuana Alfa 1 “no es la más fuerte, pero tiene una traba tranquila”.  En poco menos de una semana, Carolina y su pareja agotaron los 10 gramos que habían comprado y asegura que volverán a comprar más. “No es una calidad como la de los clubes, pero respecto a la paraguaya es mucho mejor”, concluyó.

“En mi caso yo estoy acostumbrada a la traba fuerte –me decía Virginia Asencio, una usuaria  que probó  la variedad Beta 1. Pero de que (la marihuana de farmacia) pega, pega. Solo es un viaje diferente: es para estar tranquilo, no te deja estúpido ni con el cuerpo cansado como la que se consigue en la calle”.

“La discusión respecto a la cantidad de THC de estas primeras variedades quedó saldada una vez que pudimos probarla”, me contaba Gustavo Manfredi, militante de la Red de Usuarios de Drogas de Uruguay, una de las organizaciones sociales impulsoras de la ley que regula el cannabis en ese país.

“Muchos suponían que no iba a tener efecto. Pero ya te digo que esa discusión terminó. La marihuana se agotó entre el miércoles y el viernes (el jueves hubo un paro general) y parece que esta semana se agota también”, asegura Manfredi.

Por lo pronto, el gobierno uruguayo ha anunciado que próximamente llegará a las farmacias una nueva variedad con mayor contenido de THC.

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