Mirna Nereida Medida (centro) el día que encontró el cuerpo de su hijo Roberto en una fosa. Foto: Cortesía – Martín Ruíz / Luz Noticias

Hace tres años, el hijo de Mirna Nereida Medina, Roberto, desapareció en Sinaloa. El presunto responsable de su desaparición fue un grupo delincuencial que opera en el norte de México. Medina, desesperada por la ineficacia de las autoridades, empezó a buscarlo por su propia cuenta. Así nació la organización ‘Las Rastreadoras’, un grupo de mujeres que, armadas de palas y machetes, buscan a sus seres queridos desaparecidos en fosas clandestinas. Su lema: “Te buscaré hasta encontrarte”.

Según los datos del RNPED –Registro Nacional de Personas Extraviadas o Desaparecidas de la Secretaría de Gobernación de México–, hasta el 31 de julio de este año se han registrado 33.482 desapariciones en ese país. De estas, 32.277 casos han sido investigados por autoridades locales  y 1.205 casos han llegado hasta las autoridades federales.

El estado de Sinaloa, donde vive Mirna y donde desapareció su hijo, es el tercero con mayor número de desaparecidos hasta la fecha del 31 de julio de 2017: el registro total asciende a 2.869 personas no localizadas (en primer lugar se encuentra el estado de Tamaulipas con un total de 6.079 desaparecidos, y en el segundo, el estado de México con 3.854).

Mirna Nereida Medina, madre de Roberto, desaparecido el 14 de julio de 2014. Foto: Cortesía –  Martín Ruíz / Luz Noticias

El pasado 14 de julio Mirna Nereida Medina, quien es además una profesora de preescolar retirada, encontró a su hijo enterrado en una fosa clandestina después de tres años de labor junto a ‘Las Rastreadoras’. ¡Pacifista! habló con ella sobre el proceso de búsqueda y sobre cómo es enfrentarse al flagelo de la desaparición con manos propias.

Mirna, ¿cómo halló el cuerpo de su hijo?

Con ‘Las Rastreadoras’ salimos a buscar todos los miércoles y domingos. Esta vez fuimos un viernes, el 14 de julio, porque Roberto ese día cumplía exactamente tres años de desaparecido. Fuimos a un cerro, y ahí lo encontré. Nosotras hacemos las búsquedas para honrar la ausencia de ellos, para que se sientan orgullosos de sus madres.

Había dedicado tres años de su vida a la búsqueda de Roberto. ¿Qué sintió usted en el instante de encontrarlo?

Yo ahí sentí algo muy bonito pero muy doloroso. Desde el momento que vi a ese cuerpecito en la fosa supe que era mi hijo. Después de encontrar a Roberto había que hacer un test de ADN. Al mes y medio, el 25 de agosto los médicos me confirmaron que yo tenía razón y que el cuerpo era de Roberto Corrales Medina, mi hijo. Lo busqué por tres años exactamente. Tres años de búsqueda, tres años de dolor.

Tras la desaparición, usted denunció el hecho. ¿Por qué finalmente decidió buscarlo a Roberto por su propia cuenta y no confiar en las autoridades? 

Yo empecé la búsqueda de mi hijo por falta de la atención de las autoridades. Ellos me dijeron que lo iban a buscar, que iban a investigar el caso. Pero no.

¿Entonces, qué hizo?

Empecé a buscar a Roberto por las orillas de los canales, por donde pasan los trenes. Comencé a publicar en las redes sociales. En ese momento, el fenómeno de usar las redes sociales con este fin no era muy conocido. Las personas buscaban a sus seres queridos cada quien por su cuenta y yo lo hice público. Así se fueron uniendo varias mujeres que también tenían a familiares desaparecidos. Y así empezamos a trabajar ‘Las Rastreadoras’.

En sus redes sociales se llaman incluso ‘Las Rastreadoras por la paz’. Pero, ¿por qué ‘Las Rastreadoras’?

Porque trabajamos rastreando, buscando. Yo les dije a otras madres que unidas podíamos hacer mucho, que podíamos encontrarlos, y lo logramos. Hasta el momento hemos encontrado 95 cuerpos en fosas clandestinas, el cuerpo de Roberto fue el número 93.

Una madre buscando a los restos óseos de los desaparecidos. Foto: Cortesía – ‘Las Rastreadoras’.

Ya llevan años rastreando. Después de tanto tiempo, ¿recuerda la primera búsqueda que organizaron?

Esto fue en septiembre de 2014, un poco después de habernos organizado. Éramos como cinco, seis mujeres. Era un día de mucha lluvia, fuimos con las palas y machetes. Buscamos en un monte, detrás de un poblado que se llama Mochis. Ahí encontramos una fosa clandestina con cinco cuerpos. Fue algo muy fuerte.

Empezaron como un grupo pequeño. ¿Cuántas personas son ahora ‘Las Rastreadoras’?

Somos alrededor de 510 miembros en el grupo de búsqueda, pero nosotras, ‘Las Rastreadoras’ somos 60.

¿Solo mujeres?

También se están uniendo los hombres.

¿Cómo se enteran ustedes dónde están localizadas las fosas clandestinas? ¿cómo saben a dónde ir y buscar?

Primero hacíamos todo solas. Luego la comunidad empezó a ayudarnos, hasta montamos una oficina. Allá van las personas y nos dicen “Podrían buscar ahí, es probable que haya una fosa”. Nos dejan notas, nos dejan cartas por debajo de la puerta, o nos mandan mensajes. No nos dicen el lugar exacto; ahí empieza el trabajo de nosotras. Primero vamos al lugar indicado a ver el terreno, esto lo llamamos ‘la exploración’. Y al día siguiente volvemos con ‘la búsqueda’.

¿A qué le tienen miedo ‘Las Rastreadoras’?

A la policía municipal. Igual también a los grupos de delincuencia organizada. Nosotras hemos recibido amenazas y cuando fuimos a denunciar a la policía municipal nos dijeron: “Pues mujer, no busques”.

¿Cuándo llega el momento en el que se va la esperanza de volver a ver a su ser querido con vida y sano, y se decide ir a buscar sólo lo que queda de él?

Muchas de las madres que buscamos en las fosas clandestinas esperamos que todavía nuestros hijos estén con vida. Nunca se pierde la esperanza de volver a verlos vivos, nunca se puede decir “lo voy a buscar muerto”. Nosotras buscamos y queremos que el cuerpo esté en la fosa… Pero cuando nos damos cuenta de que no es, nos alegramos porque esto nos da la esperanza que nuestro hijo siga con vida. Sin embargo, encontrar los restos lo cambia todo, es decir, uno piensa “Ya no lo tengo que buscar porque ya lo encontré a mi tesoro“.

Foto cortesía ‘Las Rastreadoras’.

¿Qué le diría usted a una madre que llega a denunciar la desaparición de su hijo? ¿Se puede dar consejos en una situación así?

Le digo que tenga fe. La fe es lo que nos hizo llegar aquí donde estamos. Yo pude encontrar a mi tesoro y así vamos a encontrar a todos los que faltan.

Así que ¿va a seguir trabajando con ‘Las Rastreadoras’?

Sí, encontré a Roberto pero faltan más. Cada vez que una madre llega a la oficina y denuncia una desaparición, su hijo llega a ser uno de nosotras, ya es nuestro hijo. ‘Las Rastreadoras’ son parte de mí y yo soy parte de ellas, sería muy injusto dejarlas, abandonarlas. Son muchísimas las que están buscando sus desaparecidos y muchísimas las que me ayudaron a mí en la búsqueda de mi hijo. Seguimos trabajando, nosotras vivimos trabajando. De hecho, ayer fuimos a una búsqueda.

Ustedes no paran ¿Cuándo van a poder descansar?

Cuando ya no podamos trabajar más por la edad, por la salud… Pero esto no termina, hasta que no terminen las desapariciones. Vamos a trabajar hasta que los encontremos a todos.

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