Iván Duque después de conocer los resultados de las elecciones. Foto: Centro Democrático

El candidato del Centro Democrático ganó con el 53,9 % e la votación. Gustavo Petro obtuvo el 42 %. ¿Qué implicaciones tiene esto para el futuro del país?

El abogado Iván Duque Márquez, exsenador del Centro Democrático y representante del “uribismo 2.0”, es el nuevo presidente de Colombia. Después de una segunda vuelta electoral pacífica y tranquila –como la catalogó la Registraduría –, Duque resultó electo con la votación más alta de la historia reciente de Colombia: 10 millones 300 mil votos frente a los 8 millones que consiguió Gustavo Petro, el candidato de la Colombia Humana.

Aunque el apoyo que recibió Petro por parte de un sector del Partido Verde no fue suficiente para derrotar a Duque, alcanzó la votación más alta de un candidato de izquierda en la historia de Colombia, y obtuvo el respaldo del 42 % de los votantes frente al 54 % de Duque. El candidato del Centro Democrático ganó en 23 departamentos, principalmente en la región Andina. Petro, por el contrario, se llevó la mayoría de votos del Pacífico colombiano, de dos departamentos del Caribe (Sucre y Atlántico) y de Bogotá, donde obtuvo un millón 800 mil votos frente a un millón 400 mil que alcanzó Duque.

Iván Duque, quien llegará a la Casa de Nariño con el respaldo del Centro Democrático y los partidos Cambio Radical, Conservador y Liberal, se convierte en el presidente más joven en la historia de Colombia (41 años). Gobernará el país sin mayor experiencia gerencial –fue representante de Colombia ante el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y senador de la república en el último periodo presidencial de Juan Manuel Santos– y, aunque llega con mayorías en el Congreso, tendrá una oposición liderada por los partidos Verde, Polo Democrático, Decentes y Farc, los cuales suman 24 curules en el senado y 19 en Cámara de Representantes.

Después de las elecciones, Gustavo Petro e Iván Duque pronunciaron sus discursos. El primero admitió los resultados y aseguró que, desde el senado, liderará la oposición contra el nuevo gobierno. El segundo, quien no se refirió en ningún momento a su contrincante, prometió un gobierno de unidad, “una Colombia en la que quepamos todos”, y ratificó sus principales promesas de campaña: modificaciones “sustanciales” al Acuerdo de Paz con Farc y una política de “seguridad y justicia” en todas las regiones de Colombia. Estas fueron algunas claves que nos dejó la segunda vuelta del 17 de junio.

  1. El compromiso de Iván Duque con la paz es incierto

En su discurso desde el occidente de Bogotá, Duque aseguró que en su gobierno trabajará por unir al país, por “superar las divisiones”. Dijo que se abrió una puerta para “pasar la página de la polarización, la página de los agravios. No voy a gobernar con odios, ni con venganzas ni represalias”. Prometió no “fracturar la justicia”, “fomentar consensos” e impulsar la consulta anticorrupción. Cuando habló de la paz dijo que era un anhelo de “todos los colombianos”, que trabajará por la desmovilización de las Farc para que llegue “inversión pública a los lugares que han sido golpeados por la violencia”.

Con la sombra de Álvaro Uribe Vélez, Alejandro Ordóñez y Andrés Pastrana, Duque ratificó que hará modificaciones a los acuerdos de paz. “La paz que añoramos reclama correcciones para que garanticemos la vedad, la justicia, la reparación y la no repetición”. El presidente electo se refirió implícitamente a los cultivos de uso ilícito, los cuales, por su crecimiento, representan para él una amenaza a la paz. Lo mismo dijo sobre las supuestas caletas de armas y la vinculación de ex combatientes al narcotráfico.

Aunque no se refirió a las modificaciones concretas que quiere hacerle al Acuerdo de Paz, por su discurso se entiende que cumplirá lo que prometió en campaña: modificar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Para el politólogo Luis Trejos, de la Universidad del Norte, “es difícil que Duque asuma un compromiso real por la paz, pues ha dicho que modificará sustancialmente el Acuerdo de Paz, principalmente la JEP, cuyo procedimiento no ha sido legislado. Quiere, en esa misma línea, cambiar la conexidad del narcotráfico con el delito político, lo cual implicaría enviar a varios comandantes de las Farc a la cárcel. Frente al ELN Duque puso una condición difícil de cumplir, y es la concentración de las fuerzas insurgentes para seguir negociando, algo que difícilmente va a suceder”.


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A esta consideración se suma la alianza política que tiene Duque con el Partido Conservador y representantes del mismo, como Alejandro Ordóñez, quienes han sostenido que, tal cual como está diseñado, el Acuerdo de Paz genera impunidad. Lo mismo sucede con Vivian Morales y algunos integrantes del Centro Democrático, como Paloma Valencia y María Fernanda Cabal, que exigen otras reformas que difícilmente serían aceptadas por Farc.

 

  1. Los líderes de Farc están dispuestos a dialogar con Duque

En el partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (Farc) comparten la incertidumbre de cientos de electores: ¿Duque sostendrá una posición conciliadora o buscará a toda costa modificar puntos esenciales del Acuerdo de Paz? Pese a que todavía no hay claridad sobre el tema, el máximo representante del partido, Rodrigo Londoño (Timochenko), se mostró dispuesto a trabajar con Duque: “Hemos vivido las elecciones más tranquilas de las últimas décadas, el proceso de paz da frutos. Es momento de la grandeza y la reconciliación, respetamos la decisión de las mayorías y felicitamos al nuevo presidente. Ahora a trabajar, los caminos de la esperanza están abiertos”, dijo a través de su cuenta de Twitter.

Más adelante, Farc emitió un comunicado en donde señala que bastó observar el transcurso pacífico de la segunda vuelta para demostrar que vale la pena darle continuidad al Acuerdo de Paz: “Este proceso electoral es sin lugar a dudas un paso adelante en la conciencia de un número importante de colombianos y colombianas que, con su participación electoral, asumen una posición por el cambio y la transformación social”. El partido “expresa su disposición a reunirse con el presidente electo para exponer sus puntos de vista sobre la implementación del Acuerdo de Paz”.

Si bien el partido naciente de la antigua guerrilla mostró un tono conciliador, en los párrafos finales del comunicado fue claro en que interpretar el resultado electoral “como una patente para desconocer lo andado en materia de paz y burlar los compromisos adquiridos por el Estado frente a la sociedad colombiana y la comunidad internacional, lo único que logrará será llevar a la nación a un nuevo ciclo de múltiples violencias, algo que las generaciones presentes y futuras jamás perdonarán”. Con esta postura, Farc deja claro que no aceptará ceder ante modificaciones estructurales de los Acuerdos, algo que Duque deberá considerar en los próximos meses.

 

  1. Gustavo Petro llamó a “la resistencia”

El candidato de la Colombia Humana reconoció la victoria de Duque pero en ningún momento habló de una derrota. Obtener 8 millones de votos es quizás el mayor logro que ha alcanzado en su trayectoria política y, con la representatividad que ha alcanzado, busca consolidar un movimiento alternativo de izquierda que le permita llegar a la Casa de Nariño en 2022. Petro dejó claro su anhelo en su discurso: aceptará una curul en el Congreso para hacer oposición y mover a la ciudadanía alrededor de una gran coalición en que los nombres de Antanas Mockus, Claudia López y Ángela María Robledo estén presentes.

“Hoy somos la oposición de ese gobierno. Somos oposición porque no coincidimos con él, porque Colombia no puede continuar dependiendo del petróleo o del cabrón. Tampoco estamos de acuerdo en que se le pongan trabas a la paz de Colombia ni que a los grandes magnates les sean rebajados los impuestos. Al presidente Duque le corresponde una decisión: si se une o no a las fuerzas anacrónicas de Colombia, representadas por Álvaro Uribe y Ordóñez. Yo desearía que se alejará, por el bien de Colombia. Nosotros no vamos a retornar a la violencia, tenemos un mandato de defensa por la paz con 8 millones de colombianos”, dijo Petro en su discurso.

Más allá de la posición que asuma Duque, Petro fue enfático en que los 8 millones de personas que lo apoyaron están llamadas a ejercer una resistencia frente a temas concretos como el fracking, la afectación ambiental de los páramos y la necesidad de consolidar una educación superior gratuita. Por lo pronto, dijo, será un ciudadano activo en la campaña a favor de la consulta anticorrupción. “Dimos un salto al vacío pero caímos de pie. Volvemos al senado a recorrer el país, tengo un pacto con 8 millones de electores. La Colombia Humana ha triunfado y algún día entraremos al Palacio de Nariño. Vamos a articular una estrategia con los candidatos y las candidatas para las alcaldías y las gobernaciones”.


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Con este discurso Petro dejó claro que, lejos de desaparecer de la agenda política, buscará consolidar su propuesta en las elecciones regionales de 2019 y crear alianzas con otras personas que están en la oposición y que han sido cercanas a él, como Claudia López, Angélica Lozano, Antonio Navarro y Antanas Mockus.

  1. Las regiones que le dieron 8 millones de votos a Petro

Gustavo Petro ganó con mayorías en los departamentos de Sucre, Nariño, Chocó, Valle del Cauca, Cauca, Putumayo, Vaupés y Atlántico y con un margen intermedio en Bogotá, donde superó a Duque con más de 400 mil votos. Como sucedió en primera vuelta, Iván Duque ganó en zonas que permanecen en conflicto armado y donde están presentes las disidencias más fuertes de las Farc, como en Norte de Santander, Caquetá, Arauca y Córdoba.

El respaldo que recibió Gustavo Petro en el Caribe no fue suficiente, como él mismo lo admitió en su discurso. Las maquinarias, dijo, le ganaron al voto libre que él trató de impulsar. Aunque ganó en Sucre y Atlántico y obtuvo una alta votación en La Guajira (donde no alcanzó a ganar), Petro cedió terreno frente a lo que sucedió en primera vuelta. Departamentos como Córdoba, Cesar y Magdalena le dieron la mayoría de votos a Duque. No obstante, Petro mantiene una base política importante en Nariño, Chocó, Putumayo y Cauca, donde le ganó con creces a Iván Duque.

En Nariño, uno de los departamentos donde la implementación del Acuerdo de Paz es crucial, Petro ganó con 63 %. Lo mismo en Putumayo, donde la mayoría de campesinos están de acuerdo con la sustitución de cultivos de uso ilícito. Allí Petro ganó con el 69%, el mismo porcentaje que obtuvo en Chocó, donde las bandas criminales amenazan la implementación del Acuerdo. Si bien es prematuro asegurar las consecuencias que tendrá la presidencia de Duque en las zonas donde la implementación de los acuerdos es prioritaria, Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, nos dijo que la paz, “tal y como la conocemos hoy, es decir, la que se firmó en el teatro Colón, va a cambiar. Se vienen momentos muy duros y la paz que va a salir de todo esto seguramente será muy diferente a la que actualmente conocemos. Eso lo sabremos con certeza en cuatro años”.

  1. Elecciones tranquilas y pacíficas

La Registraduría, la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Misión de Observación Electoral coincidieron en que estas fueron unas elecciones sin precedentes. Alejandra Barrios, directora de la MOE, señaló que el balance fue positivo: “no recibimos información sobre problemas de orden público, esto habla de un fortalecimiento de la democracia. Es un escenario perfecto para trabajar de manera conjunta en unas reformas políticas para fortalecer nuestro sistema democrático con mayor transparencia. Recibimos 433 informaciones de la ciudadanía sobre presuntas anomalías. Del total de reportes, 167 informaciones tuvieron que ver con compra y venta de votos y 106 con problemas relacionados con el material electoral”.

La participación electoral fue la más alta desde 1998: un total de 19 millones 500 mil colombianos votaron en la segunda vuelta, lo que representa el 53 % de la población habilitada para votar en el país. El presidente Juan Manuel Santos, quien llamó a Iván Duque para felicitarlo, también se refirió a la jornada electoral: “Nuevamente las elecciones más seguras, más transparentes, con más garantías y más observadas de nuestra historia. ¡Nuestra democracia salió fortalecida!”. La tranquilidad de las elecciones fue un tema, como lo señalamos, clave en el discurso del partido Farc y de congresistas que respaldan el Acuerdo de Paz y puede dejarle un mensaje a Duque sobre lo que ha alcanzado en los últimos ocho años.

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