El general Óscar Naranjo llegó a la Vicepresidencia de Colombia con misiones específicas. Una de ellas es proteger la vida de los hombres y mujeres que, desde las regiones, han impulsado el contenido de los acuerdos de paz y ahora se disponen a dinamizar la implementación de ese texto. Así que hoy la seguridad de los líderes sociales parece estar en las manos del vicepresidente.

El segundo viaje que hizo cuando asumió el cargo fue a Tumaco, una municipio nariñense que vive entre el aumento de cultivos de coca, la delincuencia común, nuevos actores armados y la pobreza. Allí, los líderes sociales están en la mira de los violentos, que luchan por quedarse con los dividendos de la salida de las Farc del territorio.

Desde entonces, Naranjo ha ido cuatro veces a este lugar. Se ha encontrado con decenas de defensores de Derechos Humanos, que le plantean el miedo, la zozobra y el temor que sienten de hacer su trabajo. ¡Pacifista! acompañó la última visita del vicepresidente a esta zona, uno de los territorios más peligrosos para ser dirigente comunal. Entrevista.

 

¿Quién está matando a los líderes sociales?

De región en región, hay caracterizaciones distintas alrededor de los victimarios y de las víctimas. En el caso de Tumaco, por ejemplo, las muertes están muy vinculadas a las tensiones por las rentas criminales asociadas al narcotráfico. Una vez que las Farc salieron de la administración de ese negocio criminal, hay otros actores ilegales que pretenden llenar esos espacios.

Por lo tanto, los líderes sociales que hoy quieren apoyar la sustitución de cultivos ilícitos reciben toda la presión del crimen organizado.

¿Cuáles son los departamentos de Colombia donde es más riesgoso ser líder social? ¿por qué?

Lo que ha marcado la tendencia del último año es que en Nariño, Cauca, y Antioquia la amenaza y asesinato contra líderes sociales ha tenido su mayor intensidad. Estamos trabajando en tratar de prevenir las muertes, proteger a los amenazados y, en caso de que los defensores sean asesinados, garantizar que no haya impunidad y que los responsables sean sometidos a la justicia.

Los líderes son los protagonistas de la construcción regional de paz.

¿Cuáles son las medidas específicas que el Estado va a aplicar para proteger a los líderes?

Se ha puesto a funcionar la Comisión Nacional de Garantías, una instancia que está al mando del Presidente de la República para hacer evaluación, seguimiento y tomar decisiones en materia de seguridad.

Se puso en funcionamiento el cuerpo élite de la Policía para enfrentar el crimen organizado especialmente en esas zonas que padecieron el conflicto. Se han lanzado dos planes pilotos de intervención policial, judicial y militar en Tumaco y Buenaventura.

Se han capacitado 22 esquemas de seguridad para proteger a los reincorporados de las Farc, y estamos avanzando en la preparación de 315 hombres que, previo entrenamiento, deberán ingresar a la Unidad Nacional de Protección para ejercer esas labores.

 

¿Qué significan los líderes sociales para el país?

Son un compromiso para que toda la capacidad institucional esté en la protección y defensa de ellos. Son la oportunidad de elevar la voz de personas que, en la base de la sociedad, quieren trabajar por la paz, quieren construir tejido social y generar confianza. Los líderes son los protagonistas de la construcción regional de paz. La paz no se construye sin líderes sociales. Son ellos los responsables de articular a la comunidad para que, de manera cercana a las instituciones, puedan transformar realidades.

 

¿Cuál es el mayor reto a la hora de defender la vida de estos líderes? 

Contener al crimen organizado. Los líderes sociales representan tres tipos de amenazas: las amenazas que provienen de criminales que se quieren lucrar de las rentas del narcotráfico y de la minería ilegal, criminales que quieren defender la tierra que despojaron hace años y que se oponen a la restitución. Y, en tercer lugar, amenazas que tienen que ver con las conflictividades políticas territoriales de esas zonas.

¿Puede haber paz en un país en el que, según los datos, cada semana asesinan un líder social?

Ese es el reto y el desafío. La vida de los colombianos tiene que privilegiarse. Hoy estamos experimentando la tasa más baja de homicidios en los últimos 423 años pero eso no basta, aquí ni líderes sociales, ni defensores de Derechos Humanos ni ningún colombiano tendría que morir asesinado. Haber puesto fin al conflicto con las Farc significa que la muerte ya no es una forma de solucionar nuestros problemas.

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