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Timoleón Jiménez, alias “Timochenko”, máximo comandante de las Farc. Foto: Archivo

Las últimas cartas que había escrito el comandante de las Farc, alias “Timochenko”, estaban dirigidas a intelectuales, académicos, periodistas y empresarios, y al Papa Francisco. Nada fuera de lo común. Sin embargo, la más reciente rompió con los tradicionales comunicados que la guerrilla publica en la página web de su delegación de paz. El destinatario de ese documento es nada más y nada menos que el expresidente y senador Álvaro Uribe, uno de los mayores contradictores del proceso de paz y el exjefe de Estado que combatió más duramente a esa organización.

En la carta, lejos de cuestionar abiertamente a Uribe, “Timochenko” le dice que está dispuesto a “conversar tranquilamente” para disminuir la polarización, “deponer prevenciones” y debatir sobre el llamado del expresidente a la “resistencia civil” contra la firma del acuerdo final.

Pero entre la defensa del proceso de paz y el llamado a la reconciliación, “Timochenko” también admitió algunas verdades de las relaciones entre esa la guerrilla y el expresidente, y entre esa organización insurgente y el país.

Estos son los cuatro reconocimientos que el jefe de las Farc hizo en su carta:

1

Es necesario hablar con Uribe

En esa comunicación, “Timochenko” dice que Uribe fue “un formidable adversario que nunca nos dio cuartel” y que combatió a las Farc “por tierra, mar y aire sin vencerlas”. Esta es, tal vez, la primera ocasión en que esa guerrilla no se refiere en un lenguaje beligerante a los ocho años en que Uribe fungió como presidente, cuando desplegó una de las políticas contrainsurgentes más ambiciosas y polémicas de la historia reciente: la seguridad democrática.

Además, “Timochenko” se refirió a la necesidad de dialogar con el hoy senador del Centro democrático y vincularlo a los debates constructivos sobre la paz: “lo queremos a usted sentado a la mesa de la reconstrucción y reconciliación nacional (…) Proponemos al país entero un acuerdo político para reordenar entre todos la nación colombiana. Nadie quedaría por fuera, queremos que usted sea partícipe de él”. Y agregó: “doctor Uribe, conversemos”.

El tema inicial de esa conversación, según “Timochenko”, sería el llamado a la “resistencia civil” contra el acuerdo final que Uribe planteó en una entrevista televisiva a comienzos de mayo. Sobre esa “resistencia”, el jefe de las Farc dijo que “es fácil azuzar la violencia desde cómodas habitaciones en los barrios altos de la ciudad, cuando los muertos caen en los campos y son hijos ajenos de gentes anónimas”. No obstante, el Centro Democrático ha dicho que la convocatoria no es una incitación a la violencia, sino que se refiere a marchas, concentraciones y campañas por el “no” a la refrendación.

2

La derecha no puede estar al margen de la paz

En su carta, “Timochenko” asegura que las Farc aprendieron que “la pasión y la polarización son malas consejeras” después de reunirse con víctimas, sacerdotes, abogados, científicos, excombatientes, militares, policías, empresarios y políticos. Por eso, dijo que “a todos aquellos que por diversas razones se sienten dejados a un lado por los diálogos de La Habana, a usted mismo, doctor Uribe, los invitamos del modo más comedido a deponer prevenciones”.

Entre esos que se han “dejado a un lado” se encontrarían el Centro Democrático, líderes políticos y ciudadanos escépticos, que han cuestionado con distintos argumentos los cuatro acuerdos a los que las partes han llegado en La Habana.

Al respecto, “Timochenko” declaró que “la paz no apunta contra nadie, contra ningún partido o movimiento político, contra ningún trabajador colombiano, sea este de derecha o izquierda”.

3

Las Farc van a responder por sus crímenes

Las críticas más fuertes que el uribismo le ha hecho a la mesa de conversaciones están relacionadas con el acuerdo sobre víctimas y justicia. Particularmente, con el hecho de que los guerrilleros no vayan a ser condenados a penas de cárcel y con el carácter universal de la Jurisdicción Especial para la Paz, que juzgará a guerrilleros, civiles y militares que hayan cometido delitos graves durante la guerra.

Con ese antecedente, “Timochenko” le dijo a Uribe que “en La Habana se acordó un mecanismo especial de justicia, ante el cual todos los vinculados directa o indirectamente al conflicto deberán responder por sus actos. Eso nos incluye a nosotros (…) Nos hemos acogido a los principios y estatutos de Naciones Unidas, a los tratados y convenciones internacionales sobre derechos humanos. No hemos evadido nada”.

4

Alcanzar la paz pasa por desmitificar la guerra

El hito fundacional de las Farc se ubica en Marquetalia, una zona rural de Planadas (Tolima) donde a comienzos de los 60 se conformó el pequeño grupo de campesinos comunistas que más tarde fundarían la guerrilla. Por eso, las Farc han reivindicado y escrito durante décadas sobre la “resistencia” de los colonos de esa y otras áreas de la cordillera central.

Justamente, en su carta a Uribe, “Timochenko” reconoció la importancia de pasar la página de la guerra que empezó en el Tolima: “La resistencia iniciada por Manuel Marulanda Vélez, Jacobo Arenas y 48 campesinos en Marquetalia comienza a quedar atrás por quienes aceptamos convertirnos en constructores de paz y reconciliación”.

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