Foto: María Alejandra Vanegas

El conversatorio se realizó en el auditorio Porfirio Barba Jacob, del Centro Cultural Gabriel García Márquez de Bogotá. Foto: María Alejandra Vanegas

Por María Alejandra Vanegas

A la paz utilizada con fines oportunistas le cantaron la tabla en el conversatorio “Los festivales como escenarios de transformación sociocultural”, realizado el pasado jueves en el Centro de Cultura Económica, de Bogotá, en desarrollo del Festival Centro 2017. Allí, diferentes expertos en música y festivales debatieron sobre la palabra “paz” en el contexto actual del país.

Un espacio crítico y honesto, en el que cinco invitados plantearon los retos a los que se enfrenta la cultura colombiana mientras el país transita hacia el fin del conflicto armado. Todos se preguntaron hacia dónde debería caminar el arte para servir a la construcción de una paz real, sin pretensiones ni intereses egoístas.

Conceptos como “convivencia”, “inclusión” y “diversidad” fueron protagonistas de la jornada, en la que surgieron varias reflexiones.

Estas son 10 de las frases mas contundentes que se escucharon en el evento:

1.

Debemos entender la paz desde diferentes aristas.

Dora Corita Rojas, coordinadora general de la Red de Festivales de Colombia (Festiandina), tomó el micrófono para sentar las bases de la charla: hablar de paz no es fácil, pues hay conceptos comunes e individualizados. Pero, ¿cómo entenderla desde el arte y la cultura?

2.

La cultura no es sinónimo de paz.

Iván Benavides, compositor e intérprete, recordó la forma en que el nazismo utilizó el arte como arma para propagar el odio durante el Tercer Reich. No obstante, aseguró que el reto de los festivales está en ayudar a reconstruir el tejido social.

3.

El día en que Rock al Parque utilice la palabra ‘paz’, dejará de construirla.

“Chucky” García, programador artístico del festival Rock al Parque, afirmó que los festivales públicos hacen uso del discurso sobre la paz desde hace muchos años, pero enfocado en la tolerancia y convivencia. Para él, no es necesario hacer énfasis en esa palabra. A su criterio, la paz se ha convertido en la insignia de muchos que solo buscan lucrarse con ella.

4.

Sin decir ‘paz’, los festivales la construyen desde la diversidad.

Rodrigo Duarte, experto en festivales y eventos musicales, concuerda con “Chucky”. Dice que los mensajes que hablan de convivencia durante los festivales construyen una cultura de paz, sin que esa palabra deba usarse necesariamente.

5.

Aparte de la palabra ‘paz’ como lugar común, hay una paz que debemos construir.

“Hay una paz oportunista que ustedes describen, pero también está la verdadera paz. Esa que ustedes han ayudado a construir desde los festivales y en la que todos debemos trabajar”, añadió una de las asistentes al evento.

6.

Los festivales nos brindan la posibilidad de escuchar múltiples discursos.

Felipe Grajales, gestor del festival Altavoz, de Medellín, opinó que la paz se construye poco a poco en los festivales, pues, a través de los artistas, el público se va haciendo más tolerante a diferentes mensajes y perspectivas pacíficas.

7.

Hay un país que no conocemos.

Para llegar a la paz el país debe reconocerse a sí mismo y la labor del arte es permitir la integración de las regiones, concluyó Dora Corita Rojas en su intervención.

8.

Tenemos la labor de cambiar imaginarios desde el arte.

Iván Benavides citó al festival Petronio Álvarez como un ejemplo. Afirmó que ese evento logró cambiar la percepción de Cali como una ciudad exclusivamente salsera y le dio visibilidad a la comunidad afro y a sus sonidos propios. Según el compositor, la paz también se logra derribando prejuicios.

9.

Todos llevamos en la piel las marcas de la guerra.

León David Cobo, programador del Festival Centro, opinó que Colombia es una sociedad profundamente violenta a raíz del conflicto armado y que, en ese contexto, los festivales resultan de gran importancia, pues actúan como catalizadores.

10.

Debemos reconocer a las víctimas como portadoras de cultura y agentes de cambio.

Benavides concluyó su intervención después de afirmar que los festivales deben llegar a los rincones afectados por la violencia y permitir que el arte se convierta en lenguaje para la construcción de paz.

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