Es apenas normal que la gente del común exija de sus gobernantes cosas imposibles o irresponsables. Pero que los aspirantes a la presidencia (todos personas con la suficiente experiencia en política como para distinguir entre lo perfecto, lo deseable  y lo posible) entren en ese mismo juego y apuesten a seducir  a los votantes con propuestas que agitan a la tribuna pero que no tienen la menor probabilidad de aterrizar en la realidad, ya es cosa aparte.

En un esfuerzo por dejar en evidencia a los candidatos que se resisten a la tentación de ofrecer algo que no van a poder entregar, ¡Pacifista! les presentará durante toda la campaña las propuestas populistas que estos hagan durante sus intervenciones públicas o través de las redes sociales.

Esta semana, el turno es para los precandidatos del Centro Democrático

Si los debates entre los precandidatos del Centro Democrático a la presidencia le han parecido aburridos seguramente es porque –incluso para los estándares de los debates electorales en este país— lo han sido.

Embutidos todos dentro de la apretada chaqueta del uribismo, Carlos Holmes Trujillo, Iván Duque y Rafael Nieto (los tres precandidatos que siguen en competencia) llevan ya un par de semanas paseándose por distintos escenarios repitiendo propuestas muy similares con palabras ligeramente distintas a un público que ha dejado claro que su intención para el próximo 27 de mayo es votar por el que diga Uribe.

Aquí les presentamos las propuestas más populistas que han lanzado en el proceso:

 

  1. Bajar impuestos

 

Los tres precandidatos uribistas tienen como eje central  de su propuesta económica reducir los impuestos. Rafael Nieto lo hizo durante la segunda convención del Centro Democrático, el pasado mes de mayo: “Hay que disminuir los impuestos, la tasa tributaria en Colombia en excesivamente alta en comparación con américa latina y el resto del mundo”, dijo el precandidato. A lo cual agregó: “hay que disminuir el IVA que es claramente regresivo y que terminó afectando el bolsillo de los colombianos”.

Por su parte, Carlos Holmes Trujillo propuso en la mañana de este miércoles, durante un debate al aire en La Fm, acabar con el impuesto a la riqueza y bajar el IVA al 15 por ciento. E Iván Duque, quien hasta ahora lidera las encuestas que definirán al candidato partido, aseguró durante el mismo debate que iba a “bajarle impuestos a las empresas y a aumentar salarios”.

Cabría recordarle a los generosos precandidatos del Centro Democrático las palabras del codirector del Banco de la República, José Antonio Ocampo, quien el pasado mes de septiembre le recordó a todos los aspirantes a la presidencia que “la actual situación fiscal de Colombia es compleja y se requieren ajustes adicionales y por lo tanto bajar impuestos es imposible. Hay una regla de oro en la economía y es que el que quiera bajar impuestos que diga cuáles aumentamos”, aseguró.

Eso sí, en eso de hacer cuentas optimistas con los impuestos de los colombianos los precandidatos del Centro democrático terminaron pareciéndose a su némesis, Juan Manuel Santos.


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  1. Acabar con las libertades individuales

También hace carrera entre los precandidatos del uribismo la idea de echar para atrás varias sentencias en las que la Corte Constitucional consagra libertades individuales. Lo ha hecho Carlos Holmes Trujillo, quien hace unos días twitteó que como presidente iba a “acabar con la dosis personal”. Según Carlos Holmes, “mantener eso es una invitación a que el consumo aumente y nosotros no éramos un país consumidor”.

Piensa Igual Iván Duque, quien ha repetido en varias ocasiones que intentará revivir un acto legislativo del año 2009 que prohibía la dosis personal. Rafael Nieto, el tercero en disputa, también aseguró en una entrevista con el youtuber conservador, Oswaldo Ortiz, que acabaría con la dosis personal. Nieto incluso fue más lejos y aseguró que tampoco permitiría el aborto, ni siquiera en las tres excepciones establecidas por la Corte Constitucional (que el feto presente malformaciones, que sea producto de una violación o que el embarazo ponga en riesgo la salud de la madre).

Como si pudieran. Lamentablemente para los precandidatos del Centro Democrático derechos como portar la dosis personal de sustancias prohibidas e interrumpir un embarazo en los casos específicos han sido consagrados por sentencias de la Corte Constitucional que solo podrían ser echadas para atrás por la propia Corte, nunca por un presidente, así sea el que Uribe haya dicho.

 

  1. Modificar los acuerdos con las Farc (así nos cueste volver a la guerra)

 

La idea de cambiar los acuerdos de paz firmados con las Farc ocupa buena parte del discurso de todos los precandidatos del centro democrático. Rafael Nieto asegura que, como presidente, sacará a los acuerdos del bloque de constitucionalidad y que obligará a los miembros de las Farc a pasar por la JEP antes de participar en política. Durante el debate de La FM ,Carlos Holmes dijo que iba “a cambiar la comisión que se inventaron (Las Farc) para verificar el cumplimiento de los acuerdos”.  Iván Duque, por su parte, ha asegurado que como presidente acudirá al congreso para modificar las reglas de la JEP.

Lo curioso es que, a pesar de criticar y proponer modificaciones al acuerdo, los tres precandidatos uribistas celebran su resultado más inmediato: el desarme de la guerrilla. También aseguran tener la suficiente capacidad persuasiva como para convencer a las Farc (y las Naciones Unidas) de cumplir su parte del trato a pesar del cambio en las condiciones ofrecidas.

Quizá el candidato más honesto, brutalmente honesto, frente a la posibilidad de modificar los acuerdos haya sido Rafael Nieto, quien el pasado mes de septiembre aseguró durante un conversatorio: “Yo no quiero la guerra, yo no quiero que se devuelvan al monte. Pero no voy a dejar de hacer las correcciones de fondo que se tienen que hacer y por las cuales gano el ‘No’… Y si el costo de hacer esas reformas es que las Farc se levanten, asumo el costo… Que se levanten”, dijo el precandidato.


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  1. Los muros de la infamia para corruptos

 

La propuesta de crear unos “muros de la infamia” donde se exhibieran los retratos de personas condenadas por corrupción fue lanzada primero por la precandidata María del Rosario Guerra, quien fue la primera en ser descartada por su bajo registro en las encuestas. María del Rosario salió de la competencia, pero esta propuesta fue retomada por Carlos Holmes Trujillo, quien hace poco la lanzó desde su cuenta de Twitter.

Cualquier iniciativa que suene a mano dura contra la corrupción tiene eco entre los votantes, pero lo absurdo de esta es que ya ha sido rechazada: en diciembre de 2007 la entonces concejal de Bogotá Gilma Jiménez propuso poner en vallas las caras de los agresores sexuales condenados por cometer delitos en contra de menores de edad. La iniciativa fue aprobada por el Concejo, pero tumbada por la Corte Constitucional, la cual falló una tutela a favor de una persona cuya cara fue puesta en uno de estos muros y consideró que esto afectaba su derecho al buen nombre.

¿Qué le hace creer a Carlos Holmes Trujillo que los corruptos no argumentarán lo mismo?

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