Una bandera del ELN en el municipio de Magüi Payán tras la masacre de 13 personas.

A la medianoche de este martes termina la primera tregua pactada entre el Ejército y la guerrilla del ELN. Fue un cese al fuego que duró 101 días y que podría ser prolongado si las delegaciones de paz se ponen de acuerdo en Quito, Ecuador,  donde comenzarán retomarán el diálogo este miércoles a primera hora.

Aunque la tregua no estuvo exenta de incidentes – la guerrilla violó el cese cuando reivindicó el asesinato de un líder indígena en Chocó y la Fuerza de Tarea Conjunta Titán del Ejército fue denunciada por el frente de Guerra Occidental del ELN  por “no garantizar las condiciones para el cese”– la ONU recomendó prolongarla.

Lo cierto es que, según confirmó el Alto Comisionado de Paz, las delegaciones del gobierno y del ELN se sentarán mañana a evaluar las dificultades que tuvo esta primera tregua, y así “identificar aciertos y desaciertos que permitan acordar un nuevo cese”. Por parte de la guerrilla, el comandante Pablo Beltrán dijo que mientras se negocia esa posibilidad, esperan que “haya calma” y que “no haya desgaste”.

Los incidentes que ocurrieron durante el cese serán solo uno de los temas que abordarán las delegaciones en la mañana de este miércoles. Para que el ELN aceptara silenciar los fusiles el gobierno nacional se comprometió a mejorar la protección de líderes sociales con estrategias concretas, como la modificación del sistema de alertas tempranas. También, y el ELN ha pedido celeridad al respecto, el gobierno aseguró que iba a mejorar las condiciones humanitarias para los guerrilleros del ELN que están presos en las cárceles del país.


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Que no cese el cese con el ELN


Un corte de cuentas sobre lo que sucedió será el primer paso para continuar con la tregua entre ambas partes. La nueva delegación de paz del gobierno – integrada por Gustavo Bell, Angelika Rettberg, Socorro Ramírez, los generales Freddy Padilla y Carlos Rojas, Alberto Fergusson, José Noé Ríos y Alejandro Reyes Lozano – tendrá que proponer una metodología de trabajo que, además de  buscar reducir las hostilidades, permita avanzar en la agenda de las negociaciones de paz, pues actualmente no se ha llegado a un consenso sobre el punto 1 del acuerdo: participación de la sociedad civil en la construcción de paz.

Las discrepancias alrededor del cese al fuego no son menores. El ELN asegura que el gobierno lo violó cuando el Ejército asesinó a seis campesinos en la zona de Alto Mira y Frontera, en Tumaco. De otro lado, el gobierno también ha sido crítico frente a la unidad de mando del ELN, pues dos hechos en concreto demuestran que no ha sido fácil bajar las armas. Por un lado está Chocó, donde asesinaron a un líder indígena en Alto Baudó, y por otro Magüí Payán, Nariño, donde el Frente Comuneros Sur del ELN ha entrado en combate con las disidencias de las Farc para cooptar el territorio.

Más allá de estos desacuerdos, las organizaciones civiles han pedido la prolongación del cese. De hecho, el pasado 4 de febrero 155 organizaciones enviaron una carta a las delegaciones de paz del gobierno y del ELN solicitando que no se suspendiera el cese. Aunque estas peticiones no fueron suficientes para que la tregua se prolongara, las partes aseguran que hay “voluntad” para acordar un segundo cese.

Hablamos con cuatro defensores de derechos humanos en zonas donde el ELN ha estado activo en los últimos años. Todos coinciden en que, pese a las dificultades, es necesario prolongar el cese.

Nelson Páez, líder campesino de Tibú, Norte de Santander:

Esta es una región donde el ELN se ha impuesto frente a otros grupos armados. El Frente de Guerra Nororiental es uno de los más poderosos de la guerrilla y al mismo se le adjudican ataques a la infraestructura petrolera, como los diferentes atentados con dinamita al oleoducto Caño Limón Coveñas, de Ecopetrol.

Según Nelson Páez, la guerrilla ha cumplido con el cese “en un 100 por ciento”, y el Estado, aunque no ha atacado, ha aumentado el número de efectivos militares en la zona. Según el Ejército, en la región se ha reforzado la seguridad con cerca de 6.000 efectivos. “La intensidad de la violencia se ha disminuido, las muertes violentas, los ataques a la infraestructura, los secuestros, todo eso no se ve. El cambio ha sido notorio”, dice Páez.

Si bien el ELN ha respetado la tregua, Páez señala con preocupación “la presencia, cada vez más fuerte, de la guerrilla del EPL. Es como una dinámica de libre comercio: si no están las Farc, llega el ELN, si no está el ELN entonces llega el EPL. Todo el tema es complicado porque al final hay grupos armados que están interesados en seguir controlando los cultivos ilícitos. La guerrilla del ELN está replegada en Catatumbo alto, y por ahora no se ha visto afectada”.

Leyner Palacios, líder de víctimas en Chocó:

El 24 de octubre de 2017, cuando ni siquiera habían pasado dos semanas desde que se pactara la tregua, fue asesinado Aulio Isarama Forastero, gobernador indígena de un resguardo en el municipio de Alto Baudó. El ELN admitió que sus hombres habían cometido el asesinato y esta fue la primera violación del cese al fuego.

Según Leyner Palacios, este episodio causó frustración en las comunidades. Sin embargo, viendo el cese durante los tres meses que duró, “la valoración que hacemos es positiva. Las confrontaciones entre militares y ELN disminuyeron y con esto contribuyeron a que se generara un ambiente de tranquilidad a finales del año. En algunas regiones, y esto nos preocupa mucho, la tranquilidad no llegó porque el ELN sigue confrontando a grupos paramilitares que están en el Bajo Atrato, sobre todo en el municipio de San Juan”.

Palacios fue uno de los firmantes de la petición por la prolongación del cese: “Nosotros creemos que hay voluntad de paz y por eso las delegaciones no pueden retroceder. En del departamento sufríamos acciones bélicas del ELN, reclutamiento, siembra de minas antipersonales. Que eso se detenga es muy positivo para la población, pues poco a poco podemos ir accediendo a los cultivos, a la tierra. Aquí ha sido difícil que los consejos comunitarios, tanto afro como indígenas, sean autónomos en la organización de sus tierras, principalmente por el hostigamiento de los grupos armados. Para nosotros es muy importante que cese la violencia”.

Éder Jair Sánchez, representante de la Asociación de Usuarios Campesinos en Putumayo (ANUC):

En septiembre de 2017 salió a la luz pública un informe de inteligencia militar en el que se advertía sobre un avance de la guerrilla del ELN en departamentos como Guaviare, Arauca y Putumayo. De acuerdo con Sánchez, la presencia de la guerrilla no se ha sentido en el departamento, “es decir, no se ha visto reflejada en acciones militares y eso ha sido importante. Acá sí hay grupos armados, pero todavía no es claro si es el ELN, las disidencias u otros grupos. Tanto en Nariño como en Tumaco se ha respaldado el cese al fuego, aunque hay confusión por la presencia de nuevos actores armados, como las disidencias”.

Liliana*, defensora de derechos humanos en Nariño

El pasado 30 de noviembre las autoridades departamentales alertaron sobre el asesinato de al menos 13 personas en el municipio de Magüí Payán, ubicado a 155 kilómetros de la costa pacífica. Esta zona, la cual era un antiguo bastión del frente 29 de las Farc, es controlada hoy por las disidencias de esa guerrilla, según información del Ejército. El avance del ELN hacia este territorio –clave para el tránsito de narcóticos– habría causado el enfrentamiento en la vereda Pueblo Nuevo con los disidentes.

Al margen de este hecho, Liliana nos comentó que el cese al fuego ha sido positivo “y debe prolongarse. Es cierto que la Fuerza Pública actuó de manera indebida en Tumaco, pero en general se ha notado una diferencia en zonas donde operaba el ELN. La presencia de ellos ha estado principalmente en municipios como Barbacoas, Santa Bárbara, Olaya Herrera y Magüí Payán. De cierta manera han logrado cumplir con la tregua”.

No obstante, la defensora de derechos humanos asegura que “el fenómeno de las disidencias de las Farc es muy complejo y eso genera enfrentamientos con otros grupos armados. Hay versiones que señalan que los disidentes de las Farc se están yendo al ELN, principalmente en la zona de frontera, lo que sin duda causa dificultades a la hora de cumplir con el cese. También se ha hablado de alianzas entre disidencias y autodefensas Gaitanistas para controlar el narcotráfico en el Pacífico nariñense. Si bien es cierto que la situación se complica por estas disputas, hay personas que pueden sentir un alivio con el cese, familias que no quieren ser desplazadas o asesinadas, por eso hay que mantenerlo”.

*Nombre cambiado por seguridad de la fuente. 

 

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