Juan David AristizábalColumnista: Juan David Aristizábal* 

Hace tres años nos reunimos un grupo de ciudadanos preocupados por los pocos recursos destinados a la educación en Colombia, la baja calidad de la misma y el poco consenso sobre la importancia de convertirla en una prioridad nacional. Rápidamente, nos dimos cuenta de que si queríamos cambiar esa realidad necesitábamos que más personas entendieran la importancia de la educación en la construcción de un país mejor. Por eso creamos el Pacto por la Educación.

El pacto establecía metas de inversión y un compromiso tanto del Gobierno como de los ciudadanos. Logramos 25 mil firmas de madres y padres de familia, profesores, estudiantes, periodistas y políticos, todos ellos comprometidos en hacerle veeduría a los compromisos que adquirió el Gobierno.

La tarea no ha sido fácil, pero sí gratificante. Su complejidad radica en el tamaño de los problemas por resolver y en la cantidad de actores que se relacionan con el tema. Sin embargo, ha sido reconfortante ver el impacto positivo que hemos generado en algunas decisiones políticas y en la construcción de una ciudadanía que ha pasado de estar indignada a actuar en pro de sus objetivos.

Ahora que se ha firmado el acuerdo de paz con las Farc, y tal como lo hemos venido haciendo con la educación, los ciudadanos tenemos la enorme responsabilidad de hacer veeduría a favor de la paz. Debemos asegurarnos de que las Farc dejen las armas, entreguen el dinero y vayan a la justicia transicional, pero también debemos verificar que el Gobierno acompañe a las víctimas, genere alternativas económicas para los campesinos y cree un ambiente seguro para la actividad política.

¿Quiénes se van a asegurar de que el Gobierno y las Farc cumplan? Nosotros, los colombianos que queremos que finalice una guerra de más de 50 años y que no queremos que mueran más ciudadanos inocentes ni que se geste una nueva guerra porque una de las partes incumplió lo acordado. Así que, si realmente queremos un país en paz, debemos ponernos la camiseta del activismo y de la veeduría organizada para que el acuerdo de paz se cumpla a cabalidad. La paz está en nuestras manos y podemos asegurarla poniéndole los ojos encima.

¿Y con quién se puede hacer veeduría ciudadana? Conmigo, con sus familiares, con sus vecinos, con sus compañeros de trabajo, con todos los colombianos interesados en vivir en un país en paz. Ya hay personas marchando, escribiendo y actuando sobre el camino de paz que se acerca, pero debemos organizarnos para cubrir todos los temas con precisión. Esta no es la paz de los del Sí o los del No, de Santos o de Uribe, de las víctimas o de los victimarios: es la paz de los casi 50 millones de colombianos que vivimos en este país. Si el proceso de paz no nos unió, que la veeduría de lo que se logró sea motivo de encuentro y reconciliación.

¿Y cómo hacer veeduría ciudadana? Con nuestra experiencia con el Pacto por la Educación nos hemos dado cuenta de que hay tres pasos que pueden servir para hacerle veeduría a la paz.

Primero, definir el tema y a quién se le va hacer veeduría. Es mejor vigilar cada compromiso por separado que todo el acuerdo en bloque.

Segundo, definir mecanismos concretos para saber si hay cumplimiento de los objetivos. Eso se logra preguntando cosas como esta: “¿En qué van las acciones?”, “¿cómo han avanzado?”, “¿qué hace falta?”.

Tercero, exponer los avances a quien se le hace veeduría y a la ciudadanía en general. Es necesario informar sobre los resultados y retrocesos.

Hoy estamos ante una oportunidad única como país. El Estado puede usar estos acuerdos para cerrar brechas históricas y consolidar las instituciones en muchas regiones, y los ciudadanos podemos usar nuestra capacidad de movilización para entregarle a la siguiente generación un país en paz.

¡Hagámoslo!

 

*Promotor del Pacto por la Educación

@juandavidaristi

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