Ricardo Gabelo Lara y su marco aprobado por Facebook.

La semana pasada, una ilustración de Ricardo Gabelo, un maestro en artes paisa, fue incluida en la galería de marcos que Facebook ofrece para que su billón de usuarios alrededor del mundo decoren o estropeen sus fotos de perfil.  Colombiano triunfa en internet: un giro posmoderno al ya gastado  colombiano triunfa en el exterior.

Esta vez, sin embargo, la inspiración no vino de nuestra geografía ni de nuestras costumbres. Gabelo se ganó su esquinita en el hall de la fama de Facebook gracias a un collage en escala de neones en el que dos hileras de motosierras y una lata de gaseosa con la palabra “lágrimas” escrita en inglés acompañan un busto griego con la cara del expresidente y senador Álvaro Uribe Vélez (tal y como aparece en la primera imagen de este artículo).

El marco algo en común tiene con el M o v i m i e n t o  U r i b i s t a  (nombre completo: Movimiento Post Aesthethic Revolucionario Uribista), una página de Facebook que en tan solo un mes se ha ganado casi 20 mil seguidores a punta de combinar la imagen del expresidente más famoso de un país del tercer mundo con una estética tomada de los rincones oscuros de la cultura virtual gringa. “Somos chicos que les trama lo alternativo, lo vintage, las perchas y las tendencias” me explicó por chat uno de los seis administradores de la página.

Un fino ejemplar del vaporwave uribista. El mensaje: ‘Le voy a dar en la cara, marica’.

Los colores, las fuentes y toda la línea gráfica que comparten los memes de M o v i m i e n t o  U r i b i s t a y el marco creado por Gabelo, se inscriben dentro de una tendencia virtual que, hasta hace un par de años, se llamaba Sea punk.  Luego, The New York Times hizo un artículo acerca del Sea punk y la escena se volvió demasiado mainstream para sus propios miembros, quienes huyeron de la etiqueta para refugiarse bajo una nueva: Vaporwave.

“Son memes que combinan el pixelado, la paleta de 256 colores, las figuras geométricas y otros elementos del folklore de la red con lo kitsch y lo popular, aunque desde una lupa irónica”, me decía Luis Fernando Medina, un profesor de la facultad de artes de la Universidad Nacional que en marzo de  este año moderó un conversatorio dedicado a la “hermemeneutica”, la reciente ciencia de interpretar memes.

Al igual que en todos los demás aspectos importantes de la vida nacional, el expresidente Álvaro Uribe ha conquistado una parte el mundo del meme. En octubre de 2016, internet se dio un festín con la foto de Uribe sonriente entrando al palacio de Nariño para las negociaciones post plebiscito. Uribe picando el ojo, Uribe usando una gorra , Uribe montando a caballo con un tinto en la mano. Hoy nos damos cuenta hay muy pocas cosas que el expresidente puede hacer sin que lo conviertan en meme.

Usualmente los memes de Uribe vienen cargados de una intención claramente satírica. En los de M o v i m i e n t o  U r i b i s t a, sin embargo hay una cierta ambigüedad. Luego de pasar un rato navegando las imágenes que comparte la página, queda claro que los administradores tienen un fetiche con la imagen del expresidente. Lo que no queda tan claro es su posición frente al legado político de Uribe.

Otro ejemplo.

Les pregunto a los administradores de M o v i m i e n t o  U r i b i s t a si tienen alguna afinidad con el otro movimiento uribista de las redes, el que dice ‘voto por el que diga Uribe’: “No, jamás –contestaron– no tenemos afinidad con ningún partido político, pero nos identificamos con algunos aspectos izquierdistas y de progreso”.

“Obviamente todo parte de la sátira” me decía Ricardo Gabelo. “La idea es convertir a Uribe en un icono pop, imitando lo que Warhol hizo con Mao y Marilyn Monroe , pero de forma grotesca”.

Gabelo, los administradores del  M o v i m i e n t o  U r i b i s t a, sus seguidores y yo, todos pertenecemos a una generación que ha crecido viendo la carrera de Uribe: de candidato independiente, a presidente pendenciero, a político reeleccionista, a viudo del poder, a enemigo de los acuerdos de paz. Hay una parte de esta generación que desconfía de Uribe y de su legado, pero en cuya conciencia política tampoco existe mucho más. En mi caso: años antes de saber que uno podía inclinarse hacia la izquierda o la derecha, yo ya sabía que en la política había uribistas y anti uribistas.

Gabelo, quien se sentó a crear su marco el día del cumpleaños del expresidente, lo pone de la siguiente manera: “Digamos que políticamente hay muchas posturas de Uribe que no comparto, pero como persona me fascina por el solo hecho de que la gente lo siga queriendo después de tantas cosas. De cierta forma yo también lo amo por ser como es: porque siempre va directo al ojo del huracán y casi siempre se sale con la suya”.

Lo que han hecho los seguidores y creadores del Movimiento Post Aesthethic Revolucionario Uribista es vaciar de todo contenido a uno de los hombres más poderosos del país para burlarse de su cascarón. En ultimas, si los millennials estamos condenados a vivir en una era dominada por el pasado, el presente y el futuro del ‘dotor’ Uribe, al menos nos queda el consuelo de poder  burlarnos de la imagen de un paisa, bajito, viejo y que, a decir verdad, sí tiene una sonrisa algo retorcida.

 

 

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