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Divergentes | Este certamen popular a orillas del Río Tuluní se convirtió en su forma de resistir a la violencia, de hacerse visibles y de reivindicar sus derechos.

Chaparral, al sur del Tolima, es un pequeño municipio reconocido por estar dentro de la zona en la que se gestó la exguerrilla de las Farc, pero también por ser tradicionalmente de políticas liberales. Tanto así, que desde comienzos de siglo un grupo de mujeres trans y hombres gays iniciaron el tradicional Reinado Trans del Río Tuluní, a aproximadamente una hora de la cabecera municipal. Este desfile, que comenzó en el año 2000 como un “paseo de olla” en medio de un popular sancocho y sin pretensión política alguna, se convirtió en la más suculenta forma de desestigmatizar a la comunidad LGBTI de este territorio magullado por la guerra: En 2002 se reportaron 2.244 víctimas del conflicto armado según el Registro Único de Víctimas.

Por 15 años los habitantes de Chaparral disfrutaron de esta actividad a orillas del río en donde también veían bajar sus muertos, porque desde hace dos que la pasarela tuvo que cerrar telón. ¿La razón? La violencia los azotó hasta el cansancio y el miedo que se apoderó de su gente. Entre el 2000 y el 2005 fueron asesinadas cinco personas pertenecientes a la población LGBTI, cuatro a manos de actores armados y uno a manos de las autodefensas, y en los años siguientes fueron asesinadas Íngrid, Vanesa, Nicol, Fernanda y Danna, de 19 años de edad, el más reciente ‘transfeminicidio’ de Chaparral ocurrió en febrero del año pasado.

Por ello las que sobrevivieron hoy reviven las memorias de un reinado que sirvió como lugar de resistencia y libre existencia a través del libro “Un carnaval de resistencia. Memorias del Reinado Trans del Río Tuluní”, con el que buscan dignificar y recordar a sus compañeras asesinadas, quienes en su mayoría eran trabajadoras sexuales en condiciones de riesgo o desplazadas de otros municipios o zonas veredales. Esta es una iniciativa del Centro Nacional de Memoria Histórica con USAID y ACDI/VOCA, en la que también está un documental llamado Voces incómodas, que será proyectado en el Festival de Cine por los Derechos Humanos este 16 de agosto en Bogotá.

Aquí algunas de las memorias del popular aunque estigmatizado certamen:

El reinado existió cada 6 de enero, día de reyes, entre el 2000 y el 2015. Fue su forma de resguardarse de los prejuicios y las miradas de odio, un lugar para existir libremente. Foto: Registro Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH)

Con el paso del tiempo, este certamen popular a orillas del río también se convirtió en su forma de resistir la violencia, de hacerse visibles y de reivindicar sus derechos. Foto: Registro Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH)

Algunas de las consecuencias más comunes para esta comunidad fue el desplazamiento, que supone un desarraigo con su comunidad, su cultura y la red de apoyo que habían construido. Foto: CNMH

Otras mujeres trans tuvieron que interrumpir su tránsito por el género para masculinizarse por miedo a ser asesinadas. Y otras, la mayoría, no cuentan con acceso a servicios básicos como salud y educación, al estar en la periferia de los procesos sociales de Chaparral. Foto: CNMH

Por causa de las múltiples amenazas que vivían las mujeres que participaban en el reinado, tuvieron que dejar de realizarlo. Decidieron, entonces, emprender la tarea de reconstruir su memoria. Foto: CNMH

En 2015 se conformó entre las personas de sectores LGBTI de Chaparral la Asociación Chaparral Diversa LGBTI, como respuesta a las múltiples violencias que vivían las personas con orientaciones e identidades sexuales diversas. Desde entonces, la asociación ha buscado apoyar diversos procesos de reconocimiento de la realidad que viven sus miembros. Foto: CNMH

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