San José de Apartadó

Los letreros de las AGC aparecieron en varios lugares de San José de Apartadó, uno de ellos en el letrero con el reglamento de la Comunidad de Paz. Foto cortesía.

Cuenta una de las lideresas de San José de Apartadó que hace dos semanas, cuando Los Urabeños ordenaron paralizar el comercio en toda la región, se preparó para pelear. No estaba dispuesta a que los paramilitares le impusieran el momento en que debía abrir o cerrar su negocio.

Esa orden no llegó. Ni amenazas ni panfletos ni los mensajes intimidatorios que aterrorizaron a casi todo Urabá. Sin embargo, el domingo en la mañana los habitantes de San José se levantaron con la noticia de que varias viviendas del corregimiento y hasta el letrero que identifica a la comunidad de paz habían sido pintados con las siglas de las autodenominadas Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

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“Los jóvenes de San José estuvieron reunidos anoche (en la madrugada de sábado a domingo) hasta las 3:00 de la mañana, organizando unas visitas que van a hacer a unas veredas. Y esta mañana, que iniciaron nuevamente la reunión, se encontraron con las sorpresa de las paredes pintadas de las Autodefensas Gaitanistas, también el letrero y la casita contigua al terreno donde está la comunidad de paz”, cuenta la lideresa.

Aunque esas siglas abundan en varios municipios de Urabá, en casi todos los lugares donde tuvo efectos el paro de marzo y en algunas zonas de Medellín, que aparezcan en San José es, a juicio de los líderes, una nueva amenaza directa contra su seguridad.

Mucho más en un territorio que además de las masacres, los asesinatos selectivos y los desplazamientos forzados, ha tenido que enfrentar desde hace mucho tiempo la estigmatización y el impacto de ser un lugar de especial interés para diferentes actores armados.

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Las “pintas” aparecieron en varios lugares del corregimiento, además de las que están muy cerca del cerramiento que separa la comunidad de paz del resto de los predios de la zona, una de ellas apareció justo en el camino que conduce a la estación de Policía, ubicada a unos poco metros del centro de la población.

Y es que según explica la lideresa, la Fuerza Pública no ha sido ninguna garantía de seguridad frente a la presencia de paramilitares en el centro del corregimiento y en muchas veredas: “Con la Policía no hemos tenido ningún inconveniente, pero ellos están allá en la estación y la comunidad abajo, las cosas suceden y ellos luego se enteran. Entonces nos preguntamos: ¿ellos para qué están ahí?”.

Agrega que pese a no haber tenido impacto en San José, lo sucedido con el paro armado de hace una semanas demuestra que deben atenderse las denuncias que la comunidad ha formulado sobre las intimidaciones de los paramilitares.

“Hace rato están ahí y tenemos un dossier de denuncias sobre todas las cosas que han estado haciendo. Han estado amedrentando a los campesinos porque siempre los han tildado de guerrilleros.  Hace más de ocho años están en San José, los tenemos hasta en la sopa”, dice la habitante de ese corregimiento.

Por ahora, las autoridades de Urabá no se han pronunciado sobre el caso, sin embargo, los líderes, que estuvieron reunidos el domingo analizando la situación, aseguraron que el lunes interpondrán las denuncias formales ante la Alcaldía de Apartadó y los organismos de control.

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