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Martin McGuinness. Foto vía Wikimedia Commons.

Por David Gilbert

Este artículo fue publicado originalmente en VICE News.

Martin McGuinness, el antiguo primer ministro encargado de Irlanda del Norte, falleció el pasado martes 21 de marzo a sus 66 años. Los líderes políticos le han rendido tributo a su rol fundamental para traer la paz al país. Sin embargo, una vieja víctima de la violencia del IRA ha llamado a McGuinness un “cobarde” para protestar porque siente que la vida pasada del jefe del IRA ha sido olvidada.

La muerte de McGuinness en las primeras horas del martes en un hospital de Altnagelvin fue confirmada por su amigo de largo tiempo y presidente del partido político Sinn Féin, Gerry Adams, quien lo llamó “un hombre sincero”. Adams le dijo a la cadena norirlandesa RTE Radio: “Martin lideró la IRA cuando había guerra, pero la condujo a la paz”.

Políticos de todos los partidos han homenajeado a McGuinness de manera calurosa. La primera ministra británica Theresa May dijo que nunca podría aprobar del “camino que tomó más temprano en su vida”, pero añadió que McGuinness al final “tuvo un papel definitivo al llevar al movimiento republicano lejos de la violencia”.

El primer ministro irlandés Enda Kenny dijo que “McGuinnes será recordado por la notable carrera política que emprendió durante su vida. Martin no solo llegó a creer que la paz prevalecería, sino que se entregó completa y infatigablemente a alcanzar ese fin”.

Kyle Paisley, el hijo del recientemente fallecido líder del partido Democratic Unionist Party (DUP) Ian Paisley, cuyo intenso odio a los republicanos se transformó años más tarde en una amistad sorprendentemente cercana con McGuinness, también respondió a la noticia: “Siento mucho enterarme de la muerte de Martin McGuinness. Miro atrás complacido a los notables años que pasó junto a mi padre en el gobierno y a todo el bien que hicieron juntos”.

La actual líder del DUP Arlene Foster dijo: “Fue fundamental en traer el movimiento republicano hacia la disposición a usar medios democráticos y pacíficos”.

El antiguo primer ministro británico Tony Blair, que trabajó con McGuinness en el proceso de paz, dijo que el acuerdo no habría podido lograrse sin su “liderazgo, coraje y silenciosa insistencia en que el pasado no debería definir el futuro”. Blair añadió que podía entender que habría algunos que “no podrán olvidar el legado amargo de la guerrra”.

Uno de estos es Lord Tebbit, un antiguo miembro del Parlamento cuya esposa quedó paralítica tras la explosión de una bomba del IRA en el Gran Hotel de Brighton durante una conferencia del Partido Conservador en 1984. En una declaración a la Asociación de Prensa , Tebbit dijo: “Estoy sencillamente complacido de que el mundo es ahora un lugar más dulce y más limpio. Él no solo fue un asesino múltiple, fue un cobarde”.

El antiguo director del Partido Conservador añadió: “Decía ser un Católico Romano. Espero que sus creencias terminen siendo reales y ahora esté estacionado en un rincón particularmente caliente e incómodo del infierno por el resto de la eternidad”.

Otros subrayan el pasado controvertido de McGuinness. Austin Stack, vocero de la Coalición Independiente de Víctimas y Sobrevivientes, cuyo padre fue asesinado por el IRA en 1984, dijo que el fracaso de McGuinness de admitir su rol en los asesinatos del IRA (directa e indirectamente) no puede ser olvidado. “Este es el legado real de Martin McGuinness: se llevó a la tumba lo que sabía de cada uno de estos casos. Debemos considerar su legado en su totalidad”.

McGuinness había sido diagnosticado con amiloidosis, una enfermedad genética poco común provocada por depósitos de proteína anormal en los tejidos y los órganos. El pasado enero, McGuinness había renunciado a su cargo como primer ministro encargado.

El presidente irlandés Michael D. Higgins dijo que la muerte de McGuinness “deja un vacío que será difícil de llenar” en la política norirlandesa.

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