Fotos: César David Martínez/Avaaz

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#Divergentes | El 90% de la deforestación actual en el país está sucediendo en municipios del posconflicto y hay gente decidida a levantar su voz contra esta realidad. 

A principios de 2017, cuando las organizaciones sociales le expusieron al gobierno la delicada situación que estaba ocurriendo en las selvas país por cuenta de la deforestación acelerada que había causado la salida de las Farc de los territorios, voces en el gobierno los acusaron de estar exagerando. De hecho aceptaron que sí estaban conscientes de la situación pero que ¿40.000 hectáreas? Era “absurdo”.

Sin embargo, las cifras del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) terminaron por darles la razón a las organizaciones: en los dos últimos años, a lo largo del país se han perdido 219.973 hectáreas de bosque, los que significa un incremento del 23 % en la tasa nacional de deforestación. Los bosques amazónicos son los más amenazados en este momento, pues su área talada se duplicó entre 2016 y 2017. Pasaron de 70 .000 hectáreas destruidas a la preocupante cifra de 144.000.

El punto es que el 90 % de la deforestación actual en el país está sucediendo en municipios del posconflicto, es decir en selvas que la exguerrilla abandonó con el Acuerdo de Paz y que hoy son un foco para diferentes tipos de taladores ilegales.

Aunque el tema no estuvo entre las prioridades del anterior gobierno, los activistas del medio ambiente no han cesado en su voluntad de llamar la atención sobre a situación crítica que atraviesa la Amazonia. Por eso fue que vimos este miércoles una protesta simbólica con troncos talados justo en frente de la Fiscalía General de la Nación. Con más de 1’000.000 de apoyos ciudadanos, la organización Avaaz presentó una denuncia penal para que se investiguen los crímenes de los que esta región del país ha sido víctima en los últimos años. Solo entre 2016 y 2017, de acuerdo Avaaz, en Colombia se ha deforestado el equivalente al área de Bogotá multiplicada por 165.

La protesta

Este miércoles, la plazoleta externa del búnquer de la Fiscalía amaneció cubierta de grandes troncos de madera, ramas y hojas, un letrero grande que decía “investiguen los crímenes contra la Amazonía”, y decenas de mujeres y hombres vestidos de blanco con flores que ponían sobre los troncos. Se trataba de un cementerio de restos de árboles talados que decenas de ciudadanos recogieron esta semana de las calles de Bogotá para representar la grave deforestación que está sufriendo la Amazonía colombiana.

Ana Sofía Suárez, líder de Avaaz en Colombia, nos contó luego de las cientos de denuncias que recibieron con pequeñas donaciones de ciudadanos de todo el mundo financiaron una investigación “multitemporal” que arrojó datos alarmantes sobre la deforestación en el amazonas.

El anterior ministro de Ambiente, Luis Gilberto Murillo, afirmó en abril de 2018 que las principales causas de este problema están en la ocupación de tierras, en los cultivos de uso ilícito, en incendios forestales, ganadería extensiva y minería.

Suárez, por su parte, tiene una explicación para el problema: “Nos decían que tras la salida de las Farc había grupos criminales invadiendo la zona. Lo que pasa es que cuando estos excombatientes salieron, la ausencia del Estado hizo que nuevos grupos ilegales ocuparan el territorio e iniciaron todo tipo de actividades ilícitas, no solo la tala. También la minería ilegal, la siembra y producción de coca, etc.”, explicó Suárez en diálogo con Divergentes.

Con la ayuda de biólogos y geólogos, el informe científico que construyó Avaaz para interponer la denincia reveló que la deforestación ha aumentado a tal nivel, que todos los días perdemos de bosque el equivalente a 293 canchas de fútbol. Son miles y miles de manchas verdes que desaparecen a diario de nuestra geografía. “Acá hablamos de grupos criminales, de carteles. Por eso le dimos el mandato a la Fiscalía para que averigue quiénes son los que realmente están detrás de esto. Si no se detiene, vamos a perder la Amazonía en cuestión de nada”, agrega Suárez.

Uno de los territorios que más le preocupa a las organizaciones y ambientalistas en general es en la región de San Vicente del Caguán, en la que está enclavado el Parque Nacional Natural Serranía de Chiribiquete, declarado desde julio de este año Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad por la Unesco. De acuerdo con Avaaz, este es un terriotio “único” dentro de la Amazonía porque es allí en donde el país se conecta con los Andes, tiene la capacidad natural de absorber más de 450 millones de toneladas de carbono en las copas de sus árboles y posee por lo menos 708 especies de plantas que son únicas o que están amenazadas en algún grado. Además, Chiribiquete también provee el  60 % del agua superficial de la Amazonía y es hogar del 70 % de los mamíferos, 35 % de las aves, 51 % de los reptiles, 40 % de los anfibios y 70 % de los peces de agua dulce de esta región.

La denuncia de Avaaz incluyó la sentencia de la Corte Suprema que declaró a la Amazonía como un sujeto de derechos desde abril de este año, así como el Acuerdo de París para combatir el cambio climático, reducir emisiones de carbono y llegar a cero deforestación neta en la Amazonía para 2020.

Los cuatro crímenes ambientales por los que pidieron abrir investigación penal son los siguientes: Invasión de áreas de especial importancia ecológica, daño en los recursos naturales, contaminación ambiental e ilícito aprovechamiento de los recursos naturales renovables. Además, en la denuncia se adjuntaron las localizaciones de los focos de investigación puntuales identificados en el Municipio de San Vicente del Caguán, como el Baldío la Piscina, el Baldío la Esmeralda, el Hato Blanco y el Baldío La Temblorosa.

Entre 2015 y 2016, la deforestación incrementó en todas las regiones del país. Sin embargo, seis departamentos fueron responsables del 67 %: Caquetá, Chocó, Meta, Antioquia, Norte de Santander, y Guaviare. “Tenemos esperanza porque la Fiscalía demostró disposición y voluntad. Nos dijeron que iban a recibir las denuncias y a llevar las investigaciones correspondientes a cabo. Eso es algo positivo. Sin embargo sí me gustaría decir que esto también fue un llamado especial al nuevo presidente Iván Duque justo ahora que está trabajando en el borrador de su Plan de Desarrollo, para que ataque urgentemente este problema y convierta los compromisos que tiene con el país en materia de deforestación una realidad palpable”, señala Suárez, de Avaaz.

Pese a todo este oscuro panorama, Colombia sigue siendo quinta entre los 17 países más mega-biodiversos en el mundo. Lo triste es sentir que nuestro puesto peligra en el ranking.

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