Ilustración por Laura Velasco

Este artículo forma parte de nuestro proyecto #NiUnMuertoMas, de la estrategia latinoamericana de reducción de homicidios Instinto de Vida de Open Society Foundations e Igarapé. Para ver todos los contenidos haga click aquí.

En Colombia se mata a golpes, con cuchillos y otros cortopuzantes. Pero son las armas de fuego las que se  llevan el 70% de las vidas. Hasta diciembre de 2016 tramitar un permiso especial ante era requisito indispensable para llevar un arma de fuego. Sin embargo, según la organización InSight Crime, el trámite era tan laxo que uno de cada 56 colombianos tenía licencia. Los permisos eran otorgados por   Industria militar Colombiana (Indumil), la misma empresa estatal que tiene un monopolio sobre la venta de armas en todo el país.

Para diciembre de 2016, cuando el Ministerio de defensa revocó todas estas licencias y prohibió el porte de armas en todo el país, Indumil estaba expidiendo un promedio de dos mil licencias al día.

Según la Policía Nacional, el control en el porte de armas ordenado por el Ministerio en 2016 ha rendido frutos: en lo corrido del 2017 los homicidios se redujeron en un 17%. Sin embargo, el tráfico ilegal se ha encargado de mantener a Colombia armada hasta los dientes. Durante este año, hubo un importante avance en esta materia: Las Farc entregaron 7.000 armas antes de su tránsito a la legalidad, pero el desarme de la sociedad civil aún está pendiente.

En un esfuerzo por comenzar a entender cómo funciona el tráfico de armamento en el país y cuál es su verdadera dimensión, ¡Pacifista! presenta esta infografía. Espere próximamente una serie de artículos  relacionados con las armas que circulan en el territorio nacional.

Infografía: Laura Velasco.

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