Síguenos en Facebook
IMG_20160427_191243

Fotos tomadas de la cartilla “El Camino”, de Reconciliación Colombia.

Desde que inició el proceso de paz, y quizás desde mucho antes, no se ha dejado de hablar del país que hay que construir para que los niños tengan un futuro tranquilo. La discusión, sin embargo, ha trascendido: muchos insisten en que no se trata de planear un futuro para los niños sino de construirlo a su lado. Eso requiere enseñarles cuál es el problema que tiene el país y aprender junto a ellos qué cosas se deben cambiar para solucionarlo.

Para pensar los problemas de la guerra y la paz con lógica de niño hace falta dejar a un lado algunos esquemas que se construyen a lo largo de los años. De ahí la necesidad de imaginar contextos nuevos para explicar lo que entre adultos se ha repetido hasta el cansancio. ¿Cómo hablarle a un niño sobre la crueldad de una mina?, ¿cómo explicarle la complejidad de un “falso positivo?, ¿cómo hacerlo reflexionar a partir de la historia de una masacre, de un desplazamiento, de un reclutamiento masivo?

(Vea también: ¿Cómo hablarles a los niños sobre la guerra?)

Esa tarea se la propuso Reconciliación Colombia, de la mano de la agencia pedagógica ClickArte y con el apoyo de la Unicef, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

Durante la Feria del Libro de Bogotá del año pasado, Reconciliación Colombia lanzó un libro que recoge el pensamiento de varios sectores de la sociedad, desde empresarios hasta excombatientes, sobre qué es la reconciliación. Ese libro, en palabras de Ricardo Santamaría, el director de esa organización, “fue pensado para adultos”. Por eso, todo el año que siguió a ese lanzamiento estuvieron pensando en cómo acercar esa definición a los niños.

IMG_20160427_191405

El resultado fue “El camino”, una cartilla didáctica. Se trata de una pequeña fábula ilustrada que cuenta la historia de dos grupos, los monos aulladores y las iguanas, que vivían separados. Construyeron un camino que los uniera para compartir lo que producían y les iba bien con esa dinámica, pero un día empezaron robos, ataques entre especies y rumores sobre unos y otros. Entonces unos decidieron defenderse por mano propia y otros, ante el miedo, prefirieron huir. La comunidad que habían creado quedó casi ‘fantasma’.

Con cada evento de la historia, la fábula va poniendo retos a los niños. “Escribe una anécdota de cómo resolviste un problema con un amigo”, “si fueras un artista y tuvieras que representar el miedo, ¿cómo lo harías?”, “¿qué te llevarías si tuvieras que huir de tu casa?”, “encuentra en esta sopa de letras ocho emociones relacionadas con el conflicto de la historia”. Cuando la narración llega al punto donde la comunidad tiene que desplazarse a raíz del miedo, los niños ya tienen herramientas para entender esa situación.

(Vea también: Un manual para construir la paz escrito por los niños)

Durante la presentación de la cartilla, que estuvo acompañada por niños de varios colegios de Ciudad Bolívar, la lectura se detuvo ahí. Carlos Manuel Vesga, el actor que interpretaba la historia, les pidió a todos los asistentes que se emparejaran entre niños y adultos para pensar cómo podían resolver ese conflicto. Las respuestas de los niños, entre seis y trece años, mencionaban palabras como “perdón”, “confianza”, “diálogo”, “convivencia” y “respeto”.

chengue macayepo

Encuentro entre las comunidades de Macayepo y Chengue. Foto: Juan Pablo Sierra/Reconciliación Colombia.

El último capítulo de la cartilla cuenta cómo fue la reconciliación. De nuevo aparecen las palabras y las acciones que habían anticipado los niños. En ese momento, se les explica que la historia que allí se cuenta fue real y pasó en Colombia. Se trata de las comunidades de Macayepo, en Bolívar, y Chengue, en Sucre, que debido al crecimiento de la guerra en su territorio decidieron no volver a transitar el camino que las unía. La fábula fue adaptada de la crónica “El camino entre Chengue y Macayepo”, de José Vicente Guzmán, publicada en el libro que Reconciliación Colombia lanzó en año pasado.

Al final del lanzamiento, Diana Ospina, la profesora que adaptó la fábula, explica que a los niños no hace falta decirles que todo está bien y que los problemas se resuelven para siempre. “A veces aparecen nuevos problemas y lo importante es entender que esos también tienen solución”, dice. Herramientas como la que propone Reconciliación Colombia sirven para explorar nuevas formas de acompañar a los niños, entendiendo que también pueden conmoverse y reflexionar frente a situaciones complejas, como la guerra.

ARTÍCULOS RELACIONADOS