La CAR admitió que las declaraciones de su funcionario fueron “imprecisas”. Foto: El Espectador

Por: María Paula Rubiano

Si algo ha caracterizado la forma como la actual administración ha hablado sobre el rescate ambiental del río Bogotá es un optimismo desmedido. Y, al parecer, ese entusiasmo exagerado contagió a funcionarios que, si bien no pertenecen al equipo de Enrique Peñalosa, trabajan de la mano con la Alcaldía en la recuperación del río. (Lea también: Las frases que contradicen el optimismo de Peñalosa en torno al río Bogotá )

“Un domingo soleado no es extraño que uno pase y los muchachos y las familias estén disfrutando del río con flotadores y pasando de lado a lado” dijo en noviembre Aníbal Acosta, el director del Fondo de Inversiones ambientales de la cuenca alta del Río Bogotá de la CAR de Cundinamarca.

Esas declaraciones, que Acosta hizo en RCN radio, iban salpicadas con otras como “puede uno meter hasta los pies ahí y no pasa nada”. Como era de esperarse, pusieron a hablar a todo el mundo y fueron rápidamente reproducidas por otros medios, tanto radiales como escritos.

El Río decidió preguntarle a la CAR sobre las afirmaciones de Acosta, quien incluso dijo tener fotos que probaban lo dicho. Tras tres intentos de vernos con el ingeniero y unas fotos que nunca llegaron, la CAR reconoció que las afirmaciones habían sido “inexactas”, y que habían ocurrido en “un momento de imprecisión”.


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La CAR le explicó a El Río que la calidad del agua del Bogotá, que va cambiando conforme el río avanza, sí permite que tenga diversos usos: hay lugares en los que con tratamiento puede usarse para regar cultivos, dar de beber al ganado e incluso, para hacer cerveza. (Puede interesarle: ¿Cuántas cervezas ‘marca río Bogotá’ consumimos al año? )

No obstante, señaló el organismo, ni uno de los 85 tramos que la CAR mide del río se ajusta a los parámetros que deben tener las aguas usadas para “recreación y deportes”, de acuerdo con lo que el gobierno nacional estableció en 2016.

¿Cómo se mide la calidad del agua del río Bogotá?

Desde la primera estación (ubicada 4.5 kilómetros después del nacimiento del río), la CAR toma manualmente muestras puntuales sobre su cauce, “siguiendo el procedimiento de toma y preservación de muestras del laboratorio validado y acreditado por el IDEAM”, explicó la entidad a través de un correo.

Dos veces al año, en época de lluvias y de sequía, los funcionarios de la CAR envasan las muestran en las garrafas autorizadas y marcadas, luego se refrigeran en neveras y se transportan al Laboratorio, en donde se realizan los análisis.

El Río quiso conocer si en los últimos años la calidad del agua del río ha mejorado con cifras concretas. No obstante, el Laboratorio Especializado de Monitoreo de la CAR se negó a compartir los indicadores del río Bogotá, pues alegaron que esos datos debían publicarse en su totalidad, para “no descontextualizar”.

 

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