Cuando estábamos a punto de terminar este video, un nuevo líder social fue asesinado en Colombia. El miércoles 21 de junio, a las 9 de la noche, varios hombres encapuchados llegaron a la casa del dirigente sindical Manuel Fernando Vélez López, lo amordazaron y lo sacaron a la fuerza. Ante los ojos de varios familiares, se lo llevaron.

Un par de horas más tarde, apareció muerto en algún punto del municipio de Buenos Aires, en el Cauca. Tenía la huella de un disparo en la cabeza, y aparentes signos de tortura. “El cadáver del profesor fue encontrado por campesinos de la vereda San Francisco, procediendo a informar a la Policía y al Ejército”, le dijo el secretario de Gobierno de esta zona, Manuel Popó al periódico El Colombiano.

Dos semanas antes, otros encapuchados habían matado en su casa a Bernardo Cuero,  un dirigente nacional que conocía como pocos la Ley de Víctimas y representaba a cientos de desplazados que ha dejado la guerra en Colombia. Sabíamos que, ante este hecho, no podíamos quedarnos callados.

Por eso imprimimos unos panfletos con el número 36, que es la cifra de líderes sociales asesinados desde que comenzó la implementación de los acuerdos de paz.

Vea también: Sabíamos y no hicimos nada: anoche asesinaron al líder Bernardo Cuero

Los imprimimos y salimos a la calle, a repartir esos panfletos y a contarle a los bogotanos que desde diciembre del año pasado, en Colombia matan a un líder social cada cinco días. Caminamos por el centro y el norte de la capital preguntándole a la gente por la cifra, por el panfleto, por la tragedia que significa el asesinato de los dirigentes campesinos e indígenas.

Muchos recibieron el volante y lo observaron, medio asombrados y medio incrédulos. Otros pasaron de largo y no agarraron el papel. Los demás, casi todos, no sabían de qué estábamos hablando, quizás porque no entienden muy bien la importancia que tienen estos líderes para el país y para el posconflicto.

Ya no son 36, ahora van 37.

 

ARTÍCULOS RELACIONADOS