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Hace 18 meses, un grupo de periodistas y comunicadores en VICE nos propusimos construir una plataforma periodística para comprender las causas del conflicto armado en Colombia, hacer visibles las resistencias individuales y colectivas a nuestra violencia, y hacerle seguimiento a los diálogos de paz en La Habana entre el Gobierno y las Farc.

Desde el primer día, partimos de una premisa: nuestros lectores —en su mayoría parte de una generación que no padeció la guerra en su vida cotidiana— debían adquirir suficientes herramientas para poder decidir su posición frente al actual proceso de paz. Ya desde ese entonces, sabíamos que tarde o temprano seríamos convocados a las urnas para participar, con el voto, en la más importante decisión que hayamos tomado los colombianos en nuestra historia.

Bien, el momento ha llegado. Por eso nos parece justo hacer una breve pausa para recordar los principios que hoy guían nuestra plataforma y, al tiempo, enunciar las reglas de juego que hemos establecido al interior de VICE y PACIFISTA, durante los 33 días que transcurrirán antes del plebiscito del 2 de octubre.

Primero lo primero: en VICE y PACIFISTA creemos que, a lo largo de la historia, las sociedades se han visto obligadas a asumir caminos en donde no existen puntos medios. En donde la neutralidad pierde valor, por la simple dimensión de lo que está en juego. Hoy nos enfrentamos a una coyuntura de este tipo: el plebiscito nos presentará dos caminos radicalmente opuestos para nuestra vida en sociedad. Dos caminos que, sea cual sea el que tomemos, afectarán a todos los colombianos de hoy y a los que están por venir.

El primer camino, el camino del SÍ, nos ofrece una reducción en el número de víctimas a través de la desaparición del conflicto entre el Estado y las Farc —estas dejarán de ser un grupo armado y  se convertirán en un movimiento político—. Nos ofrece, además, una ruta para implementar una serie de reformas orientadas a eliminar las causas sociales y políticas que originaron y han alimentado el conflicto armado en Colombia. Y, por último, establece unos mecanismos que nos permitirán cerrar estos ciclos de violencia (que hasta hace poco parecían interminables) a través de la justicia restaurativa, la ampliación de la democracia y la construcción de una verdad polifónica y diversa.

El segundo camino, el del NO, nos preocupa. Votar NO a los acuerdos es negarnos la posibilidad de que los máximos responsables de los crímenes más graves cometidos durante el conflicto —de todos los bandos— aporten verdad, reparen a sus víctimas y sean sometidos a un sistema de justicia transicional.  Decir NO es negarnos a desmontar, en un plazo de seis meses, un ejército irregular que lleva 50 años en guerra contra el Estado y arriesgarnos a seguir matándonos entre hermanos: en especial, entre jóvenes pobres, del campo y la ciudad, que son, al fin y al cabo, quienes protagonizan diariamente nuestra guerra.

Entendemos algunos de los reparos de quienes defienden el NO. Sabemos que el acuerdo no contempla cárcel para todos los máximos responsables (solo para aquellos que no confiesen sus atrocidades y no ayuden a reparar a las víctimas), que abrirá la posibilidad a que los miembros de las Farc participen en política y que los exguerrilleros recibirán subsidios del Estado para su reincorporación a la sociedad. Comprendemos su miedo.  Creemos, sin embargo, en una versión de la justicia desde principios más humanos: en lugar de encerrar gente en una celda, desde donde no le aportarán nada a la sociedad, los máximos responsables verán restringida su libertad y estarán obligados a generar obras de alto valor para las comunidades.

A cambio, como sociedad, abrimos las puertas de la verdad y la reconciliación, de la ampliación de la democracia y de transformaciones pacíficas profundas. A los guerrilleros, en particular, les abriremos el espacio político que hace décadas ha sido restringido y financiaremos su reincorporación —como ya lo hemos hecho con más de 50.000 exguerrilleros y exparamilitares—. No nos parece descabellado.

En VICE y PACIFISTA creemos firmemente en que es hora de apostarle a la ruta trazada por el Acuerdo para la Terminación del Conflicto. Hemos viajado a La Habana y hemos recorrido las regiones de este país. Fuimos testigos de la seriedad con la que las partes negociaron el acuerdo, así como constatamos en las más distantes veredas donde se vive la guerra que las comunidades están hartas de ver a sus hijos portar un fusil, de caminar entre campos minados, de dormir con el sonido de los bombardeos y los tatucos, de ver, en suma, cómo el país sólo los mira como territorios de guerra en vez de mirarlos como espacios prioritarios para la construcción de futuro.

Por todas estas razones hemos designado a uno de nuestros líderes editoriales para que se sume, activamente, a la campaña que la sociedad civil adelanta en pos del SÍ a los acuerdos. Desde este martes 30 de agosto y hasta que termine el proceso de refrendación, Camilo Segura, editor de PACIFISTA, dejará de tomar las decisiones editoriales relacionadas con el plebiscito y pondrá al servicio de las campañas por el SÍ la creatividad y la fuerza que tiene nuestra organización.

No obstante, VICE seguirá comprometido con el ejercicio de la duda y de la verificación permanente, y asumirá el cubrimiento de este proceso honrando los principios de veracidad y proporcionalidad que rigen al periodismo, como lo ha venido haciendo.

Para evitar conflictos de intereses en el cubrimiento de este momento histórico, hemos designado a Andrés Páramo, jefe de redacción de VICE, como editor encargado de PACIFISTA para los temas referidos a la refrendación durante los 33 días que durará la campaña. Andrés velará porque nuestra plataforma nunca pierda la ecuanimidad a la hora de informar sobre el proceso y explore con rigor las dudas y temores que se tejen alrededor de los acuerdos.

Invitamos a todos nuestros lectores, a favor y en contra de los acuerdos, a seguir conversando activamente con nosotros. PACIFISTA es un proyecto de la sociedad civil, comprometido con fortalecer el control social al proceso de paz y la eventual implementación de los acuerdos. Este ejercicio requiere de la participación de todos, simpatizantes y opositores por igual.

Siempre nos hemos concebido como un proyecto periodístico de la ciudadanía. Si bien fuimos financiados en un primer momento por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (a quien agradecemos el respeto por nuestra autonomía periodística), siempre tuvimos claro que la única forma de ejercer nuestra misión era desde la ecuanimidad y la independencia que nos otorga el no ser parte de un proyecto partidista, ni responder a los intereses de un funcionario u organización. Hoy, gracias a un diseño de un nuevo modelo de financiación, que incluye el apoyo de VICE y de Open Society Foundations, somos orgullosamente el único medio independiente en Colombia destinado a promover entre los jóvenes la no violencia, la discusión sobre el fin de la guerra, la comprensión de los Acuerdos de Paz y la vigilancia de su eventual implementación.

Hoy, creemos que los retos de pensar un país con menos violencia, sin conflicto armado, sólo serán posibles si se aprueban los Acuerdos. NOSOTROS DECIMOS SÍ. Lo hacemos con el convencimiento de que el NO implica un riesgo muy grande de que vuelva la guerra (que ha menguado desde que iniciaron los diálogos de La Habana). Y también lo hacemos con el convencimiento de que este acuerdo, imperfecto, requerirá de organizaciones independientes que velen por su correcta implementación.

Si hay guerra o hay paz en Colombia depende de todos nosotros. Esta es nuestra contribución.

 

Juan Camilo Maldonado- Director Editorial VICE Colombia

@donmaldo

Camilo Segura- Editor PACIFISTA

@CamiloSeguraA

Andrés Páramo- Jefe de Redacción VICE Colombia

@paramoandres

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