Por: Juan José Toro

El Venerable Tenzin Priyadarshi Rinpoche es un monje budista de la India, ordenado por el Dalai Lama, que viaja por el mundo discutiendo sobre ética y asuntos sociopolíticos. Es el fundador del Centro Dalai Lama para la Ética y Valores Transformativos del MIT, y estuvo en Colombia para hablar de perdón, ética y reconciliación.

 

No usa la palabra meditación. Dice que en el Centro Dalai Lama no meditan y el auditorio lo mira extrañado. El Venerable Tenzin cree que eso pone una barrera frente a quienes no están familiarizados con ese ejercicio. Explica que lo que él enseña es un entrenamiento en ética, desde una perspectiva secular, que funciona de la misma manera que cuando se desarrolla un músculo: ejercitándolo diariamente.

 

Una ética secular

 

Lo primero que resaltó fue la necesidad de enseñar ética de manera transversal. Insistió en que en muchos países, incluido Colombia, se sigue enseñando aislada, como una disciplina independiente. Pero el Venerable Tenzin, que estudió Filosofía, Física y Religión, y se especializó en Relaciones Internacionales, cree que es indispensable que en cada clase, en cada escenario, en cada universidad, se resalte todo el tiempo el papel de la ética en la vida cotidiana. 

 

Además quiere distanciarse de la ética religiosa. En el Centro Dalai Lama la enseña desde una perspectiva secular. Eso supone que los seres humanos tenemos, a través de la lógica y la razón, la capacidad de aprender principios normativos de comportamiento. Lo que propone Priyadarshi es que esa capacidad se entrene todos los días, que se haga de una manera práctica, porque solo así se afina la toma de decisiones correctas.

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Educación e hipocresía

 

El Venerable Tenzin ha sido enfático en que no sabemos cómo enseñarle a los jóvenes a ser honestos, a perdonar, a entender al otro, y esa es una de las raíces del conflicto. Para él este problema no es abstracto y tampoco es exclusivo de la sociedad colombiana.

 

Todo radica en que hay una especie de hipocresía en los maestros (no solo de colegio), que se transmite también a los jóvenes. Quien enseña ética, o cualquier disciplina, suele decir “anda, perdona, respeta las diferencias, acepta al prójimo”, pero en la práctica se contradice, y ese ejemplo, donde la teoría ética no es consecuente con las acciones, ha pasado de generación en generación y debe ser el cambio más radical que debe tener Colombia si quiere superar el conflicto.

 

La paz a un nivel individual

 

Priyadarshi dice que entiende la importancia de una educación sobre el conflicto. Acepta que es esencial que se conozca la historia y el contexto sociopolítico. Pero resalta que, si el objetivo final es la paz, no basta con la enseñanza, con el conocimiento. Porque, primero, la paz no es solo la ausencia de conflicto.

 

Para que se pueda decir que Colombia “vive en paz”, dice, hay que partir de una base donde la gente se sienta en paz interior. No en un sentido espiritual, sino, que haya garantías sociales para poder vivir tranquilo, y, todavía más importante, que esté tan ejercitado un comportamiento ético que las decisiones que se tomen no generen conflicto o ayuden a resolverlo de la mejor manera.

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Colombia debe convertirse en un modelo para el mundo

 

Sobre las expectativas que tenemos los colombianos frente al fin del conflicto, el Venerable Tenzin dijo que es imprescindible, en primer lugar, aceptar el pasado. Se refirió a otras naciones, con otros conflictos, que reinciden en ellos porque no reconocen su pasado.

 

Lo más importante en este sentido es aceptar el pasado de manera honesta. Para eso hay que conocerlo y revivirlo, pero desarrollar la suficiente fortaleza como para que no se convierta en venganza sino que, por el contrario, afiance la seguridad de que no tiene por qué repetirse. Priyadarshi dice que si Colombia logra ese paso, se convertirá en un modelo para el mundo.

 

El perdón como una política

 

Señaló que el perdón debería convertirse en una política, porque es el elemento indispensable para salir del conflicto y, tanto en Colombia como en el mundo, no se le ha dado suficiente importancia. Sin embargo, la política no puede venir desde arriba, ser estatal, sino que se debe hacer desde las comunidades.

 

Primero hay que entender qué significa perdonar. Priyadarshi reconoce que hay mucha gente que no quiere hacerlo, que todavía tiene demasiado vivo el recuerdo de la guerra en un sentido negativo. Y la forma de sobreponerse a eso parte del apoyo de la comunidad, que entienda cada tipo de perdón en su contexto y no desde una política del Estado que mire las emociones de una manera homogénea. Lo mejor que puede hacer el Estado, dice, es apoyar la formación de esas iniciativas en las comunidades.

 

El papel de la religión en un país católico

 

El Venerable Tenzin recordó que vivimos en un país católico, pero señaló que esa fe no se vive como debería. Hay mucho rencor, y eso se contradice con la doctrina católica que, de fondo, está basada en la capacidad de Jesús para perdonar.

 

Colombia, según Priyadarshi, debe aprender a vivir su fe de una manera útil. No debe dejarse llevar por los principios abstractos de la espiritualidad sino aferrarse a ella de maneras concretas. Por ejemplo en el perdón. Dice que si se toma el perdón como una herramienta, incluso desde el catolicismo, las posibilidades de superar con éxito el conflicto armado son mucho mayores.

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