Este artículo fue orginalmente publicado en Vice España.

Por: Soraya Matos

Las Hermanas del Valle no son unas monjas cualquiera. En primer lugar, porque son aconfesionales: visten hábitos y valoran en gran medida la espiritualidad, pero no están afiliadas a ninguna de las iglesias cercanas a su residencia en Merced, California. Estas hermanas pertenecen a una orden muy específica y devota que venera los poderes curativos de la marihuana.

Las hermanas ―que se han hecho bastante populares por sus ungüentos, tinturas y aceites caseros elaborados a partir del cannabidiol, el componente psicoactivo del cannabis― contribuyen muy activamente a la campaña por normalizar la marihuana, aunque hasta ahora ha sido una batalla muy dura.

Una ordenanza local declaró ilegales sus actividades, y el portal Etsy cerró sin previo aviso la tienda en la que las monjas vendían sus productos, haciendo peligrar su negocio.

Pero nada de esto ha conseguido detener a las hermanas, que siempre han manifestado su apoyo a la legalización de la hierba. Entretanto, el condado de Merced ha aprobado, aunque con restricciones, el uso de la marihuana con fines terapéuticos, medida que allana el camino a la apertura de dispensarios en el futuro en esta ciudad.

La fotógrafa Soraya Matos pasó un día con las hermanas en su residencia, a las afueras de Merced, y tuvo ocasión de conocer y retratar una orden en la que la tenacidad es sagrada y la hierba, una religión.

Puedes ver más fotos de Soraya Matos en su sitio web.

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