Así lo dice Antonio Sanguino, senador y expresidente de la Alianza Verde. Para él, una posible coalición con Duque está descartada. 

Gustavo Petro lo sabe: si quiere ganar la presidencia necesita al partido Verde y al Polo Democrático de su lado. En estos momentos lo separan 2 millones 700 mil votos de Iván Duque, sin contar los votos que probablemente llegarían al uribismo desde la campaña de Germán Vargas Lleras. En las últimas horas, la idea de una gran coalición por la paz o “un acuerdo sobre lo fundamental” está presente en las redes sociales de Petro, quien intenta perfilar la campaña presidencial entre la paz y la guerra.

Petro no la tendrá fácil. Sergio Fajardo se ha mantenido al margen, tratando de proteger la imagen de centro. Lo mismo Claudia López, quien incluso se ha mostrado más alejada del petrismo que en años anteriores, criticando al candidato de la Colombia Humana por su respaldo a Chávez en años anteriores o su silencio frene a la dictadura de Nicolás Maduro. En el Polo tampoco hay decisiones: si bien un bloque grueso liderado por el senador Iván Cepeda lo respaldan públicamente, el grupo del senador Jorge Enrique Robledo permanece en silencio.

El urbisimo no se quedará de brazos cruzados y desde ya está mostrando intenciones de convencer a los electores de Fajardo. No solo Iván Duque, quien elogió a Fajardo por su propuesta en educación, sino el mismo Álvaro Uribe han mostrado intenciones de convencer a Fajardo quien, como alcalde de Medellín, trabajó de la mano con Uribe e incluso simpatizó con él antes de que Santos comenzara el proceso de paz con las Farc. También se está extendiendo entre los verdes un discurso de “mantener la independencia de centro” y votar en blanco, desmarcándose de lo que para ellos son dos extremos.

Es difícil que en el transcurso de la próxima semana la coalición Colombia de Sergio Fajardo tome una decisión. Así nos los explicó Antonio Sanguino, senador electo y expresidente del Partido Verde. “En la tarde de este lunes comienzan las reuniones de la bancada Verde y, de manera simultánea, una reunión del comité ejecutivo del Polo Democrático”. Sanguino conoce bien a Petro: militó en el ELN y compartió varias ideas con él cuando estuvo en el Polo. Fue su férreo opositor cuando fue alcalde de Bogotá –en ese entonces Sanguino era concejal por el Partido Verde– y rechazó su destitución por parte del entonces procurador Alejandro Ordóñez. Ambos han compartido una crítica intensa contra el expresidente Álvaro Uribe.

¿Cómo analiza los resultados de la primera vuelta?

Lo primero es que la pretensión del uribismo de ganar en primera vuelta no se cumplió. No lo lograron a pesar de que construyeron una candidatura con una coalición de derecha, haciendo una campaña fundada en el miedo a Venezuela, en el miedo a la paz, a las Farc, a Santos. Todos esos miedos y todos esos odios no les alcanzaron para ganar en primera vuelta.

En segundo lugar, hay un hecho que a mi juicio es muy relevante: el voto que se deriva del presupuesto público y la burocracia quedó derrotado, y eso era fundamentalmente lo que representaba Vargas. Quedar en el cuarto lugar teniendo todo en sus manos es una demostración de que en Colombia cada vez ganan más espacio los votos libres, no los que se derivan de un puesto o un contrato.

¿Perdieron las maquinarias?

No todo voto organizado es un voto de maquinaria. Hablo del voto que se deriva del presupuesto y la burocracia pública. Cuando tienes una organización política y una militancia, ese voto no se puede considerar de maquinaria, sino que es un voto organizado. En el caso de la costa Caribe, el voto clientelista cedió terreno frente a los votos libres. En este punto quiero decir que hay una matriz política en el país que está tomando fuerza y es la que nosotros representamos, con una agenda en favor de la paz, de la lucha contra la corrupción, del medio ambiente. No sé si los votos se puedan sumar, pero los votos de Fajardo, De la Calle y Petro hablan de esa matriz política.

Ahora, desafortundamente el mensaje que nosotros defendimos desde la coalición Colombia durante toda la campaña no nos alcanzó para pasar a segunda vuelta. Nosotros defendimos la no polarización y una alternativa diferente al país. Desafortundamente Colombia cayó en una trampa y quedó en medio de dos propuestas polarizadas. Esperemos que en segunda vuelta la campaña de Petro y el mismo Petro puedan entender que hay que ofrecerle al país una alternativa de reconciliación con una agenda de cambios de acuerdo con las circunstancias del país.


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En ese orden de ideas, ¿usted cree que Petro puede moverse hacia el centro y ganarse el electorado de Fajardo?

Es una buena pregunta que yo no estoy en condiciones de responder, por lo menos hoy. Creo que primero la respuesta la tiene que dar él. Nosotros vamos a meternos en retiros espirituales desde esta tarde para analizar todas las variables, hacer una evaluación de los resultados y lo más importante: valorar con mucha seriedad e interpretar con rigor los 4 millones 600 mil votos. Antes de tomar una decisión sobre la segunda vuelta tenemos que interpretar lo que quiere nuestro electorado, ser responsables con ellos. La idea es que la coalición Colombia se mantenga porque hay una ciudadanía que quiere un cambio en la política colombiana, y esta ciudadanía nos plantea enormes desafíos para las elecciones de 2019. Bogotá, por ejemplo, nos dio el primer lugar en la primera vuelta con 1 millón 200 mil votos, una cifra para nada despreciable.

Duque también está tratando de acercarse a Fajardo, ya dijo que tenían muchas coincidencias en los programas de gobierno…

Sí, pero yo veo muy poco probable, de hecho nada probable, que se presente un acuerdo con Duque. Lo que viene es una discusión interna en el Partido Verde y en el Polo Democrático. Por lo menos desde mi perspectiva no veo ninguna posibilidad con lo que representa el uribismo. Ellos no tienen nada que ver con lo que nosotros queremos representar.

¿Cómo percibió el discurso de Petro?

Yo esperaba un discurso para el país, pero me pareció que pronunció un discurso para sus seguidores y creo que lo que él tiene que hacer es construir una propuesta de país que vaya más allá de las lealtades políticas. Esto es lo que se dispone en esta competencia en la segunda vuelta.  Los colombianos quizás deban escoger entre un proyecto retardatario como el uribismo – por más de que tenga un candidato joven con algunas canas – a un proyecto que asume los cambios de las sociedades contemporáneas, cambios que se pueden hacer sin derramamiento de sangre, con fuerzas políticas alternativas. Estas fueron las elecciones más tranquilas en la historia de Colombia, y creo que eso hay que valorarlo y preservarlo.

¿Han acordado algo mínimo como bancada?

Hoy arranca la discusión.

Antonio Navarro dijo en algún momento que Petro era como un llanero solitario. ¿Usted qué piensa, cree que sí se pueden unir?

Si Petro quiere ser presidente de la república está obligado a buscar una unión. No puede darse el lujo – como cuando fue alcalde de Bogotá – de gobernar sin lograr acuerdos políticos. La segunda vuelta le exige un nuevo marco de evaluación a Petro, tendrá que construir alianzas políticas sin acudir a la mermelada y a las prácticas de la política tradicional. Para responder a su pregunta: Petro tiene que dejar de ser un llanero solitario si quiere ganar y gobernar. Pero bueno, esas decisiones seguramente las tendrá que examinar él en su fuero interno.

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