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Así se ve el terreno donde debería estar la zona veredal de Policarpa, en el sur de Nariño. Foto: Cortesía

En menos de 20 días, las Zonas Veredales Transitorias de Normalización (ZVTN) dejarán de existir. El 31 de mayo, cuando también se debería cumplir el proceso de dejación de armas por parte de las Farc, la comunidad y los militares podrán entrar a los 26 lugares en los está concentrada actualmente la guerrilla. Al menos, eso dice el cronograma acordado por el gobierno y ese grupo insurgente.

Hay algunas zonas casi listas, como la de Puerto Asís en Putumayo. Otras con menos avances, como las del Cauca o la de Icononzo, en Tolima. Y un caso extremo: la zona veredal de Policarpa, al sur de Nariño, que ni siquiera ha comenzado. “Es la zona más atrasada de todas”, le dijo a ¡Pacifista! Carlos Córdoba, gerente de zonas veredales de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz (OACP).

Por su parte René Hertz, comandante de las Farc en la zona, dijo que no hay nada construido. “La vía está en muy muy mala condición. Deplorable. En la zona campamentaria no hay construido ni un muro. No han puesto aún ni un palo para izar una bandera blanca. Todo lo que hay en adecuación, es hecho por los guerrilleros”, señaló.

 

Mal desde el comienzo

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Lo único que está medianamente adelantado es la sede del Mecanismo de Monitoreo regional y la zona de recepción. Foto: Cortesía

El lío comenzó desde la definición misma del territorio. En diciembre del año pasado, según el gobierno, acordaron que los guerrilleros se concentraran en dos terrenos. Sin embargo, de acuerdo con Carlos Córdoba, cuando llegaron a la zona ellos decidieron ubicarse en otro lugar. “No hubo poder humano que lograra convencerlos de ir al lugar que habíamos elegido al principio”, dijo Córdoba.

Los cambios obligaron a que el gobierno tuviera que comenzar todo de cero, incluso la construcción de la vía. Esa construcción implicaba que los ingenieros militares, únicos contratistas del Estado para ese tipo de obras, tenía que ingresar a la zona veredal, lo que constituye una violación al cese al fuego bilateral.

El gobierno y las Farc tuvieron que pedir un permiso especial ante la Comisión de Seguimiento e Impulso a la Implementación (Csivi) y el Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MMV) para hacer la obra. La última reunión de Carlos Córdoba y los comandantes guerrilleros en la zona fue a finales de marzo, y allí definieron criterios para levantar los planos del campamento, las aulas, las áreas comunes y demás.

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Ni siquiera se han definido los planos de dónde estarán ubicadas las zonas campamentarias de las Farc. Foto: Cortesía

Eso, según las Farc, no se ha hecho. “Ayer vino Ernesto Moreno (enlace regional de la OACP) junto con los maestros e ingenieros, y discutimos otra vez el diseño que deben tener los alojamientos, y las características de las zonas comunes. Estas construcciones no las van a construir en 15 o 20 días que restan de este mes”, dijo el comandante de la zona.

Un documento del MMV regional al que tuvo acceso ¡Pacifista! dice que en la zona hay construidas un almacén, una bodega, aulas escolares, áreas de esparcimiento, seis carpas en las que hay comedores, una cocina de 70 metro cuadrados y 3 carpas para puestos de salud, entre otras cosas. Pero la guerrilla dice otra cosa.

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Así está el camino para entrar a la zona veredal de Policarpa. Foto: Cortesía

“No es cierto que haya aulas, o zonas de esparcimiento, ni lavaderos ni nada. La gente se refiere a la zona de recepción donde han construido casetas de escasa calidad y mal ubicadas porque se inundan cuando llueve. Han levantado unas carpas que pretenden ser sitios de atención de salud, aulas, y demás funciones, pero eso no lo puede usar nadie”, dice Hertz.

Además, las Farc dicen que han tenido que conseguir sus propias plantas eléctricas y que no existe ningún sistema de acueducto en la zona.

No han puesto aún ni un palo para izar una bandera blanca.

Carlos Córdoba dice que la construcción tardará al menos un mes y medio más, sobre todo porque en la zona “no hay canteras certificadas, todas son ilegales. Por eso tenemos que traer los materiales de lugares que quedan a 100 kilómetros de distancia”. El comandante de las Farc de la zona afirma, por su parte, que el lugar no estará listo antes de tres o cuatro meses.

Con esas dificultades, sin embargo, el gobierno espera que antes del 31 de mayo las Farc entreguen todas las armas, al menos las que están en su poder. “En ninguna parte del acuerdo dice que la dejación de armas, o el tiempo de vigencia de las zonas veredales, esté sujeto a la construcción de la infraestructura”, señala Córdoba.

Hasta que se cumpla ese plazo, los guerrilleros seguirán viviendo en las carpas que ellos mismos instalaron.

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