Fotos: Santiago Mesa.

Astrid López, coordinadora del área de gestión del conocimiento en Redprodepaz, en la Biblioteca Alma Rosa Jaramillo L.. Fotos: Santiago Mesa.

“Solemos decir con frecuencia que en Colombia tenemos más discotecas que bibliotecas y más peluquerías que librerías y que allí radican muchos de nuestros males. A partir de hoy, por lo que está aconteciendo en La Habana, debemos recurrir, colombianos y latinoamericanos, más a los argumentos”. Estas fueron las palabras con las que el padre Rafael Castillo, director del Programa de Desarrollo y Paz del Canal del Dique y Zona Costera, comenzó su carta leída en la instalación de la Biblioteca de paz Alma Rosa Jaramillo L. el pasado 5 de agosto en la sede de la Red Nacional de Programas de Desarrollo y Paz (Redprodepaz).

La Biblioteca, según el padre Castillo, “es un espacio físico de encuentro, reflexión, investigación y conocimiento, pero también de silencio”. El recinto es un lugar de expresión de memoria y de identidad en homenaje a Alma Rosa Jaramillo, lideresa del Magdalena Medio que trabajó por los derechos de las víctimas y que fue asesinada en 2001. “Las mártires, como esta mujer, son una voz primera, y una voz última”, resaltó el clérigo.

Astrid López, coordinadora del área de gestión del conocimiento en Redprodepaz, manifiesta que el nombre ‘Alma’, además, “evoca la vida de la Biblioteca”.

 

El proyecto de organizar una Biblioteca de paz empezó en 2014 de la mano de Astrid y Santiago Sánchez, también coordinador del área de gestión del conocimiento. Pero, desde enero de este año, la bibliotecóloga Jenny Andrea Feo fue la encargada del montaje del lugar: clasificación de las obras, diseño del catálogo y separación del material. “Mi trabajo consistió en hacer que el depósito de libros de Redprodepaz se convirtiera en una biblioteca”, cuenta Andrea.

Las obras de la Biblioteca de paz llegaron a la Red, en su mayoría, por donaciones. Entidades facilitadoras pertenecientes a los Programas de Desarrollo y Paz (PDP), empresas privadas, la cooperación alemana, sueca, española y canadiense en Colombia, embajadas, la Unión Europea (UE), y exfuncionarios de la Red, como Gonzalo Murillo, aportaron libros a la colección.

“Cuando llegué, en el lugar en que hoy se ubica la biblioteca había oficinas y los libros estaban guardados en muebles”, recuerda Andrea. Los textos que hasta enero hacían parte del archivo de la Red, ahora están disponibles para todo el mundo.

Fotos: Santiago Mesa.

En total, la Biblioteca de paz cuenta con 3.000 títulos catalogados entre libros, revistas, folletos y material audiovisual. Los ejemplares tratan temas como la reconciliación y la convivencia, la construcción de paz, restitución de tierras, desarrollo agrícola, ejecuciones extrajudiciales, medio ambiente, educación para la paz, poblaciones afrodescendientes e indígenas, violencia de género y sistematizaciones de experiencias. “Las bibliotecas son memoria. La de Redprodepaz es memoria del conflicto armado, del desplazamiento y las víctimas”, afirma Andrea.

Actualmente, el préstamo del material de la Biblioteca es manual: quien esté interesado en una obra debe pasar al lugar, dejar sus datos y tramitar el formato correspondiente. También, los interesados pueden acceder al sistema de información http://www.redprodepaz.net/Armadillo/ y averiguar por los textos digitales disponibles. Redprodepaz, además, adelanta trabajos para tener una base de datos y un software bibliotecario virtual para que, en un futuro cercano, los documentos puedan solicitarse por medios digitales con facilidad.

Foto: Santiago Mesa.

 

La Biblioteca de paz Alma Rosa Jaramillo L. se ubica en la Carrera 6 No 35 – 49 en Bogotá, dentro de la sede principal de Redprodepaz.

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