Foto por Dirección para la Acción Integral contra Minas antipersonal (Daicma).

Desminado humanitario en Carmen de Viboral, Antioquia. Foto por Dirección para la Acción Integral contra Minas antipersonal (Daicma).

Luego de ocho semanas de negociación pública entre el gobierno y el ELN, los avances no han sido los esperados. De acuerdo con una declaración del lunes 17 de abril de Aureliano Carbonell, miembro del equipo negociador del ELN, las delegaciones solo han logrado acordar que el “referente común para hablar de acciones humanitarias será el Derecho Internacional Humanitario”.

Además, también se han puesto de acuerdo en la voluntad de empezar procesos de desminado humanitario en algunas regiones del país. De hecho, este es el único acuerdo palpable que resulta de la primera ronda de diálogos. “Es un proceso que apenas comienza, y hay que poner las cosas en unas perspectivas claras. El proceso con las Farc duró cinco años, y nosotros llevamos seis semanas”, dijo el pasado 6 de abril el jefe de la delegación del gobierno, Juan Camilo Restrepo.

Tanto el gobierno como el ELN saben hoy por hoy que deben ponerles el acelerador a las conversaciones. El punto de participación de la sociedad, clave para ‘meterle pueblo’ a la mesa y generar climas de confianza, ni siquiera se ha tocado y el cese al fuego bilateral todavía parece lejano. “Yo hubiera esperado una ruta para acelerar el proceso de participación y otra para las acciones humanitarias”, le dijo a ¡Pacifista! el analista Luis Eduardo Celis.

Por esta razón, y según pudo establecer este portal a través de una fuente cercana a la mesa de Quito, el próximo 3 de mayo comenzaría un plan piloto de desminado humanitario en un lugar del país, cuya ubicación exacta aún permanece secreta. La misma fuente nos dijo que para iniciar el plan el ELN propuso los municipios de Mico Ahumado, en el sur de Bolívar, o Mercaderes, en el sur del Cauca.

Según algunos analistas y expertos en conflicto, se trata de dos “zonas de guerra”: dos lugares en los que esta guerrilla ha hecho presencia histórica y ha combatido a los paramilitares, al Ejército y a otras guerrillas. “Cada esfuerzo en favor de descontaminar los territorios minados contribuye a que las zonas afectadas puedan ser viables en términos de productividad, desarrollo y paz”, dijo hace pocos días el alto consejero para el posconflicto Rafael Pardo.

 

Más minas del ELN que de las Farc

El ELN ha usado históricamente estos artefactos para proteger corredores, blindar sus campamentos y emboscar al enemigo. “Las minas son el mecanismo de protección de cualquier fuerza combatiente”, le dijo a ¡Pacifista! Luis Eduardo Celis.

Según un informe de la Fundación Seguridad y Democracia, “hasta el año 2000 el ELN superó en más de 20 por ciento a las Farc en la colocación de minas, pese a que el tamaño del ELN era entre tres y cuatro veces menor al de las Farc”.

El documento, publicado durante el gobierno de Álvaro Uribe, dice que “el ELN utiliza por lo general minas artesanales. Se dice que frecuentemente esta guerrilla produce artefactos explosivos improvisados y que todos sus combatientes saben como producir minas. El ELN produce entre otros tipos las minas conocidas como ‘quiebrapata y sombrero chino’”.

Este tipo de minas, según fuentes cercanas a las negociaciones, están sembradas en territorios donde esa guerrilla ya no hace presencia. Se trata de municipios del nordeste antioqueño, del sur del Cesar y de partes de Santander. El mapeo será difícil de hacer, pues es probable que la guerrilla no recuerde la totalidad de los campos minados en esas regiones. “Esas minas fueron producto de la guerra entre esa guerrilla, el ejército y los paramilitares entre 1993 y 2003”, dice Celis.

El mapeo será difícil de hacer, pues es probable que la guerrilla no recuerde el total de los campos minados en esas regiones.

Las minas de ahora están en otros lugares. En zonas de Arauca, el Catatumbo, el sur de Bolívar, en el Magdalena Medio, en Chocó, Cauca y Nariño hay presencia de guerrilleros del ELN y, por ende, posibilidades de campos minados. Allí, el conflicto con ese grupo sigue vigente, y las operaciones de la fuerza pública son intensas.

Varias fuentes consultadas por ¡Pacifista! afirman que el ELN no construye campos minados hace mucho tiempo, pero en 2016 el Ejército informó que esa guerrilla había seguido involucrada en la práctica. Según el periódico El País de Cali, en mayo de 2016 “el Comandante de la Fuerza de Tarea Pegaso encargado, coronel Giovanny Hernando Ramírez, denunció que el ELN sigue instalando minas antipersonal, en zona rural de Santacruz de Guachavez, Nariño”.

 

Nadie sabe exactamente dónde están

Según el ministerio del Posconflicto, “desde 1990 hasta la fecha, se han despejado 2.902.244 metros cuadrados, de un total de 52 millones, y se han declarado ocho municipios libres de sospecha de contaminación por minas antipersonal, municiones sin explotar y artefactos explosivos improvisados”. Sin embargo, la institucionalidad no sabe a ciencia cierta dónde se encuentran las minas del ELN.

¡Pacifista! se comunicó con la Dirección para la Acción Integral contra Minas Antipersonal (Daicma) para conocer estadísticas más precisas sobre la cantidad de minas que el ELN ha sembrado en el país. La oficina de comunicaciones, no obstante, respondió que no dispone de la información pues es “muy difícil” determinar quiénes han puesto los artefactos. Tampoco tienen mapeadas las zonas donde esa guerrilla habría podido operar.

Esto hace que el problema de las minas del ELN no solo real, sino también bastante espinoso. En este proceso, al igual que en el de La Habana con las Farc, el gobierno deberá confiar en la voluntad y en la memoria de los guerrilleros para desenterrar y desactivar las minas.

Nuestra fuente cercana a la mesa de Quito sostiene que desde hace diez años esa guerrilla viene adelantando planes de desminado humanitario en varias comunidades “sin la mediación de ninguna organización civil”. Sin embargo, ni representantes del gobierno ni los analistas consultados confirmaron la información.

Hoy, según cifras del ministerio para el Posconflicto y de Acción Contra las Minas, hay “más de 52 millones de metros cuadrados contaminados de minas antipersonal. En la actualidad el gobierno adelanta trabajos en 14 departamentos, que representan el 40 por ciento”. Se han destruido 5.508 artefactos explosivos y se adelantan trabajos de desminado en 135 municipios del país.

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