‘Rodrigo Cadete’ , excomandante del frente 27 de las Farc, fue acusado en 2016 de orquestar una nueva disidencia. Foto: Mauricio Alvarado-El Espectador

En el cruce de tres esquinas, un punto de la carretera que comunica a El Pajuil con el municipio de Cartagena del Cahirá, Caquetá, se fugó Edgar Mesías Salgado Aragón, alias Rodrigo Cadete, excomandante del frente 27 de las Farc. La noticia se dio a conocer este lunes, después de que dos escoltas de la Unidad Nacional de Protección (UNP) que lo acompañaban denunciaran la fuga. De acuerdo con esta versión, ‘Cadete’ los desarmó y huyó con otros sujetos que, al parecer, serían integrantes de las disidencias de las Farc.

Si es cierto que ‘Rodrigo Cadete’ se fugó, la hipótesis sobre una fractura entre los integrantes de las Farc toma fuerza. También quedaría en entredicho el éxito que podría tener la reincorporación de los integrantes de la guerrilla a la vida civil. Lo cierto hasta ahora es que el escenario de la fuga  era previsible. En los últimos meses, ‘Cadete’ se había mostrado inconforme ante los medios de comunicación por los retrasos del Gobierno en la implementación de los acuerdos de paz de la Habana. Y, por otro lado, el punto donde se fugó es uno de los bastiones de las disidencias de las Farc. El pasado 27 de junio el Ejército capturó a tres presuntos integrantes en Cartagena del Chairá.

Por ahora, la información oficial refuerza la hipótesis de la disidencia. El director de la UNP, Diego Mora, admitió que los dos sujetos que esperaban a ‘Cadete’ en el punto de  la fuga se llevaron dos armas de dotación personal. No obstante, Mora se abstuvo de catalogar este episodio como una disidencia. “Nosotros rechazamos cualquier actitud por parte del protegido que ponga en riesgo a nuestros escoltas. Esperemos que se aclaren cuáles fueron los motivos para que esto sucediera”. Después de lo sucedido, los escoltas rindieron un informe ante la UNP y el caso pasó a manos de la Fiscalía General.

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Aunque no catalogó el caso explícitamente como una disidencia, el general (r) Óscar Naranjo, vicepresidente de la República, sí dio a entender que es la hipótesis más viable:  “A ‘Rodrigo Cadete’ no queda más que decirle que se prepare para la contundencia del seguimiento que se la hará por parte del Ejército, la Policía y demás autoridades. A estos sujetos se les han brindado todas las garantías para su reincorporación a la vida civil y no las aprovecharon, por lo que ahora se da paso a la aplicación de la justicia”.

¿Fuga previsible?

Cuando Naranjo dice que a los integrantes de las Farc “se les han brindado todas las garantías para su reincorporación”, está rechazando las constantes quejas que dio a conocer ‘Cadete’ durante el proceso de paz. Un documento de inteligencia de las Fuerzas Armadas lo acusó, en septiembre de 2016, de estar organizando una disidencia de 100 hombres más. Sin embargo, ‘Cadete’ le respondió a El Espectador que no era cierto, aunque eso sí, estaba inconforme con la ausencia de proyectos productivos y oportunidades para guerrilleros. “Yo no pienso ser un gran empresario en cinco años, yo quiero estar en el partido defendiendo nuestros ideales para la toma del poder y en caso de que se me dé la oportunidad me gustaría estudiar agronomía”, dijo en ese entonces.

No obstante, en agosto de 2015, ya ‘Cadete’ había protagonizado un episodio controversial cuando la Brigada Móvil N°12 del Ejército encontró una caleta que pertenecía, supuestamente, al frente 27 de las Farc, que antes del proceso de paz era liderado por él. El hallazgo tuvo lugar en el municipio de Vista Hermosa, Meta: en una caneca plástica encontaron 50 kilos de explosivos, 52 granadas de 40 milímetros y 18  granadas de mortero.

Más allá de las polémicas, el 13 de mayo de este año, ‘Rodrigo Cadete’ ocupó los titulares de prensa por pertenecer al primer grupo de miembros de las Farc que culminaron con la dejación individual de armas. La Misión de la ONU le entregó un certificado y una acreditación que respaldaba la terminación del proceso de desarme. Con el aval de la ONU, el excomandante le bajó el volumen a los rumores sobre la supuesta disidencia.

 

“La disidencia puede ser más profunda”

La disidencia de Miguel Botanche Santillana, conocido como ‘Gentil Duarte’, fue un campanazo de alertan para el Estado, pues como comandante de las Farc podía convocar una disidencia de gran tamaño en el Bloque Oriental, además de controlar las fuentes de financiación a través de la extorsión y el tráfico de coca. Entre los otros líderes que a finales de 2016 se unieron a las disidencias con ‘Duarte’ están Euclides Mora, John Cuarenta, Giovanny Chuspas y Julián Chollo.

Édgar Mesías Salgado, alias de ‘Rodrigo Cadete’, recibiendo un certificado de la ONU por la dejación de armas.

El general (r) Jairo Delgado, exdirector de la Dirección de Inteligencia de la Policía, considera que estos antecedentes son claves para comprender las razones detrás de la posible fuga de ‘Rodrigo Cadete’. “El caso de Gentil Duarte es relevante porque, más allá del interés que pueda tener en el narcotráfico, tiene una formación política y militar que le permitirían liderar otro grupo armado. Además tiene trayectoria, recorrido y la influencia en la zona. Con el caso de ‘Cadete’ uno terminaría por pensar que se produjo una fractura ideológica en las Farc. Recordemos que ‘Alfonso Cano’ consideraba proponer un movimiento político por la nueva Colombia, idea que la nueva cúpula de las Farc reorientó pero que no fue avalada por todos los mandos medios”.

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Así que el distanciamiento entre el secretariado de las Farc y los mandos medios sería un factor que podría influir en el fortalecimiento de las disidencias. También, como es común en Guaviare, Meta y Casanare, el narcotráfico sigue siendo la opción más rentable de vida para algunos disidentes. El coronel (r) John Marulanda, consultor internacional en temas de seguridad, considera que podría “presentarse una desbandada general, mejor dicho, nuevas bandas criminales que se dediquen al narcotráfico, principalmente porque no tienen nada más que hacer, porque no tienen otra opción”.

El problema es que el descontento no es solo de los mandos medios, también viene de la base de las Farc.

En lugar de activar una ofensiva contra ‘Rodrigo Cadete’, Ariel Ávila, subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación, considera que el Estado debería concentrarse en garantizar las condiciones de reincorporación a la vida civil: “El Gobierno no ha cumplido. La gente está cansada, no tiene con qué comprarse un tinto. El problema es que el descontento no es solo de los mandos medios, también viene de la base de las Farc. Si la reincorporación termina en un gran fracaso, será entera responsabilidad del Gobierno”.

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