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Durante las últimas semanas los grupos neoparamilitares  han aumentado su accionar violento. Paros armados, amenazas y asesinatos selectivos, los han puesto en el centro de las preocupaciones nacionales. Hoy gozan de varios nombres. Bandas criminales, el Clan Úsuga, “Los Urabeños”, son algunos de ellos. También, se han autodenominado Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

Con este nombre, dicen los analistas, han tratado de camuflar sus acciones delictivas con un falso ropaje ideológico. Para evitar confusiones, decidimos preguntarle a Gloria Gaitán, hija de Jorge Eliécer Gaitán, qué es ser un gaitanista y nos respondió con este manifiesto político sobre lo que realmente es el legado de su padre. Usted decide si se le parece, en algo, con la expresión violenta de estos grupos ilegales. 

Gloria Gaitán, hija de Jorge Eliécer Gaitán. Foto: María Valencia.

Gloria Gaitán, hija de Jorge Eliécer Gaitán. Foto: María Valencia.

El gaitanismo es parte de la herencia cultural que nos legó Jorge Eliécer Gaitán y, si bien es cierto que el ambiente de degradación política ha frenado su desarrollo, no menos cierto es que sus doctrinas permanecen tatuadas en el alma nacional, haciendo parte integral del patrimonio cultural inmaterial del pueblo colombiano.

El legado de Gaitán es un patrimonio que servirá de orientación y faro al difícil proceso que habrá de seguir el posconflicto para alcanzar la paz. La razón de ser del gaitanismo es otorgarle al pueblo el protagonismo principal en el rumbo de los asuntos políticos, sociales y económicos del país. Por ello, la vida, la salud, la dignidad y el respeto a los seres humanos y a la naturaleza están en el nodo central de su propuesta política.

Para nosotros, los gaitanistas, el pueblo al que Gaitán denominaba “País Nacional” es el conjunto de colombianos que trabajamos y actuamos en defensa, tanto de los intereses del país, como de nuestras familias y de nuestro legítimo bienestar personal, en contraposición con el País Político (sinónimo de oligarquía), que hace de la actividad política y económica un medio para beneficiarse personal e individualmente, a costa del detrimento económico y social de la Nación.

Por ello los gaitanistas tenemos, como meta de lucha política, no el simple cambio de gobernantes, sino que creemos en el cambio de sistema, donde ha de sustituirse la actual Democracia Representativa por una Democracia Directa. Nos oponemos a toda dictadura, desde las dictaduras de corte fascista hasta la dictadura del proletariado. Concebimos la democracia como un sistema donde el ciudadano es quien decide y ordena en la vida pública, siendo los elegidos ejecutores de la voluntad directa de la ciudadanía.

Los gaitanistas estamos comprometidos con las vías pacíficas, pero reconocemos la validez de la rebelión popular cuando sus derechos son conculcados en forma dictatorial y/o violenta.

Tanto en lo económico, como en lo político, los gaitanistas promovemos y defendemos la participación y la iniciativa ciudadanas. Defendemos la propiedad pública de los recursos mineros y energéticos y rechazamos su privatización, así como la de los servicios públicos.

Los gaitanistas estamos a favor de la salud y la educación como servicios al ciudadano, rechazando que sean manejados con visión meramente comercial y competitiva. Somos partidarios de la autodeterminación de los pueblos y propugnamos por la unidad de Indoamérica. Rechazamos todo imperialismo, pero no confundimos a los dirigentes de estas naciones con sus pueblos, a los que tratamos con espíritu de solidaridad y amistad.

Los gaitanistas, en relación con la protección del planeta, luchamos por una visión orgánica de la naturaleza, incluyendo al ser humano, para lo cual promovemos la agricultura orgánica en contraposición con la agricultura industrial intensiva, que hace de los fungicidas y de la manipulación genética de las semillas un sistema de explotación al campesino y al ciudadano en general. Actuamos a favor de la protección de los bosques, los humedales, la fauna y la flora y luchamos por una política social en el manejo de los recursos de que dispone la humanidad, para impedir el calentamiento global y la destrucción del equilibrio general del planeta.

Luchamos para que el concepto de libertad de prensa sea comprendido como la posibilidad de informar y de ser informados de manera democrática y pluralista, sin filtros acomodaticios que impidan el conocimiento de los hechos que atañen colectivamente a la sociedad.

Los gaitanistas trabajamos por la restauración moral de Colombia, no solo en el sector público sino igualmente en el privado y entendemos que el dolo y la inmoralidad son el resultado del modelo económico competitivo, donde el ansia de enriquecimiento ilimitado induce a la corrupción. Rechazamos el clientelismo político, la compra de conciencias y su manipulación. Negamos la legitimidad de quienes, proclamándose “gaitanistas”, niegan los principios éticos y morales de los que dio insigne ejemplo Jorge Eliécer Gaitán.

Los gaitanistas luchamos para que la opinión pública haga la diferencia entre gaitanismo y gaitanear o sea la utilización meramente oportunista de la figura de nuestro prócer e ideólogo y rechazamos airadamente el que, para lograr el reconocimiento popular o el reconocimiento oficial, las bandas criminales se autodenominen “gaitanistas”, con lo cual añaden un delito más a su vida delincuencial, contraviniendo la exigencia de verdad y transparencia que merece y exige la Nación.

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