Pablo Beltrán, jefe del equipo negociador del ELN. | Foto: El Espectador

El proceso de paz que sostiene el gobierno con la guerrilla del ELN pasa por uno de sus momentos más difíciles. Las partes no lograron prolongar el cese al fuego que terminaba este martes, y apenas el miércoles la guerrilla volvió a dinamitar el oleoducto de Caño Limón – Coveñas. En respuesta, el presidente Juan Manuel Santos le ordenó al jefe negociador Gustavo Bell que regresara a Bogotá para evaluar la continuidad del proceso.

Durante los primeros 11 meses de negociación, el gobierno y la guerrilla concretaron una agenda de cinco puntos para alcanzar la paz. En octubre pasado, además,  pactaron la tregua bilateral que duró tres meses. Aunque en este lapso se presentaron incidentes, relevos en los equipos de negociación y violaciones del cese al fuego, las partes no dejaron de estar comprometidas con una salida negociada al conflicto.

De hecho, la respuesta del ELN a la suspensión de los diálogos fue solicitar la reactivación de las negociaciones y el pacto de una nueva tregua. “Los incidentes sucedidos el día de hoy en el oriente colombiano, ocurren en medio de la compleja situación de conflicto que sufre el país; pero pese a ellos, no debe alterarse el curso de las conversaciones, para lograr una salida política del conflicto”, aseguró la guerrilla mediante un comunicado.


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No obstante, el comunicado de prensa no resolvió dudas de fondo, como por qué decidieron realizar dos ataques horas después de que se terminara la tregua. Estas contradicciones son las que han causado molestia y preocupación no solo en el gobierno, sino en las organizaciones internacionales garantes, como la ONU.

Matthew Rycroft, diplomático británico ante la ONU, manifestó su frustración por las acciones bélicas del ELN: “Confiaba en que hoy discutiésemos el anuncio de un renovado alto el fuego entre el gobierno y el ELN. En su lugar, estoy preocupado y decepcionado por las noticias que acabamos de recibir: el ELN ha roto el alto al fuego y ha desperdiciado la oportunidad de una paz sostenida”.

Horas después, el Departamento de Estado de Estados Unidos calificó como destinos peligrosos para los turistas a los departamentos de Arauca, Cauca, Chocó y Norte de Santander, donde hace presencia el ELN. Según Washington, la guerrilla puede estar planeando nuevos ataques, incluso en zonas turísticas e instalaciones gubernamentales y comerciales.

Aunque desalentador, este panorama puede cambiar si el ELN demuestra que no cometerá más ataques o que podría, incluso, comprometerse con un cese unilateral. Les preguntamos a cuatro expertos en el proceso con el ELN sobre las razones que existen para creer, o no, en el acuerdo de paz con este grupo armado.

  1. “Las partes tienen que demostrar madurez”

Para Luis Eduardo Celis, asesor del Programa Desarrollo para la Paz (Prodepaz), existen varias dificultades que solamente se pueden superar con madurez para alcanzar un acuerdo de paz: “Todos queremos cerrar este conflicto armado, partamos de ahí. Sin embargo, cuando no hablamos desde el corazón sino desde la razón vemos que la situación es muy complicada: el presidente está en un callejón sin salida, con unas elecciones presidenciales cercanas. Por el otro lado, el ELN está tensionando las cosas. Un conflicto solo se resuelve cuando hay madurez y lo que ha pasado nos demuestra que no hay una madurez suficiente”.

¿Hay avances? Depende, dice Celis.  Por ejemplo, “el cese el fuego era un gran avance, pero ya no lo tenemos”. Sobre la negociación del punto 1 de la agenda, participación de la sociedad civil en la construcción de paz, Celis señala que “de momento solo se ha escrito el prólogo de este capítulo, con las audiencias públicas que se hicieron el año pasado en Tocancipá. Falta escribir el libro”.

2. “La pelota está en el campo del ELN”

Víctor de Currea-Lugo, catedrático de la Universidad Nacional y uno de los expertos que ha viajado a Quito para asesorar a las delegaciones, considera que ahora más que nunca hay que apostarle al proceso de paz con el ELN: “Hay tres razones sencillas para hacerlo: por la vía militar, el ELN no ha sido derrotado. Segundo, la consolidación del proceso de paz con las Farc pasa por la inclusión en el proceso de paz de otros actores armados, como el ELN. Tercero, para el ELN, ante la imposibilidad de la guerra, solo se impone una salida negociada del conflicto”.

Teniendo en cuenta lo que sucedió después de la tregua, de Currea-Lugo asegura que “la pelota está en el campo del ELN. Nosotros esperamos que ellos escuchen a la sociedad civil, la cual clama un cese de hostilidades. Paradójicamente, en esta ocasión nos toca pensar con el deseo, cuando arrecia la guerra es cuando tiene que ser más intenso el trabajo por la paz. Ser marinero de agua dulce es muy fácil, y los que trabajamos por la paz tenemos que ser conscientes de que en un momento así es cuando más se debe luchar”.

3. “Es posible construir un nuevo cese bilateral”

Jaime Fajardo Landaeta, asesor de paz y columnista, considera que en este momento “existen todos los instrumentos para definir una segunda tregua, esa oportunidad no se puede desaprovechar. El primer cese culminó el martes, por lo que no hubo una violación del cese con lo que sucedió hoy. Lo que hay que hacer es crear una nueva estrategia para que cesen las hostilidades”.

Según Fajardo, lo que está sucediendo hace parte de un proceso de paz que no está ni estará exento de complejidades: “El ELN no iba a aceptar una tregua bilateral igual a la anterior. Lo que deben hacer es sentarse a construir. En estos años se han presentado varios avances: el cese es uno de ellos. Lo que deben demostrar las partes es que el proceso de paz va más allá del cese y que también están avanzando en la agenda. Eso es muy importante”.

4. “Con matices, pero se ha reducido la violencia”

El Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac), ha seguido de cerca el cese el fuego entre el ELN y el gobierno. Según el último reporte de la entidad, “esta medida de desescalamiento muestra importantes resultados en materia de reducción de la intensidad de la violencia en zonas donde hace presencia violenta esta guerrilla”.

El Cerac registró dos violaciones del cese el fuego por parte del ELN, una en Chocó y otra en Magüi Payán, Nariño. No obstante, lo más positivo de la tregua fue “la cesación completa de combates entre el grupo guerrillero y la fuerza pública, algo que no se había observado desde mayo de 2012, cuando la guerrilla estaba en un periodo no declarado de ‘cese el fuego'”.

En palabras de Jorge Restrepo, director del Cerac: “en la agenda de negociación, a juzgar por los resultados, no se ven mayores avances. Sin embargo, el cese sí redujo la violencia, mejoró la seguridad y las condiciones humanitarias de las poblaciones afectadas. En términos políticos también fue útil”.

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