Foto: Sara Gómez

Sonriente porque a pesar de la dificultad en la universidad

jodemos a la autoridad y sobra esperanza,

la rebelión desde la plaza che avanza.

La boca de la cual salen estas palabras es la de Manuel Garzón. El día que nos encontramos  en la Universidad Nacional, su alma mater , vestía un jean recto, una jata blanca y negra, una boina de abuelo y sombrilla de flores. Parecía más un abogado que el cantante de Reincidentes, un grupo de hip hop bogotano que, desde hace más de una década, ha alzado su voz a favor de la lucha social y la reincorporación de los excombatientes del conflicto armado.

El próximo fin de semana será la segunda vez que Reincidentes se presenta en Hip Hop al Parque. En 2008, apenas después de un año de la creación de ese festival, llegaron por primera vez a un escenario de tal magnitud. Ahora, nueve años después, les corresponde un nuevo turno para subir al escenario.

Para Manuel, el festival es una oportunidad para que “jóvenes de sectores populares de la ciudad tengan la oportunidad de vivir escenarios artísticos gratuitos”. Y esta edición,  me explicó, “tratará de incentivar una política pública de reconciliación para transformar realidades violentas”.

Manuel sabe que las líricas de rap son el reflejo de la cotidianidad, que en algunos casos puede ser cruel, injusta, pero real al fin y al cabo. En su opinión, los raperos tienen que “dejar de creer que todos son enemigos”. Él, particularmente, le canta al cambio social, a la paz y a la transformación, lo que dentro del género se conoce como ‘rap conciencia’.

Antes de ser abogado, Manuel fue rapero. A los 11 años compró su primer disco y a los 12 escribió su primera canción. Según él, su motivación siempre fue la causa social. En 2007 se juntó con Jasson Rojas, Juan David Parra y Daniel Pulido. Aunque el formato ha ido cambiando, el proyecto de Reincidentes sigue intacto. Para contar su historia, Manuel me llevó a su facultad, un edificio blanco de dos pisos con mesas de ajedrez y sofás de cuero café. Se sentía a gusto hablando allí.

Reincidentes, por medio de la cultura del hip hop, le apuesta a la reincorporación y reconciliación, más en esta época de transición política en Colombia. Por eso,  “movilización política”, “pedagogía de paz”, “transformación social”, “fatídico plebiscito del 2 de octubre” y “lucha social”, son algunas de las expresiones que van saliendo de la boca de Manuel, cuando se refiere a su trayectoria musical y al nacimiento de Reincidentes.

Caminamos después por la plaza Che de la Universidad Nacional. Una canción de Silvio Rodríguez se escuchaba por todo el lugar. Con esa música de fondo, Manuel me contó que su composición más popular se llama Amor Revolucionario y habla sobre la fuerza “más arrolladora del universo, que debe empezar por las prácticas cotidianas”.

Así que si quisiéramos enmarcar a Manuel en una época, diría que es un rapero sacado de los setentas, de esos que pregonaba cuando el género apenas estaba naciendo en Harlem y el Bronx, en Nueva York. Sí, de ese tiempo en el que el hip hop buscaba rebelarse contra las desigualdades sociales y en sus líricas poco hablaba de drogas, violencia o sexo.

Te quiero por tu boca, tu boca que es tuya y mía,

te quiero porque tu boca sabe gritar rebeldía.

Sin embargo, los mensajes de Reincidentes no siempre fueron de amor y paz. Antes, también le cantaban a las injusticias, pero lo hacían con odio, tenían letras agresivas y con rabia.

Porque tu estudias tu marchas tu escribes tu luchas,

y cuando sales a alterar el orden te encapuchas,

trabajadoras profesoras estudiantes contra todas,

a partidas de hijuepuchas.

Desde su nacimiento en 2007, el grupo, conformado por estudiantes de la Nacional quiso hablar por las comunidades excluidas, que al mismo tiempo eran su público. Se presentaban en comunidades indígenas, en protestas y movilizaciones a lo largo del país. De hecho, cuando empezaron a conocer a excombatientes se dieron cuenta de que eran un grupo bastante popular entre las filas guerrilleras de las Farc.

No parecía ser una coincidencia. Hoy Manuel explica que su “proyecto político de país no distaba mucho del de las Farc”. Por eso, después del Acuerdo de paz puso fin a la guerra con ese grupo armado, él junto con Reincidentes, cantaron canciones con miembros de las Farc, como Tanja Nijmeijer, Boris Guevara (uno de los corresponsales del partido en La Habana), Blaksteban, Martín Batalla y Julián Conrado, entre otros.

Su activismo más álgido empezó hace más de un año, cuando decidieron hacerle campaña al en el plebiscito. Su forma de aportar fue ir a cantar a comunidades vulnerables en regiones pequeñas cerca de Ibagué y Medellín. Más adelante, tras la segunda firma del Acuerdo de paz en el Teatro Colón, el grupo de Manuel se dio cuenta cuenta de que “por parte de la insurgencia había un cumplimiento a cabalidad de lo acordado y por parte del Estado, había muchos incumplimientos”. Esto hizo que Reincidentes tomara fuerzas de su compromiso social, político. Que éste comprimiso reafirmara sus convicciones. Estaban convencidos de que “el Acuerdo de Paz literalmente sobrepasaba el texto escrito”.

Así pues, el grupo empezó una serie de actividades de ‘pedagogía de paz’ en zonas veredales. El primer destino fue El Tigre en la Uribe, Meta. Allí el grupo empezó a cerciorarse de la implementación del acuerdo, a hacerlo real desde diferentes áreas, en su caso: la cultura y la música. Reincidentes Empezó a establecer vínculos cercanos a los farianos y encontró artistas, bailarines, cantantes y pintores al interior de sus filas. Su meta era “visibilizar el arte de los farianos hacia la sociedad civil e incentivarlo al interior de la guerrilla”, contó Manuel.

Más adelante, pasaron por la zona veredal de La Elvira en el Cauca, donde Manuel y sus compañeros de grupo fueron a dictar unos talleres de producción musical. La acogida fue tal que grabaron una canción junto con los excombatientes llamada “Unamos nuestras voces. Cada participante escribía sobre sus experiencias personales y las rapeaba junto a Reincidentes.

Para Manuel, esta era una manera en que “los colombianos empezaron a ver a los guerrrilleros como son. Fue una manera de humanizar a las personas que por distintas circunstancias estuvieron en la guerra”. Por último, visitaron la zona de Icononzo en Tolima, donde conocieron al famoso rapero Blacksteban y colaboraron con él. Según Manuel, estas visitas fueron “una manera de tender puentes entre la sociedad civil, los artistas de las Farc y el Estado a través del arte”.

Caminando por los amplios corredores de la Universidad, con frío bogotano en su garganta, Manuel se despidió de mí con la promesa de hacer parte de una transformación en los jóvenes del país. Su trayectoria trajo nuevamente a Reincidentes a la última versión de Hip Hop al Parque en el Simón Bolívar. Podrán ver “al grupo de la R” el sábado 21 de octubre a la 1:15 p. m.  

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