Ilustración de Juan Ruiz

Les contamos la historia de la Guardia Indígena Nasa, reconocida internacionalmente por gestionar la liberación de secuestrados e incluso evitar asesinatos en el marco del conflicto. 

En medio de la Cordillera Central, en el norte del departamento del Cauca, los indígenas Nasa se manifiestan a favor de la paz con un bastón de 80 centímetros de largo, hecho con árbol de chonta. Lo llaman bastón de mando porque es símbolo de autoridad, y lo portan los integrantes de la Guardia Indígena. La historia del bastón ha sido eclipsada por los casos de violencia indiscriminada en el Cauca, pese a que éste sea más que un objeto: es un símbolo de paz.

La historia del bastón está directamente relacionada con la violencia en esta región del país. Los Nasa fueron víctimas de crímenes impunes, como la masacre de la Hacienda el Nilo de 1991 en el municipio de Caloto, Cauca donde miembros de la Policía y civiles armados acabaron con la vida de 21 indígenas. A esta masacre se suman los despojos de tierras y la estigmatización de los indígenas desde varios sectores políticos.  No es necesario ir muy lejos para hablar sobre la violencia contra esta población: desde que comenzó a implementarse el Acuerdo de Paz con las Farc, 23 líderes indígenas del Cauca han sido asesinados.

Este comienzo de milenio implicó un punto de quiebre para la comunidad indígena. La violencia, con el avance de los grupos paramilitares en las regiones donde estaban asentadas las Farc, se acrecentó. ¿Qué hacer entonces? Arcadi Anguilar – coordinador de la Guardia Regional Cauca y miembro del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC– nos dijo que “en ese tiempo había muchas amenazas contra los líderes sociales (gobernadores de cabildo, mayores de la comunidad y asesores jurídicos). Por eso tocó activar la Guardia Indígena para protegerlos cuando estaban en el territorio”. Así, la Guardia pasó del terreno simbólico a la realidad, con hombres de carne y hueso que con un bastón le hicieron frente a los grupos armados.

Incluso en el contexto de guerra, en el que los fuegos cruzados, la sangre derramada, el dolor e incomprensión parecían rutinarios y ordinarios, las armas nunca fueron una opción. Según Anguilar “para el pueblo Nasa, las armas de fuego representan desarmonía, desigualdad y falta de autoridad”. Según el censo del DANE en 2005, este pueblo indígena está presente en el 88.6% del departamento del Cauca, y en menor medida en Valle del Cauca (3.8%) y en Putumayo (1.7%).

Infografía de Juan Ruiz. Explica la simbología del bastón de mando.

Desobedecer y resistir desde el pacifismo ha sido la opción de vida de los indígenas Nasa.  El bastón de mando, en este contexto, es el símbolo de resistencia pacífica, defensa y poder de palabra. Llama la atención su colorida apariencia. Pero, si se va más allá de una estética, la simbología del bastón es el verdadero catalizador de su poderoso mensaje de autoridad.

Con el bastón, a diferencia del fusil, no hay balas sino palabras. Los indígenas Nasa no hablan de masacres sino de mingas (espacios de diálogo y resistencia con los integrantes de la comunidad). Cansados de la guerra, en el 2001, los Nasa del Norte del Cauca pusieron la Guardia Indígena al servicio de la comunidad, de la defensa de los Derechos Humanos. Hoy, la Guardia Indígena cuenta con 8.000 defensores en todo el país. .

Historia de la Guardia Indígena

Durante las últimas décadas, la guardia se ha conocido por ser una fuente  de apoyo y acompañamiento para los médicos tradicionales de la comunidad Nasa, conocidos como thê walas. Su función consistía en proteger las costumbres.

En la actualidad, sigue vigente la tradición Kiwe Thegna, que significa cuidadores de territorio, y la cosmología del pueblo está implícita en los pilares de la organización. Sin embargo, desde el 2000 la Guardia Indígena ha amplificado su capacidad de impacto dentro y fuera de su pueblo.

Basados en la defensa de la vida y la protección del territorio, la Guardia Indígena se ha convertido en un mecanismo humanitario. A través de la neutralidad, pacifismo y el poder de convocación de masas ha logrado rescatar secuestrados, impedir asesinatos y frenar tomas de pueblos. Ejemplo de ello fue el operativo que desplegaron cuando en 2005, cerca de  2.000 miembros de la guardia se reunieron y exigieron la liberación del misionero suizo Florian Arnold, presidente de la Fundación de la Mano por Colombia y secuestrado por las Farc. Sucedió lo mismo en  2004, cuando las Farc secuestró  a Arquímides Vitonás, entonces alcalde del municipio de Toribío, Cauca.

De igual modo, en 2003, frenaron la toma guerrillera del municipio de Jambaló. Por esta acción recibieron el Premio Nacional de Paz y recibieron un reconocimiento por el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas – PNUD–. A los indígenas Nasa se les reconoce por acudir a la  no violencia como  herramienta para intervenir y transformar el conflicto. Una muestra muy clara es la de 2009,  cuando las FARC derribó un helicóptero con dinero del Banco Agrario y cayó en territorio indígena. Luego de alertas que se difundieron a través de la emisora Pel Sxa’ m Stereo, miembros de la guardia rodearon el helicóptero para evitar que la guerrilla incendiara el artefacto, matara a los civiles y robara el dinero.

En distintas ocasiones, mediante comunicados, han manifestado que su único bando es la paz. La guardia ha puesto en jaque a varios actores armados del conflicto. Han dialogado con paramilitares, agentes del Estado como el ESMAD y el Ejército colombiano, la guerrilla y hacendados. “Su fin es defender la vida, el territorio y la cultura, pues es mandato sagrado dictaminado por la Ley de Origen”, así lo manifiesta Arcadi Anguilar en conversación con Divergentes.

¿Quiénes son los miembros de la Guardia Indígena?

Un Guardia Indígena es un miembro del resguardo que presta servicio comunitario de manera voluntaria. Por lo general, lo hacen por un año pero, si renuevan el bastón y la comunidad lo aprueba, lo pueden hacer de manera permanente. Sus integrantes cumplen ciertos perfiles, se organizan por veredas, zonas y regiones, garantizando un control del territorio y una ágil alarma en caso de amenaza. Se comunican mediante radioteléfonos y celulares. La edad no es impedimento para hacer parte de esta organización.

Ximena Camayo, indígena Nasa. Foto tomada por: Wilmer Conda

Desde Divergentes hablamos con Ximena Camayo, lideresa indígena Nasa; joven, madre, portadora del bastón de mando y vocera de la lucha indígena pacífica. Nos contó sobre su experiencia.

Ximena vive en el Resguardo indígena López, dentro del municipio de Caloto, Norte del Cauca. El resguardo queda a una hora de Santander de Quilichao, a veinte minutos de la cabecera municipal de Caloto y a quince minutos de Corinto, Cauca. Municipios históricamente marcados por la cruda violencia. En el norte del Cauca, hay 21 cabildos, cada uno vinculado a una respectiva Guardia Indígena. Su resguardo hace parte de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca – ACIN–  y del Consejo Regional Indígena del Cauca – CRIC– .

¿Cuándo recibiste el bastón de mando?

Recibí el bastón de mando el 27 de Diciembre de 2017. Para recibir el bastón, los mayores del resguardo tienen que considerar apta a la persona aspirante. No cualquiera lo puede tener. Solo aquella persona que esté comprometida con la comunidad, que trabaje por ella, entra en consideración. También ese compromiso debe ser voluntario y genuino. No existe una edad mínima ni máxima.

¿Cuál es el proceso para recibir el bastón de mando?

Cuando uno es considerado apto hacen unas elecciones en las que la gente vota. Es un ejercicio democrático. Dependiendo de la cantidad de votos se asigna un cargo determinado. La directiva del Resguardo comprende de gobernador principal, suplente, capitán, alcalde, fiscal, comisario y alguacil mayor. Todos somos indígenas. En mi caso, obtuve 480 votos y fui designada como capitana. Mi cargo consiste en  ayudar a orientar las decisiones que toma el gobernador del resguardo. En mi cabildo soy la única mujer en la directiva.

¿Qué tipo de preparación recibe el guardia?

Una vez elegido existe una preparación para el guardia. Este tiene que reconocer su territorio. También nos dan una formación político – social, es decir que conozca los principios de la lucha organizativa, la plataforma de lucha, la cosmovisión y la espiritualidad. Así mismo es importante que conozcamos nuestros derechos y deberes como indígenas y que sepamos de la Constitución Política de Colombia. El guardia ayuda a mantener las tradiciones y costumbres, así como a exigir y proteger sus derechos.

¿Qué hace el guardia entre otras cosas?

Nosotros como parte de la Guardia Indígena caminamos, cuidamos y controlamos el territorio en defensa de nuestra madre tierra.

Háblame de tu bastón…

Cuando me lo entregaron subí a la laguna Guatama en Tierradentro. Para nosotros este es un lugar muy sagrado. Al subir a la laguna es necesario hacer un ritual en donde hay que sentarse a meditar y mascamos hoja de coca mientras tanto. Allí, los mayores tradicionales thê walas, revisan uno cómo va a trabajar y si es necesaria una fuerza extra en aspectos que se encuentran en desequilibrio o desventaja con el fin de que esté lo suficientemente fuerte para lo que se viene.

En mi caso yo era muy tímida y me daba pánico hablar en público. Luego de que identificaran mi debilidad, el mayor me dijo tírese a la laguna unas tres veces. A veces depende, le pueden decir tírese una, dos o hasta diez veces, es lo que uno aguante porque esa agua es helada. Sentí que salí como nueva. Ellos armonizan tanto al bastón como a uno y eso lo hace muy personal.

Tener el bastón genera una sensación inexplicable. Uno siente el respeto de toda la comunidad porque por un lado, uno es reconocido con un grado de autoridad y, a la vez, en el plano espiritual, el bastón otorga la fuerza, en mi caso, era poder hablar en público. Sin lugar a dudas el bastón es la manifestación de la fuerza del pueblo indígena. También, para nosotros, tiene una simbología muy poderosa. Es un cuerpo espiritual que siempre está con uno del lado derecho, por eso nunca lo podemos dejar, por eso tampoco lo podemos maltratar. Es como el esposo y compañero espiritual que le entregan a uno.

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Coda: La pasada semana, a manos del ESMAD, murió Freddy Julián Conda Dagua de 24 años un proyectil impactó su cráneo. Freddy, era miembro de la Guardia quien se encontraba en medio de un acto de liberación de la madre tierra en en el resguardo de López Adentro en el municipio de Caloto. La violencia no cesa en el Cauca, pero los indígenas resisten.

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