Ilustración: Emily López | Vice Colombia

El exguerrillero, ahora acusado por narcotráfico, ha sido uno de los personajes más polémicos y radicales de la Farc desde el inicio de las negociaciones en La Habana.

Durante las negociaciones de paz entre el gobierno y las Farc, la mano derecha de Iván Márquez, jefe negociador de la guerrilla, fue Seusis Pausivas Hernández Solarte, más conocido como Jesús Santrich, uno de los comandantes del Bloque 19 (Bloque Caribe) de la guerrilla. Santrich representó el ala más radical y conservadora de las Farc en las negociaciones, y desde un principio se perfiló como una de las voces más irrverentes y polémicas de la guerrilla.

El historial de ‘metidas de pata’ de Santrich durante el proceso de paz comenzó una tarde de octubre de 2012 (cuando citó entre carcajadas una balada romántica para referirse a las víctimas de la guerrilla). También incluye un insulto en vivo a un periodista y tuvo su capitulo más reciente ayer- cuando fue detenido y acusado por el gobierno de Estados Unidos de estar involucrado en una operación de narcotráfico aún después de acogerse a los acuerdos de paz.

¡Pacifista! les presenta un resumen de los sucesos polémicos en los que se ha visto involucrado Santrich desde que comenzó el proceso de paz, ordenados de mayor a menor gravedad:

Acusado de narcotráfico

Según datos del Ejército Nacional, los ingresos por narcotráfico de las Farc fueron de 1,7 billones de pesos en 2014, producto de la utilización de 47.785 hectáreas de hoja de coca, cifra que los convirtió en el grupo ilegal que más número de plantas tenía en el país. Una investigación de la sección de Inteligencia de la Policía Nacional, en 2016, reveló que las Farc tenían 73 estructuras de tráfico de drogas repartidas en 98 municipios del país, incluso durante las negociaciones de La Habana.

Santrich, sin embargo, siempre negó cualquier vínculo de las Farc con el narcotráfico.  En una entrevista con el canal NTN24 en marzo de 2017 dijo: “Nosotros nunca narcotraficamos, eso lo hemos dicho muchas veces. No tenemos rutas, no somos el cartel que por la guerra o la propaganda sucia se decía y se sigue diciendo en algunos medios”.

Ayer, tras una orden de captura de la Interpol y la acusación por narcotráfico que le hizo un juzgado de Estados Unidos, Santrich fue privado de su libertad por la supuesta venta de 10 toneladas de cocaína a un cómplice en Miami, por un valor de 15 millones de dólares en febrero de este año. Aunque a Santrich aún le espera un proceso judicial en el que podría demostrar su inocencia, la noticia de su captura y acusación ya ha precipitado la que podría ser la crisis más grave en lo que va del proceso.

“Quizás, quizás, quizás”

La aparición más recordada de Santrich en los medios -y tal vez por la que más es repudiado- sucedió en Oslo, Noruega, en octubre de 2012, momento en el que los diálogos entre el gobierno y la guerrilla se hicieron públicos luego de varios años negociando en secreto. Un periodista del canal español TVE le preguntó a Iván Márquez -que salía de la sala acompañado por Santrich- si estaban preparados para pedir perdón a las víctimas si esta se volvía una cuestión innegociable en los acuerdos.

Márquez, mientras lo abrazaba, le preguntó a Santrich: “¿Usted qué dice?”, y este respondió cantando “Quizás, quizás, quizás”, entre risas. Se trataba de una de las primeras declaraciones públicas de las Farc durante el proceso y no podría haber sido más desafortunada.  El repudio producido por las palabras y el tono de Santrich fue tal que, aún hoy, las víctimas de la guerrilla le reprochan a Santrich sus declaraciones de hace casi 8 años

“Cretino”

En diciembre del año pasado varios medios de comunicación le estaban haciendo una entrevista a Bayron Yepes, excandidato a la Cámara por la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común. El periodista de RCN Alejandro Arteaga le preguntó por los abortos forzados que el exguerrillero habría ordenado para las mujeres guerrilleras embarazadas.

Yepes le respondió: “Hay que conocer la historia del conflicto. La guerra produjo hechos que no debieron ocurrir (…)”. El periodista, entonces, volvió a preguntar pidiendo que el candidato  confirmara si estas órdenes en efecto existieron. En ese momento, Santrich, que no estaba participando de la entrevista,  apareció detrás de Yepes y le dijo a Arteaga: “Esto no es juzgado. No, señor. Así no es la cosa. Estamos en un proceso de paz y no en una situación de conflicto, así que párenle. Eso es ser cretino, sea serio”.

El insulto de Santrich llegaba unos meses después de la fundación del partido de las Farc y fue aprovechado por los enemigos del proceso para poner en duda si la Farc estaban listas para participar en la política bajo las normas mínimas de cordialidad y respeto.

Sobre los secuestrados

Es bien sabido que una de las estrategias de guerra más aberrantes que utilizaron las Farc fue la práctica del secuestro, no solo a militares capturados en combate o políticos sino también a civiles. Sobre esta situación, conocida y condenada internacionalmente, Santrich ha hablado en tres oportunidades:

La primera, en agosto de 2013, fue la respuesta que dio a un periodista cuando le preguntó si las Farc tenían en su poder personas secuestradas: “Esa es una pregunta necia”, dijo. La segunda fue en septiembre de ese mismo año, en La Habana. Santrich, cuestionado por una periodista por los secuestros, dijo que “Las Farc no secuestran. Antes se hacían retenciones de orden político y económico”.

La última vez fue en enero de 2017, cuando el exguerrillero expresó que “Con la mano en alto, juramos que no hay secuestrados en las manos de las Farc”.


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“No hay menores reclutados”

Las Farc reclutaron al 54 por ciento de los 16.879 menores de edad que participaron en el conflicto colombiano, según cifras del Centro Nacional de Memoria Histórica. En 1998 este grupo se había comprometido a no reclutar menores, pero en 2015 reconocieron que lo seguían haciendo.

El eufemismo que Santrich utilizó para referirse al reclutamiento de menores por parte de las Farc fue que, en lugar de reclutados, los menores en las filas de la guerrilla estaban allí en una “situación de protección”.

¿Un corregimiento como mascota?

El corregimiento de Conejo, en La Guajira, fue testigo en enero de 2016 del desfile de 500 guerrilleros que, aún en armas y uniformados, hicieron proselitismo en el lugar regalando gorras, repartiendo panfletos y pronunciando un discurso en una tarima. Entre otros mandos altos de la exguerrilla, Santrich hizo presencia en Conejo ese día.

El ministro del Interior Juan Fernando Cristo calificó este acto como “una metida de pata”. Humberto de la Calle, en ese entonces negociador del gobierno con esta guerrilla, dijo que las Farc “inclumplieron las reglas de juego y deben regresar a La Habana”. Por su parte, Juan Manuel Santos dijo que lo sucedido era “inaceptable” y que “no habrá guerrilleros paseándose por las calles de ningún municipio de Colombia”.

La respuesta de Santrich, en una entrevista, fue que lo  “Conejo se replicaría por todo el país”. Días después, publicó este tuit:

Su irreverencia, lanzada en medio de otra crisis del proceso en la que el ex comandante resultó involucrado, no cayó nada bien y es una muestra más de que Santrich ha sido desde el princpio el hombre incómodo del proceso de paz con las Farc.

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