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Por: Redacción Política

En contravía de informes que han advertido de numerosos casos de violencia sexual y aborto forzado al interior de las filas de la desmovilizada guerrilla Farc, este miércoles el ahora movimiento político aseguró que las mujeres embarazadas tenían la oportunidad de elegir y decidir si “asumían su maternidad y se retiraban”, o daban por“terminado su estado”. Según la organización, que se refirió al tema en un comunicado de prensa, el asunto está siendo usado por sus opositores como un “caballito de batalla” para promover “una campaña mediática de desprestigio y de ataque personal”.

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En cabeza de su Consejo Político Nacional, la Farc –que sostuvo que “desarrolló una política de respeto e inclusión de la mujer”– detalló que al interior de las filas primaba una ‘normativa interna’ en la que se les explicaba a las mujeres “que buscaban el ingreso a la guerrilla” que, debido a los “rigores de la guerra”, no se admitían embarazos.

“Las mujeres embarazadas debían tomar la decisión de asumir su maternidad y retirarse de la fuerza o dar por terminado su estado (…) La decisión era de la mujer y respetada por la organización”, indicó la Farc, señalando que se promovía el uso de anticonceptivos y se entregaba formación “para una vida sexual saludable y responsable”, argumentó el movimiento.

Reivindicando las “normas de convivencia y reglamento estricto” a las que se sometían los combatientes, la organización recordó que el incumplimiento a tales directrices “era sancionado con el mismo rigor de su gravedad”. No obstante, en el caso del aborto forzado, la Farc manifestó que si existen casos en los que se faltó a la norma, estos “serán juzgados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y los hombres y mujeres en proceso de reincorporación, se someterán a los designios de los tribunales”.

El movimiento político recordó también que, en los diálogos de paz en La Habana (Cuba), aceptó someterse a la JEP y por ello –citando el punto 5 del Acuerdo Final, relacionado con víctimas– advirtió que aquellos “que hubiesen cometido actos no relacionados con la lucha política deberían someterse a la justicia ordinaria”.


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En opinión de la Farc, el tema de la violencia sexual está siendo empleado para promover una campaña de desprestigio: “No es casualidad que las calumnias aumenten en la medida en que se amplía la difusión de nuestro mensaje por la construcción de un país incluyente y con justicia social. ¿Será el miedo de los sectores conservadores frente a nuestra presencia electoral motivo de tanta difamación y mentira?”.

En esa línea, la organización clamó “por una nueva forma de hacer política”, en la que se destaquen las ideas y se impulse lo que denominan una “nueva forma de comunicar que sume y no exacerbe el odio”. El movimiento recuerda también las “heridas profundas” que ha dejado medio siglo de confrontación y aboga por “no revictimizar a las mujeres y hombres víctimas de violencias”. En ese sentido, exige que se respeten los canales y los tiempos acordados para aplicar la justicia, “que aceptamos y respetamos”.

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