Setenta y dos asesinatos después, el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas insiste en que no existe ninguna sistematicidad en la matanza de los líderes sociales. Hace un mes, el ministro alegaba que la inmensa mayoría había sido asesinada por “temas de linderos, la intolerancia, las peleas por rentas ilícitas y hasta los líos de faldas”. Este lunes, en entrevista con RCN Radio y luego de un fin de semana en el que los líderes Eleazar Tequia y Temístocles Machado fueron asesinados, Villegas insistió en las mismas explicaciones. Sin embargo, en esta oportunidad, la irresponsable etiqueta de los líos de faldas fue reemplazada por el eufemismo: “problemas personales”.

Pero los números son mucho más contundentes que las explicaciones del ministro: Casi el 40 por ciento de los líderes asesinados pertenecían a  comunidades indígenas o campesinas. Otro 20 por ciento militaba en organizaciones políticas de izquierda como Marcha Patriótica y el Congreso de los Pueblos. Y el resto eran activistas de la sustitución de cultivos ilícitos y la reclamación de tierras despojadas.

Este último era el caso Temístocles Machado, quien luchaba contra intereses económicos (legales e ilegales) que buscaban apoderarse de las tierras en el barrio Isla de la paz en Buenaventura y fue uno de los líderes del Paro Cívico que el año pasado obligó al gobierno a ponerle atención a una ciudad casi olvidada. De hecho, a principios de diciembre pasado, ¡Pacifista! pasó un día con Machado, quien contaba cómo, a pesar de que las amenazas contra su vida nunca habían cesado, el Estado le quitó en 2007 la protección que le había otorgado el año anterior.

Todos estos antecedentes nos dan para pensar que la matanza de líderes sociales desde que comenzó la implementación del acuerdo de paz con las Farc no es—como quiere hacer creer Villegas–una sumatoria de crímenes que no obedecen a ningún patrón, ni tienen un significado subyacente.

Como lo hemos dicho varias veces –y seguiremos diciendo mientras el ministro siga con sus palabras irresponsables– los líderes sociales son miembros de movimientos sociales y políticos, defensores de derechos humanos, reclamantes de tierra, personas que trabajan por la sustitución de cultivos y promotores del acuerdo de paz.


Lea también en ¡Pacifista!:

Tres mentiras del ministro de Defensa sobre el asesinato de líderes


El hecho de que 72 de ellos  hayan sido asesinados en las últimas 59 semanas significa que en Colombia todavía hay causas difíciles de defender y conflictos que no podemos resolver de manera pacífica. Realidades a las que en nada contribuyen el desconocimiento de un problema latente por parte del Gobierno y las declaraciones de sus voceros, que lejos de diezmar los asesinatos los hace ver como algo casi natural en las regiones.

Así el ministro de Defensa insista en decir que estas personas no fueron asesinadas a causa de su liderazgo social y sugiera que todo se trata de una macabra casualidad, la matanza de los líderes  también significa que el gobierno está fallando en su tarea básica de proteger la vida de todos los colombianos por igual. En especial él, que fue designado por el Presidente precisamente para eso.

A Villegas le pedimos un poco de eficiencia y mucho de respeto.

ARTÍCULOS RELACIONADOS