Un robo de celular, el volumen de la música, un mal llamado ‘lío de faldas’ y no recoger el excremento de las mascotas, son algunas de las causas por las cuales se mata en Colombia. En lo que va del año, los homicidios se han reducido en 1,19% con respecto a 2016. Sin embargo, los colombianos se siguen asesinando.

Exigir el endurecimiento de las penas y pedir mayor presencia de la policía parecen posibles soluciones. Sin embargo, a los ojos de Andrés Casas, director de proyectos de Corpovisionarios, y de Orlando Agudelo, investigador en temas de seguridad en la pasada administración distrital, usted como ciudadano de a pie también puede contribuir a que cada día haya menos muertos. ¡Pacifista! seleccionó siete de las ideas de ambos expertos que todos podemos poner en práctica para acabar con el homicidio en Colombia.

  1. “Dejemos de creer que el Estado es el único que puede acabar con el homicidio”

“La violencia homicida es tan antigua como la misma humanidad”, dice Andrés Casas. El experto asegura que figuras como el Estado y los entes regulatorios son relativamente nuevas en la historia del hombre, por lo que la tarea de bajar las cifras de asesinatos ha recaído históricamente sobre los hombros de los individuos.

Casas asegura que el origen de la regulación de las conductas sociales está en las propias comunidades, ellas deben intervenir si notan que existen circunstancias o situaciones que puedan desencadenar en actos violentos.

  1. “Humanicemos al otro”

Gran parte de los homicidios ocurren porque existe una deshumanización latente, explica Orlando Agudelo. El investigador cuenta que, durante su trabajo en la Secretaría de Seguridad de Bogotá, se enfrentó con la realidad de cientos de jóvenes para quienes asesinar es tan natural como salir a la calle y tomar un bus.

“Unos matan por la adrenalina, otros porque alguien dio papaya y, como se dice comúnmente en las calles, ya perdió”, cuenta Agudelo. El investigador dice que, para superar la deshumanización del otro, las comunidades deben liderar iniciativas de concientización enfocadas al reconocimiento de los individuos entre sí. “Tenemos que aprender a escucharnos y a sentir empatía mutua”, agrega Agudelo.

  1. “Aprendamos a confiar y a generar confianza en los demás”

Andrés Casas dice que podemos establecer relaciones de confianza si nos abrimos a conocer a quienes nos rodean.  “En las comunidades deben existir redes de apoyo consolidadas. Estamos hablando de que la gente se conozca y establezca lazos entre sí. Si se logra esa confianza, la misma comunidad puede generar códigos sociales en los que la violencia no es aceptada para la resolución de conflictos”, dice Casas.

El experto cita el ejemplo de Barrancabermeja. Según información de Corpovisionarios, en esa región del país se logró una disminución de la violencia intrafamiliar a través de esas redes de apoyo en menos de tres años.

 

  1. “Seamos conscientes de que, en algunos casos, la droga que se consume en el país está manchada de sangre”

En medio de las investigaciones que lideró, Orlando Agudelo se dio cuenta de que gran parte del problema de la violencia radica en el consumo y venta de estupefacientes.  “La normalización del consumo de drogas y la poca importancia que le damos a ese tema en el país tiene mucho que ver con las cifras de homicidios”, dice Agudelo.

El investigador invita a los consumidores a ser más conscientes de la ruta de criminalidad que recorre la droga antes de llegar a sus manos.

  1. “Manejemos nuestras emociones”

“Yo creo que deberíamos informarnos un poco más sobre cómo controlarnos”, dice Casas. Asegura que la intolerancia es producto de la falta de entendimiento de la manera en que funcionan nuestras emociones. Por eso, dice, la cifra de homicidios se afectaría positivamente si, primero, los colombianos gozaran de mayor inteligencia emocional y segundo, dejaran de resolver sus conflictos desde el impulso.

 

  1. “Hagamos un ejercicio de higiene en nuestras relaciones interpersonales”

Según Casas, la sana convivencia podría evitar muertes. Elementos tan simples como el lenguaje que utilizamos y cómo nos referimos a los demás podrían hacer la diferencia. Además del lenguaje, Casas asegura que las tres formas más comunes de generación de conflictos en la sociedad son el manejo de basuras, el ruido y el consumo de alcohol. “Si queremos higienizar las relaciones interpersonales, empecemos por ahí”, propone el experto.

Acciones concretas como, por ejemplo, recoger el excremento de nuestras mascotas nos pueden salvar la vida.

 

  1. “Dejemos de normalizar la violencia”

Agudelo ha sido testigo de cómo los homicidios se consideran una forma de muerte natural para los habitantes de algunos lugares golpeados por la violencia. Para el investigador, reducir las cifras recae en fomentar la desnaturalización del asesinato. Aunque Casas asegura que el mundo ha mejorado en esta materia. “Hoy en día estamos en frente de una mayor sensibilización frente a problemáticas de las que antes no se hablaba, por ejemplo el maltrato animal, eso nos muestra que sí tenemos una capacidad muy grande de eliminar los patrones de normalización del homicidio”, asegura.

No obstante, el trabajo de sensibilización aún no termina.  “Sucesos como la firma del Acuerdo de Paz nos dan esperanza en que podemos vivir en un país que rechaza la violencia. Pero, para que esto suceda en todas las regiones del país, los líderes comunitarios deben intervenir para derrocar modelos simbióticos que avalan las formas de violencia” concluye Casas.

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