Todas las fotos por Mateo Rueda.

De Toxicómano Callejero podría decirse que no es nada de mainstream, nada de moda, sino más bien, trayectoria. Más de 15 años pintando lo definen, aunque pocos conozcan su cara o el nombre que aparece en su cédula.

Este artista, muralista, grafitero o simplemente una persona normal, ha pintado en múltiples países de Latinoamérica, ha dejado su marca en Europa también. A diferencia de muchos en el medio, ‘Toxi’ tiene la fortuna de decir que vive de rayar paredes.

Él fue uno de los invitados al proyecto organizado por el colectivo ‘Usted mismo’, llamado “Los Montes de Alegría”, que buscaba generar un diálogo entre el campo y la ciudad y que había nacido gracias al contacto de este colectivo con uno de los líderes sociales más relevantes de los Montes de María. Además de Toxicómano, el proyecto reunió a otros artistas como Aguaviva y MAL Crew, para que intervinieran en conjunto, distintas veredas cercanas al Carmen de Bolivar. Desde ¡Pacifista! los acompañamos durante cinco días, vereda por vereda, mientras le daban color a las paredes de la zona en colaboración con las comunidades. 

Toxicómano Callejero es un tipo tranquilo, no le pone problema a nada, tiene mucha experiencia, pero también se deja sorprender de lo nuevo. Escucha, pregunta y explica cuando debe hacerlo. Lleva unos vans llenos de pintura, y una maleta también salpicada de colores. En los Montes de María, cargaba con sus característicos stencils al hombro, más de 30 diseños escogidos en Bogotá, que quería plasmar en esta región, una antigua zona roja paramilitar.

Toxicómano colocando uno de sus diseños en un muro en la vereda Caracolí. Foto: Mateo Rueda | ¡PACIFISTA!

Conversé con Toxicómano en el recorrido de vuelta a Bogotá desde los Montes de María, luego de haber pintado varios muros en las veredas. Charlamos en una flota que nos prometieron que no pararía, pero terminamos parando más de diez veces. ‘Toxi’ habló de su experiencia personal en la región, de haber dejado su marca en un lugar remoto para muchos que hoy vive otra realidad. Esto fue lo que dijo:

¿Por qué fue diferente pintar Los Montes de María respecto a otros lugares?

Creo que hay una diferencia acá muy importante. No había intermediarios, organizaciones o instituciones. Era una iniciativa de amigos, simplemente por cosas de la vida conocieron a alguien de la zona y ahí empezó todo. Decidieron venir a compartir, eso es lo valioso. Realmente se está conectando la gente de la ciudad y del campo sin que alguien que esté buscando provecho. Es una conexión real, amistad.

Uno de los muros pintados por Toxicómano, ubicado en la vereda Caracolí. Foto: Mateo Rueda | ¡PACIFISTA!

¿Qué significa pintar un lugar que hace unos años era zona roja?

Primero, uno se da cuenta que la paz es una realidad. Aunque hay un bando que quiere decir que aun estamos en guerra, en algunos lugares como este, uno puede percibir que la paz es una realidad. Sí, aún hay vainas, pero es diferente.

Uno siempre pensaba en estos sitios con miedo, pero ya estando acá y viendo lo que está sucediendo, pues nada, que chimba que se replique en más lugares. Todos debemos morir de viejos y no asesinados. Es bastante motivante ver el cambio y ver que hay un futuro que si bien no está muy claro todavía, ni para ellos, ni para nosotros, hay algo adelante que antes no era posible.

Los murales fueron completados con ayuda de los jóvenes de la comunidad. Foto: Mateo Rueda | ¡PACIFISTA!

¿Cómo fue la elección respecto a los murales que se realizaron en conjunto con MAL Crew y Aguaviva?

Creo que aunque traíamos ciertas ideas en la mente, nos enfocamos igual en la situación, en lo que veíamos diferente en cada zona. Aunque traíamos cosas locales, como por ejemplo el niño con el sombrero vueltiao, también traíamos otras cosas, cosas que la gente también debe ver. Nos enfocamos en generar alegría y el sentirse a gusto con lo que uno es y tiene. Pintamos en equipo y eso, hace la diferencia.

Usamos expresiones típicas de la zona, pero también las mezclamos con diseños diferentes. También dejamos mensajes interesantes, que dejan que la gente piense y se quede viéndolos.

El mural colaborativo entre Toxicómano, MAL Crew, Aguaviva y la comunidad de la vereda Caracolí. Foto: Mateo Rueda | ¡PACIFISTA!

¿Cuál es el futuro de estos murales?

Siempre es incierto, las reglas del grafiti no están escritas. Seguramente la gente los verá y le darán ganas de pintar al lado o de taparlos, es un poco dejar también la noción de que es posible rayar la pared, ahí la gente se va animando cada vez más.

Para mí la satisfacción es haberlo hecho, haber dejado un mensaje, A veces me pasa que me envían fotos de lugares donde he pintado y es una chimba. De pronto eso pase algún día, alguien me manda una foto de alguno de estos muros diciendo “Eh, que chimba!”.

Es como dejar la marca, ¿no? decir: “nosotros ya estuvimos acá”.

Mural realizado por Toxicómano en la vereda Raizal. Foto: Mateo Rueda | ¡PACIFISTA!

¿Qué les deja a los jóvenes de las veredas estas intervenciones?

Yo creo que les queda es un brillito, algo en la cabeza, una idea de que algo puede ser diferente. Una idea de que se puede crecer haciendo esto, siempre se ve el pintar y el dibujar como algo de niños, que uno ya de adulto no lo puede hacer. Para ellos, ver a un adulto haciendo eso, pues, les abre la cabeza hacia otro montón de cosas. No era solo lo que se pintaba, era todo el ambiente, era un parche activo, lleno de energía. Gente tocando, gente tomando fotos, todos conectados en pro de la misma causa. Se dan cuenta que a su alrededor quedan muchas cosas por hacer, entre esas, pintar.

Jóvenes de la vereda Caracolí observan el resultado del primer Stencil colocado por Toxicómano. Foto: Mateo Rueda | ¡PACIFISTA!

¿Y qué les dejan los jóvenes a ustedes como grafiteros?

Lo devuelven a uno a la raíz básica de esto. Uno recuerda que esto no se debe hacer por moda, ni por ego, sino por pasión. Hay que disfrutarlo y ahí uno también se va dando cuenta que faltan muchas cosas por hacer, muchos lugares por pintar y llegar.

Es motivante, no solo ver a los pelados pintar, sino la situación en general.  Es gente sin mayores recursos que, está tranquila. Uno a veces se preocupa por estupideces, acá hay un montón de carencias y parce, la gente está sonriendo.

Los jóvenes de cada vereda, pedían a los artistas las latas sobrantes. Foto: Mateo Rueda | ¡PACIFISTA!

El último mural realizado por los artistas invitados al proyecto Montes de Alegría. Foto: Mateo Rueda | ¡PACIFISTA!

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