Montaje: ¡Pacifista!

Este artículo forma parte de nuestro Proyecto Coca II – Misión Rural. Para ver todos los contenidos haga clic acá.

La coca se ha metido en esta campaña electoral como pocas veces en el pasado.

Iván Duque prometió regresar a la fallida fumigación aérea, Germán Vargas Lleras se atribuye la baja histórica de la coca durante el primer gobierno de Santos (y se desmarcó de su posterior aumento) y Alejandro Ordóñez dice que estamos igual que las épocas del fiasco del Caguán, mientras Humberto de la Calle y Gustavo Petro insisten en continuar con el programa de sustitución de coca.

Desde otro lado, las organizaciones de cocaleros y campesinos en esas zonas —así como también las Farc— decidieron jugársela en las urnas y lanzaron candidatos al Congreso que conocen de primera mano el problema de la coca y defienden su sustitución voluntaria como está en el Acuerdo de paz.

¡Pacifista! encontró en los tarjetones a tres de estos candidatos: dos fueron cocaleros y hoy son líderes de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca, Amapola y Marihuana (Coccam), que está afiliada a Marcha Patriótica y representa a una parte importante de los cocaleros del país. Otro más estuvo en las discusiones del punto de drogas en La Habana como parte de la delegación de las Farc. Aquí se los presentamos.

Yule Anzueta
Cámara por el Putumayo, Alianza Verde

Las calles del suroccidente del Putumayo –donde se concentra la mayor parte de las 25.162 hectáreas de coca del departamento (el segundo después de Nariño)– están tapizadas de pasacalles y afiches de Anzueta, que es la figura más visible del movimiento cocalero allí.

Aunque nació en Trinidad (Casanare), Anzueta llegó buscando oportunidades al Putumayo en 1996, cuando terminaban las primeras grandes marchas cocaleras. Se instaló en Jardines de Sucumbíos, un corregimiento de Orito que hoy es parte de Nariño, donde compró una finquita y comenzó a cultivar coca.

Ahí comenzó su trabajo como líder. De la junta de acción comunal en su vereda de Santa Lucía pasó a fundar en 2005, con otros líderes sociales del Putumayo, una Mesa Departamental de Organizaciones Sociales que agrupó a 23 asociaciones campesinas de todo el departamento. Ante las fumigaciones frecuentes, la Mesa le pidió al Gobierno de Álvaro Uribe que los reconocieran como interlocutores y que iniciaran programas de sustitución concertada. Esa Mesa, que hoy conocen popularmente como MEROS, se convirtió en actor social fuerte en la región, convocando a marchas campesinas en 2007 y 2010, y un paro en 2016.

Anzueta inicialmente pensó lanzarse a la circunscripción especial de paz del Putumayo, pero –después de la telenovela que las tumbó en el Congreso a finales del año pasado– lo hizo por una curul convencional en representación de la Alianza Verde.

¿Quiénes más que nosotros que hemos sufrido la problemática para defender que se cumpla lo firmado?

“Los congresistas están aprobando leyes contra las comunidades y el proceso de paz está en riesgo. Quiero llegar para hacer control político para que la institucionalidad, tanto la nacional como la local, invierta los recursos en la implementación del Acuerdo y de los acuerdos de sustitución que firmamos el 27 de julio”, dice.

Ancízar Barrios
Cámara por Cauca, ASI

Barrios ha vivido en tres departamentos con fuertes problemas de coca y se lanzó como candidato en el Cauca, que tiene 12.595 hectáreas de coca (el cuarto departamento más cocalero) y donde lleva los últimos cuatro años como líder de la COCCAM.

Nació en Puerto Toledo, un corregimiento de Puerto Rico en el Meta, donde conoció la realidad de la coca desde muy joven. Empezó trabajando como raspachín (recolector) cuando era adolescente, luego fue jornalero y finalmente cultivador. Al mismo tiempo empezó a trabajar como líder, primero como presidente de la junta de Las Palmeras y luego en la asociación local Agrogüejar que juntaba a todas las juntas.

Dejó el Meta en 2006 durante la época de control de los paramilitares y se fue a trabajar en la zona del río San Juan en Chocó, donde aún se concentra la mayor parte de la coca de ese departamento. Una vez se firmó el punto de drogas en La Habana, pasó a liderar la COCCAM en Cauca, desde el municipio de Buenos Aires.

Y nos preguntamos, ¿vamos a dejar que otros decidan por nosotros en problemas como los de estos territorios?.

“Yo llevo 30 años trabajando en procesos sociales y nunca había pensado siquiera lanzarme de concejal, porque me parece más importante fortalecer el trabajo de base. Ya es conocido que el Congreso le dio la espalda a la implementación del Acuerdo y que le quedó grande el tema de las circunscripciones, vimos que nos cerraban la puerta y nos dejaban por fuera”, dice Barrios.

Olmedo Ruiz
Cámara por Antioquia, Farc

Omar Restrepo Correa, más conocido durante las últimas dos décadas como ‘Olmedo Ruiz’, es uno de los 10 elegidos por la rosa que simboliza la transición de las Farc de grupo armado a partido político.

Este antioqueño, nacido en Puerto Berrío, se sumó a los 15 años a las Farc y estuvo durante tres décadas en el frente 36 de esa guerrilla, encargado del norte del departamento incluyendo muchas zonas cocaleras como el Nudo de Paramillo y el Bajo Cauca. En 2012 llegó a La Habana como parte del equipo de ocho personas que asesoró a los negociadores de las Farc en el punto agrario, el de participación política y el de drogas.

En 2014, las Farc lo escogieron para liderar el proyecto piloto de desminado humanitario, que comenzó en Briceño –donde él había sido comandante– y que por primera vez vio al gobierno y a esa guerrilla trabajar juntos en una de las medidas de confianza. Fue en ese ejercicio que, ante la presencia de coca en la zona, surgió la idea de iniciar un piloto de sustitución de coca que arrancó un año después. En ese momento, Ruiz fue enviado a dirigir el frente 57 en el Bajo Atrato chocoano, que llevó hasta la zona veredal de Brisas en Riosucio.

Ahora está haciendo campaña en municipios cocaleros, defendiendo el plan de sustitución voluntaria que forma parte del Acuerdo de paz. Ya estuvo en Anorí y Dabeiba, y está pendiente de ir a Briceño y otros municipios.

“Lo más importante es que se logró construir un acuerdo que privilegia los esfuerzos en sustitución y donde la solución no es represiva, sino una intervención social en los territorios para mitigar los problemas que aquejan a la gente”, dice Ruiz, cuya presencia en el Congreso está casi asegurada porque es una de las cinco cabezas de lista de las Farc a la Cámara y, por lo tanto, se beneficiaría de las cinco curules que contempla el acuerdo.

“La coca descompone las regiones, genera problemas de violencia y no es lo más recomendable para los campesinos, que quieren salir de ese círculo”, remata Ruiz.

ARTÍCULOS RELACIONADOS