En plena implementación de los acuerdos de paz, siguen asesinando a los líderes sociales del país. Este fin de semana, en medio de extrañas circunstancias, aparecieron muertos un dirigente comunal en Bello (Antioquia), y dos miembros del Sindicato de Trabajadores Agrícolas Independientes (Sintragrim) en Mesetas, Meta. La escandalosa cifra de dirigentes asesinados ya llega a 26.

Este dos de marzo, Fabián Rivera, presidente de la Junta de Acción Comunal Rosalpi, de Bello, Antioquia, fue interceptado por varios hombres encapuchados que le dispararon mientras viajaba en su moto, causándole la muerte.

El hecho, según medios de comunicación regionales, sucedió “en cercanías al cementerio San Andrés en la diagonal 61 con avenida 49, en el barrio Niquía Camacol, sector que está bajo el control de la banda que lidera alias el Tío y que está aliada con la banda El Mesa”.

En un comunicado público, la Asociación Municipal de Juntas de Acción Comunal de Bello rechazó “el vil crimen” y le solicitó a “las autoridades competentes hallar a los responsables del hecho”.

Antioquia se ha convertido, desde el inicio de la implementación de los acuerdos de paz, en el segundo departamento que más líderes asesinados ha puesto. Desde el primero de diciembre del año pasado, han matado a cinco dirigentes comunitarios y, según las denuncias, todos han sido asesinados de la misma forma.

Como si no fuera poco, este lunes el país conoció que dos sindicalistas fueron asesinados el domingo en “la finca Guayabetal ubicada en la vereda Alto Gobernador del municipio de Mesetas”, de acuerdo con un comunicado emitido por la Policía del Meta.

Se trata de Luz Ángela Anzola Triana, de 45 años, quien, según las autoridades “fue objeto de atentado contra su humanidad, presentando herida por arma de fuego en la región temporal izquierda”. Con ella murió su hermano José Antonio Anzola Tejedor, de 61 años, quien “fue encontrado sin vida en la vereda Buenos Aires de Mesetas, con heridas de arma de fuego en diferentes partes del cuerpo”, según el mismo comunicado de la Policía.

Según fuentes consultadas por ¡Pacifista!, los hermanos Anzola militaban desde hace tiempo en el partido Comunista y eran beneficiarios de uno de los proyectos conjuntos entre la organización Cumbre Agraria y el ministerio de Agricultura. En un principio las autoridades dijeron que ellos habían intentado robar una finca, y que por eso los habían matado, pero estas mismas fuentes, y el comunicado posterior de la Policía, desvirtuaron esa información.

Estos campesinos son los dos primeros líderes sociales asesinados en el Meta desde que comenzó la implementación de los acuerdos de paz el pasado primero de diciembre. La cifra, que aumenta drásticamente, aún no parece llamar la atención del gobierno ya que ningún funcionario se ha referido ni a estos ni a ninguno de los 26 homicidios.

En diciembre del año pasado, hace ya casi tres meses, el fiscal Néstor Humberto Martínez dijo en medios que los homicidios de líderes sociales no son sistemáticos. “Hay una multicausalidad en el origen de las amenazas, de las muertes y de las afectaciones a la integridad de estos líderes sociales”.

Desde entonces la Fiscalía no se ha pronunciado sobre el asesinato de dirigentes comunitarios en el país.

Además, el ministro de Defensa señaló que en Colombia ya no existen los grupos paramilitares, deslegitimando las acusaciones que varias organizaciones sociales han hecho. Líderes de la izquierda han denunciado amenazas recibidas a nombre de las Autodefensas Gaitanistas o las Águilas Negras, quienes también estarían detrás de la muerte de líderes, según varias asociaciones campesinas.

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