Este artículo fue publicado originalmente en VICE Colombia

Por: Francisco Quiñones

Como exiliado en Colombia he perdido la cuenta de las veces que me han preguntado, “¿es así de pesada la situación o los medios locales exageran?”. Tristemente, es peor…mucho peor.
Esto no es algo nuevo. Si bien las recientes y notorias violaciones de cuanto derecho existe por parte del régimen nos pone en la palestra internacional, tenemos que remontarnos a 1998 para entender que la situación actual no es más que la materialización de los valores fundamentales del chavismo, la distopía hecha realidad. Se trata de la perpetuación del pensamiento único, la deshumanización del disidente, la esclavización de un pueblo a través del clientelismo ideológico. Explicarlo no es una tarea fácil y mucho menos breve, por lo que este espacio servirá para contarles sobre la experiencia durante 19 años —de mis 26— en el aberrante, cruel y oprobioso reality show de la “Revolución Bolivariana”.

Empecemos por el principio: Hugo Rafael Chávez Frías.

Hay tantas percepciones y opiniones sobre el finado como paisanos repartidos en el mundo gracias a su proyecto.

Al ser víctima de su retorcido modelo de país, mi opinión sobre el personaje es tajante: sembró el odio, separó familias y acabó con los sueños de millones de venezolanos para hacer realidad los de aquellos cercanos a él: vivir como auténticos magnates gracias al que probablemente sea el mayor desfalco de recursos públicos en la historia contemporánea.

Sin embargo, mi propósito es hablar sobre las opiniones opuestas: estoy cansado de escucharle a un francés, a un argentino o incluso a un gringo, que Chávez era chévere y que lástima que se murió porque “con él no estaría pasando esto”.

Sí estaría pasando, pero con más show en la televisión, como magistralmente lo hacía.
Planteo derrumbar un par de mitos sobre el difunto, sembrados internacionalmente a través de una maquinaria propagandística de corte goebbeliano y financiada con el dinero de todos los venezolanos, en detrimento de sus necesidades. Todo esto para convencer a la izquierda global que fulanito y su pandilla son los redentores del pobre y los adalides de la “lucha anti-imperialista”.

Empecemos:

Mito 1 – Chávez fue un demócrata

La maldición de nuestro continente es tener una memoria colectiva bastante corta. Chávez dio dos golpes de estado a comienzo de los noventa antes de disfrazarse de demócrata y ganar en las elecciones con una de las mayores cifras de abstención en la historia del país. A partir de ahí, la neolengua militarista de llamar al disidente como “enemigo” “escuálido” “Piti-Yankee” y hasta, irónicamente, “golpista”, lo cual selló una profunda división entre connacionales que en nada contribuye al desarrollo ciudadano y democrático de país. De la boca de Chávez salieron barbaridades como, “me alegra que haya muerto ese demonio vestido de sotana, ojalá se esté pudriendo en el infierno” al hablar sobre un cardenal católico o, “yo no pateo perro muerto” en referencia al ex-presidente Carlos Andrés Pérez. ¡Ah!, y el inolvidable, “tuvieron una victoria de mierda”, en cadena nacional de radio y televisión luego de perder unas elecciones.

¿Demócrata?

Dato curioso: Jorge Rodríguez, presidente del Consejo Nacional Electoral y, por ende, el que se supone que es el individuo más imparcial del país, pasó directamente a ser vicepresidente de la nación luego de unas elecciones ganadas por el difunto.

¿Voto secreto?

Mito 2 – Chávez fue el salvador de los pobres

En resumen, pan para hoy y hambre para mañana. La bonanza petrolera sirvió para soltar migajas (en forma de neveras, apartamentos e incluso dinero en efectivo) a los menos favorecidos mientras se imponía una descarada cleptocracia. Es un hecho público y notorio que los dirigentes chavistas y sus familias llevan estilos de vida groseramente suntuosos desde Suiza hasta el malvado “imperio norteamericano”, mientras pregonan el “socialismo humanista”. Lo más perverso es que estas dádivas a los pobres vienen con letras pequeñas: Si no apoyas a la revolución, te lo quito todo. Las supuestas 1.600.000 viviendas construidas por el chavismo no vienen con título de propiedad, por ejemplo. El congreso de mayoría opositora aprobó un proyecto de ley para otorgar títulos de propiedad, pero fue vetado por el Tribunal Supremo de Justicia. Este perverso clientelismo ha servido para esclavizar a los más necesitados a una ideología.
¿Justicia social?

Mito 3 – Chávez se le plantó a los gringos

Una simple pregunta: ¿Por qué Chávez nunca cerró el chorro de crudo a los Estados Unidos? En especial en tiempos de Bush y la guerra de Iraq, que tanto criticó. Irónicamente, los jets americanos bombardearon Iraq “para apropiarse de su petróleo” con combustible de la “patria anti-imperialista”.

Los gringos pagaban (y pagan) “Chan-cun-chan”, en efectivo. A diferencia de una enorme lista de países “no-alineados” que nos deben hasta el deseo de feliz año nuevo.
El estado venezolano es propietario de los hidrocarburos desde 1976. Hoy en día, los maravillosos negocios de Chávez al vender petróleo a futuro implican que al menos por los próximos 30 años, nuestros recursos prácticamente pertenecen a los rusos, chinos, iraníes, bielorrusos, entre otras especies.

¿Anti-imperialismo?

Conclusión

Las profundas inconsistencias del modelo chavista me permitirían escribir una novela entera para desmitificar a Chávez, pero con lo planteado pueden hacerse una idea. Si después de leer esto te sigue pareciendo un tipo chévere, por fa escríbeme y te invito personalmente a Venezuela para que vivas la realidad del paraíso “humanista” y de “justicia social” que creó. Después me cuentas si pudiste comprar pan.

* Este es un espacio de opinión. No representa la posición de Vice Media Inc.

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