Por Ruby Pratka

Este mes, cientos de aficionados al cine de todo el mundo se darán cita en la ciudad de Kampala, en Uganda. No habrá alfombra roja, escenografía especial, ni vallas publicitarias; en lugar de eso, los organizadores enviarán una serie de mensajes de texto a los asistentes. Todo de manera muy discreta. Bienvenidos al Queer Kampala International Film Festival (QKIFF), el único festival de cine gay organizado en un país donde la homosexualidad es ilegal.

El festival, programado del 9 al 11 de diciembre, será el primer festival de cine gay en África del Este, organizado para unir a la comunidad LGBT de Uganda y a cinéfilos de otros lugares. Realizadores de cinco continentes han enviado su trabajo al QKIFF, mientras que otros tantos planean asistir personalmente al festival.

Se han programado 26 películas, de las cuales nueve son africanas. Las películas cubren una amplia gama, desde documentales sobre la crianza de niños gay hasta dramas para adultos y romances ilícitos.

Aunque los organizadores del festival quisieran que el evento fuera público, han decidido repartir la lista de proyecciones entre un grupo selecto de gente que apoya el movimiento, esto después de la ola de arrestos durante los eventos del Orgullo Gay en Kampala.

Kamoga Hassan es el líder organizador del festival y uno de los activistas LGBT más comprometidos que se atreve a alzar la voz en uno de los países más peligrosos para las personas gay. Un reporte de 2014 realizado por Amnistía Internacional encontró que las personas abiertamente gay en Uganda enfrentan detenciones arbitrarias, hostigamiento sexual, y pueden llegar a ser víctimas de crímenes. La ONG local Sexual Minorities Uganda ha reportado más de 260 “actos de intimidación” hacia la comunidad LGBT entre 2014 y 2015, de los cuales 35 fueron ataques violentos, mientras que 73 incidentes estuvieron relacionados con la pérdida de empleo o propiedades. Los arrestos son algo común en los eventos públicos organizados por la comunidad LGBT.

En 2014, una ley anti-homosexualidad proponía la pena de muerte bajo ciertas circunstancias para los hombres gay. Fue anulada posteriormente debido a cuestiones de procedimiento, pero los grupos defensores de los derechos humanos advierten las leyes siguen siendo usadas para justificar la violencia. Bajo las leyes coloniales británicas que continúan en los libros, los ugandeses aún enfrentan un mínimo de dos años de prisión por expresar abiertamente su identidad sexual.

‘Outed-The Painful Reality’, dirigida por Kamoga Hassan. 2015.

Hassan, un videógrafo auto-empleado que grababa bodas y eventos corporativos antes de optar por el cine, ha estado involucrado con la comunidad LGBT desde hace cinco años. Su primer largometraje, “Outed: The Painful Reality” [Descubierto: La Dolorosa Realidad] inspirada en hechos reales, explora el destino de un joven profesional cuya identidad es revelada por un conocido tabloide de Uganda. La cinta fue presentada en festivales de temática queer en toda Europa en 2015, llegando pisar suelo norteamericano, y se presentará en el festival.

Kamoga Hassan ha perdido contacto con sus familiares y amigos, ha sido desalojado y ha sufrido hostigamiento por parte de algunos miembros de su familia y extraños, una situación bastante común para la comunidad gay de Uganda. “Puedes hablar con ciertas personas y asumir que te entenderán, pero luego ellos deciden contarle a otras personas que podrían ser tus socios de negocio”, dijo Hassan, quien se identifica como gay. “No puedo obtener esos contratos porque nadie quiere asociarse con una persona gay. No puedo dejar de alzar la voz, porque ya he perdido todo profesionalmente”.

VICE News se reunió con Hassan en el World Social Forum en Montreal a principios de este año para hablar acerca de la comunidad LGBT en Uganda y de sus propias ideas del poder del cine para combatir las injusticias.

‘Parting’, dirigida por Dimitris Toulias, 2016.

¿Cuándo te involucraste por primera vez con el movimiento por los derechos LGBT en Uganda?

He estado trabajando durante casi seis años. Me hubiera gustado empezar antes, pero sentía que era muy arriesgado. En 2011, David Kato, a quien consideramos el padre del movimiento por los derechos gay, fue asesinado. La comunidad entera estaba sorprendida. Todos estábamos muy asustados; no sabíamos qué hacer. ¿Deberíamos huir y dejar el país? ¿Deberíamos quedarnos y seguir luchando? Luego surgió otro incidente en el que un chico que trabajaba en una agencia de publicidad fue evidenciado como gay, sus fotos fueron publicadas en los diarios. Fue despedido de su empleo, echado del lugar que rentaba y luego asesinado. Dijeron que era un ladrón de motocicletas, pero creemos que su sexualidad se usó de pretexto para cometer el crimen. Fue ahí cuando decidí hacer mi primer cinta sobre el mundo LGBT, “Outed”, basado en su historia.

‘Who I am’, dirigida por Monika Wilczynska. 2016.

¿Por qué decidiste tomar el riesgo de enfrentar estos temas y tomar una postura sobre los derechos de la comunidad LGBT?

Uganda es nuestro país, es donde todos crecimos. Yo mismo soy gay y tengo varios amigos ugandeses gay; son mi familia. La gente tiene diferentes formas de pelear. Algunos salen a las calles y se manifiestan. Otros van a las cortes. Pero mis películas son mi herramienta para luchar por los derechos y enseñar a la gente lo que está sucediendo en mi país. Durante la Primavera Árabe, los gobiernos cayeron debido a los videos que la gente compartía en Twitter y otras redes, así que creo que usando recursos audiovisuales podemos cambiar las cosas. De hecho, estoy trabajando en otro proyecto [con el cineasta canadiense Karin Hazé], llamado “75 shots”, para el que tuvimos que ir a países en donde la homosexualidad está penada y darle voz a los habitantes para contar su propia historia. Uno de nuestros objetivos principales es animar a las personas valientes, a cualquiera que quiera contar su historia al mundo.

¿Cómo surgió la idea de realizar un festival de cine?

Las personas gay en Uganda no tiene un espacio en los medios. La mayoría de las agencias locales publican propaganda anti-gay. He viajado a varios festivales de cine LGBT y me he dado cuenta de que cuando una cinta se proyecta también abre el camino para el diálogo y el entendimiento. Queremos que el festival sea uno de esos espacios para la gente gay, pero también para aquellos que deseen conocernos y entendernos. Aceptamos cintas de todas partes del mundo, pero este años nuestra principal meta es proyectar películas de países donde ser gay es peligroso. Hacer el festival aquí es algo grande porque Uganda es uno de esos países. No tenemos un festival así en todo África. Había uno en Sudáfrica que funcionó durante unos 20 años llamado Out in Africa, y de hecho intenté contactar a los organizadores en un principio, pero dijeron que los patrocinadores estaban pensando en mirar hacia otros países, como Uganda.

Trailer de “Surf Report”, una de las películas que se exhibirán.

¿Qué tipo de películas planeas presentar?

Estamos buscando documentales, cortometrajes y ficción; cualquier cinta que contenga elementos queer. Hemos recibidos proyectos de Estados Unidos, Canadá, Sudáfrica, España, Francia, Alemania e incluso lugares tan lejanos como Japón. También nos han llegado propuestas de Uganda y otras partes de África del Este. Para ser un nuevo festival, es bastante bueno. Hemos estado recibiendo cintas de todo el mundo, desde videos musicales hasta películas de ficción, incluso algunas que quieren llevar a cabo su premier durante nuestro festival. La gente que asista podrá ver cintas que no han sido presentadas en ningún otro lado, y saldrán de las salas con una mejor idea de lo que es la vida para en las comunidades de donde vienen las películas. La gente de países occidentales tiende a asumir cosas, especialmente sobre África, y no podemos culparlos si nunca han estado en contacto con esas realidades, pero cuando ves una cinta hecha por alguien de esos países, realmente tiene un impacto en la gente.

De los 75 países que castigan la homosexualidad, 35 están en África, incluyendo Uganda y otros cuatro países alrededor, ¿Cuáles crees que sean los orígenes de este sentimiento anti-gay en esa parte del mundo?

Si miras hacia Uganda, verás que es un país bastante cristiano, más o menos un 90 por ciento de la población, además de estar en la pobreza. Tenemos un problema con los pastores evangélicos radicales que llegan de otras partes a Uganda, como Estados Unidos. No pueden aprobar ninguna ley anti-gay en sus países, así que vienen a hacerlo aquí, a través de los líderes religiosos locales. En un país donde las personas son pobres, es más fácil aprovecharse de ellas. Y mucha gente de la comunidad LGBT no tiene nada con qué defenderse.

‘Who I am’, dirigida por Monika Wilczynska. 2016.

¿Cuáles son los riesgos a los que se enfrentan tus colegas activistas y tú?

Algunas veces me preocupa vivir en mi país.Tengo que ser cuidadoso todos los días, y hay ciertos lugares a los que nunca iría. Tuve que dejar mi antiguo vecindario, y vivo en otro lugar que no puedo revelar. Existen muchas cosas que tienes que hacer para vivir en ese ambiente. No puedes salir a la calle con una bandera de colores. Aunque tenemos festivales y eventos, se realizan a escondidas.

Esperábamos contar con el apoyo de la policía, pero después de lo que sucedió en el evento del Orgullo Gay, nos dimos cuenta de que no sería así. Vamos a enviar un mensaje a cada invitado y mantener en secreto la ubicación hasta el día antes de la inauguración. Aquellos que quieran asistir tendrán que unirse al grupo que tenemos en Facebook y al grupo de WhatsApp, además de darnos información sobre quienes son.

¿Tus familiares y amigos entienden tu trabajo?

Cuando hablo con mi hermana acerca de lo que estoy haciendo, solamente me dice que siga adelante. Pero mi papá ni siquiera quiere verme. Es triste porque a veces hay momentos en los que necesitas a tu padre en la vida, y cuando no quiere verte ¿qué puedes hacer al respecto? Pero afortunadamente ya soy un adulto y no dependo de él para pagar las cuentas. Espero que algún día la gente en Uganda, especialmente los padres de la juventud gay, puedan entender que la sexualidad no es una elección y no hay nada qué temer.

‘She is my son’, dirigida por Irene Nduta. 2011.

¿Cuáles son las metas del festival a largo plazo?

Quiero que sea un punto de referencia en África, donde la gente venga a ver películas sin ser acosada por la policía. Queremos derribar barreras y construir puentes para la gente que no es parte de la comunidad gay; no queremos simplemente tener algunas proyecciones privadas.

Además, hemos notado que no ha habido muchas cintas de Uganda. La mayoría de las películas que abordan el tema gay en Uganda son extranjeras. Queremos animar a más ugandeses a contar sus historias.

‘Jordy in Transitland’, dirigida por Willem Timmers. 2015.

¿Qué se necesita para mejorar el futuro de la comunidad LGBT en Uganda?

Yo diría que tenemos que luchar y seguir trabajando como lo hemos hecho hasta ahora. Si no callamos, la situación podría no cambiar. Podríamos perder a algunos en el camino. Pero debemos seguir alzando la voz sobre estas injusticias y necesitamos el apoyo de la comunidad internacional. Si los líderes de otras partes del mundo no hubieran condenado el proyecto anti-homosexualidad de Uganda en su momento, ahora mismo sería una ley.

Será un largo proceso, pero creo que un día las cosas cosas van a cambiar porque más gente está empezando a hablar, y eso me da esperanza. Cada día más gente descubre que no está sola.

Recientemente estuve en Nueva York y fui al bar Stonewall Inn. Cuando estuve ahí, me di cuenta de que hace 50 años la situación en Estados Unidos no era diferente a la de Uganda hoy en día. Nuestra generación podría no completar el trabajo, pero será más fácil para la siguiente. Tal vez las cosas cambien en 20 años, quizá 10.

Esta historia fue publicada originalmente en VICE News, la plataforma de noticias de VICE.

ARTÍCULOS RELACIONADOS