La de agosto, será la segunda visita del líder espiritual al país. Foto: Cortesía Yehuda Berg

Yehuda Berg es uno de los líderes espirituales más famosos del mundo. Cuenta con miles de seguidores en países como Mexico, Filipinas, España y Brasil. Ha escrito más de 30 libros bests sellers sobre paz interior y la ‘Khabbala’, una filosofía que proviene del judaísmo y que busca un camino la felicidad. Famosos como Ashton Kutcher y Madonna siguen sus enseñanzas y visitan frecuentemente sus charlas.

Berg visitará Colombia el próximo agosto en el marco de su tour ‘Sabiduría espiritual’. ¡Pacifista! habló con él sobre la Khabbalah, la religión y la superación de las heridas causadas por el conflicto armado en Colombia a través de la paz interior.

Yehuda, ¿Qué es la Khabbalah? 

Khabbalah significa recibir. Es una forma de interpretar el sistema antiguo que contiene todas las ramas de la vida humana, porque ellas emanan del mismo tronco. La idea es recibir mensajes del mundo y conectarse con él de una forma en que pueda beneficiar a los seres humanos y que reciban la plenitud que necesitan. He llevado mi mensaje ya durante unos 30 años alrededor del mundo.

En otras oportunidades usted ha dicho que la mayoría de personas que lo siguen no son judíos ¿Por qué cree que las personas de otras religiones acuden a usted?

Bueno, yo creo que las personas están conectadas sin importar de donde vengan. La división de religiones no debería ser un obstáculo para que los seres humanos compartan aquello que los une. El mensaje que yo comparto no es excluyente y se puede aplicar a todos quienes quieran recibirlo.

En la actualidad, Colombia atraviesa un proceso que pretende acabar con cinco décadas de guerra. Nuestra sociedad ha sufrido un daño muy grande y aún tenemos muchas heridas por sanar. Más allá de la paz política ¿Cree que es posible que los colombianos alcancemos finalmente una paz interior?

Cuando una sociedad tiene la violencia tan arraigada, muchas generaciones crecen con un pensamiento que se relaciona con ese contexto y es muy difícil sanar, pero no es imposible. Sanar esas heridas debe hacerse desde la voluntad de los colombianos para recibir esos mensajes del mundo.

 ¿Qué consejos le daría a los colombianos para renacer espiritualmente después del conflicto armado? 

En primer lugar, los colombianos deben entender que no deben juzgarse entre ellos. Cuando nosotros juzgamos, todo se hace más difícil y no dejamos un lugar para que exista un verdadero proceso de sanación desde cada ser humano. En segundo lugar, los colombianos deben apreciar lo que tienen, no importa lo que sea, porque el ser humano tiende siempre a pasar por alto aquellas cosas positivas que hay en su vida para centrarse en lo negativo. Ahora con el proceso de paz, los colombianos deben valorar  los avances que se han hecho. Por último, no hay que asumir verdades absolutas; como humanos no lo sabemos todo. Los colombianos deben tener la mente abierta, pero más allá de la mente, abrir su corazón.

El país también atraviesa momentos de división en varios sectores, tanto políticos como religiosos, que han nublado el panorama de reconciliación entre la sociedad civil. ¿Qué podemos hacer para superar esas divisiones?  

Desafortunadamente, ese no es un fenómeno exclusivo de Colombia; las religiones y los conflictos nos han dividido como sociedad en todo el mundo, pero lo primero es entender que siempre será mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Los seres humanos somos muy similares y tenemos que aprender a conectarnos. No podemos permitir que esas barreras que nos han impuesto desde el principio de los tiempos sigan afectándonos.

Usted visitará el país en agosto: ¿Qué espera del público colombiano y qué pueden esperar sus seguidores de las conferencias y eventos en los que estará? 

Voy a estar en Medellín, Cali y Bogotá. Yo estoy muy emocionado y feliz porque iré a transmitir ese mensaje del que hablamos anteriormente. Por mi parte, espero que los asistentes estén ahí con su corazón abierto y preparado para escucharme. Quienes vayan me verán hablar desde el alma.

 

 

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