Arthur Picerna (a la derecha), junto con un diseñador y una periodista que lo ayudaron a compilar los datos de la aplicación.

“El tema de la paz y conflicto parece aburrido para los estudiantes”, explicó el francés Arthur Picerna, uno de los creadores de la aplicación Recordari, que busca enseñar de forma interactiva el conflicto y la paz a los jóvenes colombianos. A pesar de que Picerna sabía poco del conflicto cuando llegó a Colombia, su primera impresión fue que las opiniones en medios de comunicación eran “sesgadas” y no permitían hacerse una imagen clara de la guerra en Colombia.

La aplicación recopila datos obtenidos de diferentes entidades oficiales acerca de las víctimas y los victimarios, y los muestra en mapas interactivos que permieten visualizar cuáles fueron las regiones más afectadas por el conflicto. Entre otras,  los mapas aclaran las cifras de desplazados, niños víctimas del conflicto, secuestros, casos de violencia sexual y desapariciones. También muestra la otra cara de la moneda, la de la reconciliación, ya que en el mapa aparece la cantidad de desmovilizados por departamento, al igual que la desvinculación de niños de los grupos armados.

Para Artur, en Colombia las narrativas del conflicto  estaban “muy politizadas” y a raíz de eso  los colombianos, especialmente los jóvenes, no creen que sea posible hacer la paz y “toman pocas iniciativas para la construcción” de esta, señaló Arthur.

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Según un grupo de investigación de la Facultad de antropología de la Universidad Nacional, los estudiantes de décimo y onceavo grado de colegios distritales y privados, en la ciudad y en la ruralidad, han construido la historia del conflicto armado, en gran medida, a través de información que conocen por los medios de comunicación. Esto sucede porque las políticas educativas no han logrado articular los lineamientos básicos sobre la historia y los enfrentamientos armados del país. Además, descubrieron que los estudiantes que estaban involucrados en el conflicto, conocían específicamente las dinámicas regionales, pero no tenían conocimientos globales.

Recordari surge durante un hackatón– es decir, un encuentro de programadores que desarrollan software– que fue organizado por la Universidad Nacional y la Alta Consejería para la Paz. La intención del programador fránces era desarrollar una aplicación que reuniera datos, mapas, una línea del tiempo e historias alrededor del conflicto colombiano. Con la ayuda de una periodista, un diseñador y un maestro, Picerna se dió a la tarea  de crear memoria histórica en las generaciones futuras del país, ya que consideran que estos son los principales agentes de cambio.

Al visitar diferentes colegios distritales y privados en Bogotá, Picerna y su equipo se dieron cuenta de que los profesores tenían muchos retos cuando trataban de interesar a los niños en el conflicto, a veces los temas resultaban aburridos para una generación que nació en un momento de declive de la guerra.  Además notaron que el Gobierno da “pocos recursos para enseñar acerca de estos temas. De esta manera, la falta de herramientas para hablar del tiempo de guerra hacía que la enseñanza de la reconciliación se basara en libros complicados y cifras difíciles de digerir.

Recordari presentó su aplicación frente a las Nacionaes Unidas en el marco del día internacional de la paz.

Además, explorando los datos de diferentes entidades como la Unidad de Víctimas, Icbf, Restitución de Tierras, la Registraduría y la Agencia para la reincorporación y normalización (Arn), Arthur se dio cuenta que los datos son “muy fríos y son herramientas pesadas para la pedagogía”, ya que normalmente vienen en formularios de Excel.

“Como cualquier aplicación, tendrá que transformarse con las necesidades del usuario”, contó Picerna. Su intención  que la app se vaya nutriendo de datos e historias de los usuarios. Al final, la idea de la aplicación es que los niños de colegios se sientan motivados por aprender de la memoria histórica y los flagelos del conflicto, para así lograr una no repetición.

Arthur Picerna señala que a pesar saber muy poco del conflicto en un principio, le cogió cariño al tema y ahora es una especie de “pasión”. Asimismo, explica que como extranjero ve que el país tiene mucho potencial, pero que hay muchas cosas por hacer. Para él, “la fractura entre el campo y la ciudad, ha hecho que problemas serios y demasiado feos, no sean del interés de las personas”, cree además que en las ciudades se ha normalizado el conflicto y esto ha llevado al desinterés de las nuevas generaciones.

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Otra iniciativa que se ha hecho para enseñar sobre el conflicto, es un libro para ‘dummies’ que tiene 100 preguntas y respuestas para entender el nacimiento y desenvolvimiento de la guerra. Este libro, escrito por un profesor de la Eafit, dos profesores de la Universidad Pontificia Bolivariana y un abogado de la misma institución, busca traducir el conocimiento académico para que cualquier persona del común lo entienda.

Así pues, por medio de tecnología, libros, debates y discuciones, las nuevas generaciones se lograrán apropiar de la construcción de paz y tener un impacto real al largo plazo. La paz no debe ser un disciplina independiente, sino que debe ser transversal a todo lo que se enseñe en los colegios. Hoy Colombia tiene la oportunidad de convertirse en un modelo mundial en torno a la paz y la reconcialiación desde la educación.

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